«Con la lluvia llegó la tormenta»

La lluvia puede atraer historias.

La lluvia comenzó suave, como una ligera cortina de seda mecida por el aire. El utilizó aquella tenue inclemencia atmosférica como inocente excusa para no marcharse. 

—¿No pretenderás que me moje? —le consultó enmarcando una suave sonrisa y manteniendo la mirada clavada en su compañera.

Ella sonrió, sin pensarlo, aceptó el envite que creía que él le había lanzado y aferró sus manos a su cuello para atraer su cara y besarlo.

—No se qué tienes, pero…, ¡me vuelves loca! —fue la frase con la que intentó justificar su actuación. Volvió a besarlo.

Era la primera vez que lo hacían. La escena era como las de las películas: la lluvia, la puerta del pequeño adosado abierta, ellos dos en el umbral besándose, y fuera… Fuera el cielo reforzó la situación abriendo, a más no poder, la llave que controla el flujo de la lluvia. De repente la suave llovizna se convirtió en un todo un torrente.

—Ahora sí que ya no te vas.

La chica, sin despegar sus labios de los de él, utilizó su pie izquierdo para tantear el quicio de la puerta y cerrarla de una patada. El, simplemente, se dejaba hacer. Por fin había llegado el momento de cumplir uno de sus sueños. 

Tras recorrer varios metros, caminando de espaldas, al ritmo que marcaban las potentes gotas de lluvia golpeando contra los cristales, entre abrazos, besos y tocamientos, a trompicones, se dejaron caer sobre el sofá.

La chaqueta quedó abandonada a su suerte a medio camino; la mochila, con el ordenador y los documentos con los que habían estado trabajando, se había convertido en una bulto en mitad del pasillo. La ropa comenzaba a sobrar. Las temblorosas manos de ambos hacían lo que podían para tantear la mejor manera de soltar aquel apretado cinturón, desabrochar los botones de las camisas o desenganchar los corchetes del sujetador.

El momento era ese, igual no habría otro. Jadeaban, disfrutaban…

Mañana, tras la lluvia, ya tendrían tiempo de arrepentirse o de reorganizar sus tormentosas vidas y familias.

Gracias por leerme.

«24 de enero. Día Internacional de la Educación»

DIA INTERNACIONAL DE LA EDUCACIÓN

Iba a comenzar esta entrada de hoy preguntándote si sabías que para la ONU hoy es el DÍA INTERNACIONAL DE LA EDUCACIÓN

No voy a comenzar esta entrada preguntándote si sabías que para la ONU hoy se celebra, POR PRIMERA VEZ EN LA HISTORIA, el Día Internacional de la Educación, porque es evidente que, como yo, no tenías ni idea. Solo conozco una persona que me lo ha dicho, aportando en un grupo de «guasap» una imagen. Lo curioso es que ninguna de las personas que formamos ese grupo dijo, ni aportó nada. El desconocimiento, al menos por nuestra parte, fue total.

¿Sinceramente? Me da tristeza y vergüenza. Por un lado tristeza porque me parece increíble que se haya tenido que esperar hasta este año para que los gobiernos se «den cuenta» —sí, entrecomillado, podemos discutir mucho al respecto— de la importancia que tiene la educación, ya que, si bien es un objetivo, un derecho, una obligación…, en sí misma, muchas personas, con responsabilidades en la misma (y hablo de padres, madres, profesorado, políticos…), pasan olímpicamente de ella. 

También me da vergüenza de que lo hayamos pasado sin pena ni gloria. Yo me enteré de casualidad, solo ahora, que tengo un rato para pensar y pararme en esta esquina, intentando hilar una historia, me doy cuenta de lo que la compañera había enviado. Parece mentira pero es así, ni siquiera en la web oficial de la Consejería de Educación aparece ninguna referencia.

Si te digo la verdad tampoco me extraña. Cada vez espero menos de nuestros políticos y de sus acólitos, pincha papas y mea pilas, así que ¿porqué me extraño?, total es un día internacional mas, otro de tantos…, que más da; pero estoy seguro de que tú, maestro o maestra involucrado en tu labor diaria, gladiadores de las aulas, ahora que paras a olfatear por esta esquina, te sientes tan mal como yo.

Como en mi está intentar siempre sacar el lado bueno de las cosas, ¿qué te parece si lo apuntamos en el calendario, para no olvidarnos, y el curso que viene montamos algo para celebrar este día? Yo ya lo he hecho. 

Ahora te toca a ti, necesito de tu sabiduría e imaginación: ¿qué podríamos hacer?, ¿qué actividad propondrías para hacer en el aula o en el cole?, ¿cómo involucramos al resto del claustro?, ¿y a las familias? ¡¡¡VENGA QUE JUNTOS PODEMOS!!!

Gracias por leerme.

«La presbicia cabalga de nuevo»

Gafas de presbicia, ¿cuál me compro?

Mi cita anual con el oftalmólogo es obligatoria. Lo es desde que era pequeño y es que, sin gafas, ¡veo menos que Rompetechos! Algunas han sido más exitosas que otras y es que, como en botica, en todos lados se cuecen habas. Una muy simpática fue está. Al que voy ahora, además de amigo, es  de lo más profesional y seria —visita su web.

