«De aprendiz de agricultor a activo veraneante»

«De aprendiz de agricultor a activo veraneante»

A la fecha en la que estamos ya he decidido convertirme en un aprendiz de agricultor e imitar las artes y labores que por esta época hay que acometer.

En aquellos pagos en los que se cultiva cereal, durante todo el verano se cuida del campo. Los agricultores quitan, a mano, una a una, las malas hierbas; observan hojas y brotes, para evitar plagas, enfermedades…; y, como no, adoran al sol, que les dará el calor que sus plantas y cultivos necesitan para crecer y madurar sanos y fuertes, a fin de que todo transcurra convenientemente, durante este periodo estival, para que en septiembre se pueda dar comienzo a una nueva época de cosecha.

Como te decía, y en contra de lo que pueda pensar o hacer la mismísima señora Cifuentes, yo necesito tomarme unas vacaciones y dedicar mi tiempo a las labores, citadas anteriormente, de mantenimiento y cuidado de esta finca. Imagino que tú también necesitas descansar de mis desvaríos y locuras, aunque sin duda tu solución tiene mas fácil remedio. Yo me he encabezonado a seguir con este página y salga el sol por donde salga, lo seguiré intentando, hasta que me canse o se me ocurra alguna otra idiotez en la que invertir las noches de los jueves.

Me marcho hasta septiembre. Te dejo con la promesa de traer nuevas historias, algunos proyectos y muchas ganas volver a verte pasear y detenerte un rato en esta esquina.

¿Planes de verano? Como ya te medio conté en este post, entre mis tareas para el verano, ya tengo varias actividades decididas que, sin duda, serán una buena fuente de alimentación para esta surtida esquina. Otros planes menos importantes simplemente dejaré que surjan y espero que muchos, atractivos y divertidos, me vayan sorprendiendo por el camino.

Lo dicho, disfruta mucho tú también y nos vemos el 7 de septiembre, que es el primer jueves del mes, al que acudiré sin falta a nuestra cita. XOXOXOX

GRACIAS POR LEERME.

«Organizar mis aficiones no es cosa de niños»

Este pasado fin de semana, por fin, tuve tiempo para empezar a organizar lo que será una de mis aficiones para cuando me jubile.

Llámame loco. No pasa nada, ya sé que lo estoy. Seguro que dirás que soy un exagerado y que aún me queda mucho tiempo, tampoco pasa nada, pero es que estoy convencido de que los buenos planes hay que irlos construyendo con tiempo y cariño.

Tengo una gran lista de cosas que hacer en mi tiempo libre (montañismo, escribir, hacer deporte…, las otras locuras que ya conoces) y lo que quiero es irlas perfeccionándolas y organizándolas poco a poco para que, cuando llegue el momento, tenga tiempo para todo y no se me quede ningún sueño por cumplir. Así que, ¿por qué no empezar ahora?

Si me conoces lo suficiente, y si no te voy a revelar uno de mis secretos, soy un fanático de los Playmóbil, aunque no llego a rozar es estatus de friki. Sí, de esos maravillosos y pequeños muñequitos semiarticulados que rememoran profesiones, deportes, momentos de la historia… De hecho llevo siempre uno colgado en mi mochila, ¿no te habías dado cuenta?

Me crié con ellos, solo jugaba con ellos. Tenía cientos y como me gustan mucho, cuando fui padre seguí comprando alguno más para mis hijos. Ahora que ya ellos se hacen mayores las cajas se están apilando en una esquina llenándose de polvo.

Unido a todo ello, hace un par de meses, mi madre, que como todas las madres es casi perfecta, sabedora de mi devoción, descubrió en casa una bolsa que guardaba, como quien atesora una reliquia familiar, una bolsa con algunos de ellos. Cuando abrí aquel empaque mis ojos se pusieron como platos y a mí volvieron recuerdos de la infancia, momentos de luchas y batallas vividas con aquellos pequeños esbirros. Todos recuerdos y momentos muy felices. En ese momento decidí cual iba a ser el futuro de esos pequeños supervivientes.

Por fin tengo la vitrina y por fin, e empezado a limpiarlos, armarlos y colocarlos en el lugar de honor que, por historia y cariño, les corresponde en mi salón.

