«La historia de un Bansky que bien vale una trituradora de papel»

Este Bansky, quien quiera que sea, creo que es un genio. Al menos del humor negro.

Imagina por un momento que tienes 1,18 millones de euros. Imagina, porque el juego que te propongo es así, que con ese dinero acabas de comprar, en una subasta, un cuadro, concretamente una copia sobre lienzo de «Niña con globo» —justo la imagen que acompaña este post—  de Banksy. ¡Qué satisfacción!, ¿verdad? Acabas de ganar a tus competidores y te has hecho con una fabulosa obra de un autor callejero super famoso, que nadie sabe, con certeza, quién es. ¡Enhorabuena! La gracia viene ahora.

Ante la atónita mirada de todos los presentes, un ruido domina la escena y el cuadro comienza a destruirse. ¿Cuales serían las primeras palabras que saldrían por tu boca? Yo lo tengo claro. Lo mas fino sería, «¡mecagoentooloquesemenea!». De ahí para arriba.

Por si no lo has visto en las noticias decirte que esto ha pasado de verdad, concretamente en una subasta de la prestigiosa casa londinense Sotheby’s.

Sin que nadie lo esperara, ni sospechara, el marco del lienzo llevaba oculta una especie de trituradora de papel y, justo en el momento en el que la puja se daba por terminada, el lienzo comenzó a deslizarse hacia abajo rompiéndose en tiras. ¿Qué no te lo crees? Aquí te dejo el video.

Para más gracia, si es que la tiene, el propio autor, en un comunicado, rebautizó los restos de ese destrozo. La obra ahora se llama Love is in the Bin (El amor está en la papelera), y ya se considera una obra de arte en sí misma. Es decir, otra obra de arte. Imagino que con más valor.

Yo lo siento, pero siempre he expuesto mis dudas con el llamado Arte moderno —si te apetece puedes repasar este post, en que en su día expresé mi parecer sobre una réplica de Franco en cera, que aparecía en en interior de una nevera; o este otro, a cuenta de medio vaso de agua colocado sobre un estante—. 

En esta ocasión sí reconozco que el colega, el autor, tiene un humor cojonudo y unos huev… que le llegan al suelo. Se ha descoronado de todo el que tiene más de un millón de euros y quiere gastárselo en una obra suya. ¡Ole colega! ¡Tú si que vales! Además la pintura siempre me gustó.

¿Qué te parece todo esto? ¿Entiendes este arte? ¿Qué te parece que «el colega» se haya forrado a cuenta de una trituradora de papel? ¿En qué te gastarías ese dinero?

Gracias por leerme.

«Taller de cocina vegana; entre nabos y pepinos anda la cosa»

La comida vegana es sinónimo de un buen menú.

Ya me conoces. No paro el culo quieto. Y como para poder hacerlo hay que alimentarse, y si es posible, de la mejor manera que podamos, el sábado pasado asistí, junto con parte de la prole de la «Bonoloto y algo más», a un taller de cocina vegana.

Sé que te sorprende. A mí también. No es que me haya vuelto vegano, ni mucho menos, pero sí que es cierto que cada vez como menos carne —aclaración para las mentes calenturientas: hablo de estofados, bistec, carne picada… De la otra….—, no le digo que no a un buen chuletón, o a un buen jamón, o a unos huevos…, pero este tipo de cocina me llama mucho la atención.

El taller llevaba tiempo gestándose. nuestro querido Fran —«La vida es bio», cuya web está en construcción, pero pinchando aquí tienes la dirección y el teléfono — se encargó de organizarlo. Fuimos a casa de Marnix —esta es su web «Ser vegano no es tan dificil», verás qué comidas tan increíbles prepara—, y nos dejamos sorprender con una mezcla de sabores, olores y preparados fuera de lo común. Por supuesto todo elaborado con productos ecológicos y bañados por buena cerveza, excelente vino y un toque de Brandy, que me tocó llevar.

Entre la lista de platos preparamos: Puré de bubango y gengibre, paté de portobello y nueces, queso de anacardos, pizzas vegetales sobre masa de espelta, puré de batata al curri y habichuelas con cebolla caramelizada en sirope de arce —es probable que se me olvide algo. La edad, ya sabes.

¿Qué no sabes que es eso de ser vegano?, en resumen te diré que más que no comer nada procedente de los animales, es una filosofía de vida en comunión con la naturaleza, su defensa, cuidado. Si tienes curiosidad te invito a que investigues un rato.

Mi gran descubrimiento fue el ajo negro. Sinceramente un sabor increíble y, por lo que he leído, con unas propiedades fantásticas en cuanto a ser antioxidante y ofrecer un gran aporte proteico —Si quieres saber más, este es un buen sitio.

Yo, desde luego, como el resto de los compinches, lo pasamos muy bien, nos reinos y comimos formidablemente esta comida vegana, así que es muy probable que esta experiencia se repita. ¿Te animas a acompañarme? ¿Has probado el ajo negro? ¿Qué opinas del veganismo? ¿Compras productos ecológicos? Ya me dices.

Gracias por leerme.