Por aquello de la edad —que todo sea dicho de paso no se me nota nada—, parece que la presbicia empieza a hacer pequeños estragos. Ya llevaba tiempo ajustando la mirada cuando intentaba leer el móvil, o alejando los papeles para poder enfocar o cerrando los ojos de vez en cuando para descansarlos. Lo cierto es que sabía que mi presbicia había aumentado así que tocó revisión y con ella cambio de gafas.

Recuerdo una compañera de cole que se resistía a admitir su presbicia y sucumbir a la utilización de las gafas de presbicia, por falta de glamour. Ella afirmaba que para utilizar mejor sus órganos, hacía «lectura vaginal», colocando los papeles a esa altura para poder enfocar adecuadamente y leer, con más penas que gloria, lo que pretendía.

Yo en cambio no me imagino sin gafas, básicamente porque en el espejo no me veo con claridad. 

Lo más gracioso de todo es que ahora que me decido a cambiar mis gafas de presbicia, van los del teléfono, y sin yo decirles nada, me hacen la letra del móvil más grande. Para mi que lo han hecho por joder.

Por suerte el mundo de las ópticas ha cambiado y aquí estoy, más mareado que un yoyó, sobre todo cuando subo y bajo la cabeza con rapidez, pero estrenando nitidez y claridad, con mis nuevas gafas progresivas, especiales para presbicia, con cristal reducido, montura a juego con mis ojos, cristales antireflejantes, antioxidantes y antidepresivos —de esto no estoy muy seguro—,  wifi, bluetooth, sonido envolvente y alguna pijada más —o eso creo—, la bomba en el mundo de las gafas de presbicia. «¡Deja que te acostumbres pá que veas!» así me dijo la de la óptica. Pues oiga, que veo, así que, cuando quieras, nos vemos. Sobre todo si quieres descubrir cuál de todos los modelos que pongo en la foto elegí. 

Gracias por leerme.

«Mis propósitos literarios para este nuevo año»

Mis propósitos ya me han organizado el año, ¿o es al revés?

Sin dudarlo ni un instante, mi primer propósito es fácil de cumplir. Quiero DAR LAS GRACIAS a todas las personas que la pasada semana dedicaron un minuto de su tiempo para darle al «like» y «compartir» a la entrada de mi facebook, en la que pedía la colaboración de todos para animar a la editorial a publicar una novela que he escrito (aún no puedo contarte nada de ella, pero espero hacerlo pronto. Me muero de ganas por hacerlo. Bueno, no me aguanto, más adelante te doy una pista). Pedía veinticinco «compartir» y recibí 213; 72 comentarios y 303 «likes». Gracias de todo corazón.

Propósito conseguido. Una auténtica pasada-

Llegó el 2019 y, aunque parece mentira, esta web ya ha cumplido sus diez años de existencia, ¡y yo con estos pelos! Ha sido una década en la que he dedicado muchas horas de mis noches a mantener vivo este espíritu infantil que, desde entonces, mantengo en la cabecera; pero como siempre he dicho, gracias a esto me ahorro una pasta en psicoterapia. Te seguro que me hace falta —la pasta y la psicoterapia.

En lo que a propósitos literarios se refiere, a este año nuevo le he pedido cumplir con los siguientes deseos: 

  1. Como no puede ser de otra manera, continuar lo más activo que pueda con esta web. Es lógico. Tras diez años, con más penas que glorias, mi compromiso de cada jueves con esta esquina sigue vivo, aunque te aseguro que hay días que… Pero soy hombre de ir partido a partido, así que, ¡a por un año más!, después ya veremos.
  2. El segundo propósito ya lo has leído, ver esa novela publicada y poderla compartir contigo. Por aquello de abrir un poco el apetito, decirte que la historia cabalga entre la Segunda Guerra Mundial y la actualidad. Muchos de ustedes me han preguntado que para cuándo una aventura para adultos, pues ¡hala! si todo va bien, esta será la primera.
  3. El tercer propósito está en el horno. Nareme Melián, el ilustrador de ANCOR, ya tiene el encargo, así que, en no mucho tiempo espero empezar a darles la lata con su segunda parte: FAYNA. Te adelanto que es un personaje femenino muy potente, que se une a la pandilla con Ancor y Bentor viviendo otras aventuras, en esta ocasión mirando al mar. Con sus ojos seguiremos viviendo la historia de Canarias. Hasta ahí puedo leer. ¿Habrá tercera parte?
  4. Diego Pun Ediciones está haciendo un trabajo muy interesante recopilando cuentos, de varios autores, en una fantástica colección de leyendas canarias, de las que ya está en el mercado, y te recomiendo mucho, «Bailadero. Leyendas canarias de brujas»aquí puedes verlo—, o «Voces del malpais»aquí puedes verlo—. Yo participo, con tres relatos, en el libro que está dedicado a las viejas casonas de canarias, pero aún no puedes verlo, y no tengo su título definitivo.
  5. El quinto de mis propósitos, y probablemente el sexto también, son dos nuevas historias que se andan peleando en mi cabeza por ver cuál va a ser la primera en salir. Una de ellas es un libro de cuentos para jóvenes y adultos, relatos cortos en los que trato diversos temas que a todos nos interesan. El segundo es una novela, también para jóvenes y adultos, que empieza a coger forma de thriller, y que ahora misma parece estar a la cabeza de esta pequeña competición que llevo dentro. Ya veremos cual de las dos gana la carrera.

Así, con esta lista de propósitos he empezado el año. ¿Qué te parece? Como siempre espero tus opiniones aquí o en mis redes sociales.

Gracias por leerme.