Por ahora será solo una colección discreta de los mejores, los más originales, los que encuentre de colección, los que pueda ir tuneando, pero, en un futuro no muy lejano, cuando me jubile, se convertirán en auténticos dioramas que representen momentos de la historia…

Ahora, cuando me siento en el sofá y miro para aquella esquina, mi cara se ilumina, me sonrío yo solo. El niño que está atrapado en el reflejo de esa vitrina disfruta de lo que ve y, con ese sentimiento, mi camino del día a día se hace más feliz y agradable. Hoy toca compartirlo contigo.

Gracias por leerme

«Los docentes y sus tareas de verano»

Lista de tareas veraniegas para docentes.

Ahora que los docentes han —ahora mismo no puedo incluirme entre ellos— terminado el curso escolar 2016/2017, quiero en estas líneas reivindicar la gran labor que hacen mis compañeras y compañeros de profesión.

Son muchos los que dedican gran esfuerzo en dar lo mejor de sí, son muchas las que pierden horas de sueño para preparar clases innovadoras y atrayentes para su alumnado, son muchos los que se desviven por solucionar los conflictos que surgen en las aulas, son muchas las que colaboran con las familias para que los niños y niñas, que habitan sus aulas, sean felices… Todos estos docentes se merecen una buena lista de tareas para este verano, rememorando aquellas que envío un profesor italiano a su alumnado, hace ya algún tiempo, y que deberían ser de obligado cumplimiento:

1. Levántate sonriéndole a la vida, toma algo y sal a dar una caminata (en mi caso del despacho al bar, a la cafetería, a los grandes almacenes…). El aire fresco y el ejercicio reactiva las neuronas. Te ayudará a ser feliz.

2. Estudia algo. Esta profesión es vocacional y está cambiando rápidamente, no podemos seguir siendo profesionales manteniendo estilos propios del SXIX. Tenemos que actualizarnos, renovar nuestra manera de dar clase. Utiliza para ello todas las opciones que las redes sociales (estoy enganchado al Twitter, Facebook, Instagram, Flipboard…) nos facilita. ¡Verás qué cosas tan increíbles hacen en otras escuelas, institutos…, e incluso en nuestro propio centro!

3.- Sal de tu casa. Organiza todas las excursiones, visitas y viajes que puedas (jejeje en esto sí que tengo un grado). A nuestro alrededor, no hace falta irnos muy lejos, hay lugares mágicos que merecen ser conocidos.

4. Lee tanto como puedas. El verano tiene mucho tiempo y da para todo. Dedícale un rato a vivir aventuras y sueños entre las letras escritas por otros (la pila en mi mesita de noche se tambalea de libros en cola), para que tu mente y alma se llene de nuevas vivencias.

5.- Sal con tus amigos y amigas. Con los nuevos, con los de siempre y con los de antes. Dedícale un poco de tu tiempo a ponerte y ponerlos al día y así vivirás momentos felices rodeado de la gente interesante, no interesada, que te quiere por lo que eres.

6.- Ríe, baila, canta y disfruta. No tengas vergüenza (¿Cuidado que te escucho, ¿sinvergüenza yo? ¡que va!). El verano puede ser muy divertido y está lleno de oportunidades para pasarlo bien.

7.- Haz una locura (o dos). Por pequeña que sea. Una de esas cosas que siempre has pensado que no podrías hacer (cambiar el color del pelo, raparte, tirarte en parapente, una fiesta loca, escalada…). ¡Llegó el momento!

8.- Evita las cosas, situaciones y personas que no te gusten, y, por el contrario, busca cosas agradables (las rebajas es buen momento), situaciones estimulantes (quizás una aventura) y la compañía de otras personas (o solo, que a veces es mejor que estar mal acompañado)

9.- Escribe. Quizás es buen momento para empezar a plasmar por escrito, aunque sea como terapia (ya te he comentado lo que me ahorro en psicoterapia con este blog), todos esos sentimientos maravillosos, nuevas ideas y preguntas sin respuestas que agitan tu corazón y tu mente.

10.- Sueña con un nuevo curso. Tenemos una gran profesión que nos llena y nos hace felices, plantéate y programa nuevos retos, nuevos proyectos, nuevas locuras que hacer (¿me dejas que te cuente un secreto? Ya estoy pensando en regresar a mi aula). Crea una actitud positiva y mantén vivo el entusiasmo por nuestra vocación.

¿Qué te parecen estas tareas? ¿Las harías? ¿Propondrías alguna otra? ¿Te atreverías a compartir conmigo alguna de ellas?

Gracias por leerme