«El abrazo que consuela»

«El abrazo que consuela»
¿Me das uno de esos?

Soñar con un abrazo es solo eso, un sueño. Pero, ¿a que es un sueño bonito sentir que puedes estrechar entre tus brazos a esa persona a la que deseas? 

Así estaba él, en un sueño, deseando que llegara ese momento que oníricamente tanta veces había repetido. Quizás enviarle un mensaje lo propiciaría.

Por suerte los abrazos están para darlos, y para recibirlos. Se sabe, en los casos en los que los abrazos son sinceros, y, por lo tanto, dados con cariño, con deseo, son el mejor reconfortante que se puede recibir de otra persona.

Abrazos los hay de muchos tipos —quizás en otra ocasión podamos enumerarlos con detenimiento—, incluso los hay no físicos: son los dados con una mirada insinuadora, con una sonrisa, un gesto cómplice…, o con una conversación que cala en lo más profundo. 

Aquella chiquita, como a él le gustaba llamarla, sabía dar ese tipo de abrazos. Y así él lo recibió.

Quizás por la lejanía, por el tiempo sin verse, aquella conversación supo a uno de esos achuchones que hacen tambalear, sin querer, los cimientos y convertir el paso firme en delicadas huellas marcadas sobre arenas movedizas.

Lo que tuvieron fue un bonito momento, una conversación, que llevaba a mezclar las risas cómplices, las preguntas temerosas, las respuestas cortadas…, con las ganas de verse, de darse, por fin, ese otro tipo de abrazo, el físico, el que les diga la verdad, el que les confirme cómplices para siempre.

Ambos lo alargan en el tiempo. Cada uno a su manera, buscando su propia excusa, su verdadero y rotundo argumento, para alejar el momento, el esperado y a la vez temido reencuentro, porque  ambos saben que tienen un café pendiente, por no llamarlo amor.

Gracias por leerme. 

«Un juego o una peligrosa historia»

«Un juego o una peligrosa historia»
Juegos que buscan peligro.

En aquella ocasión el libro había caído bocabajo. Según las normas establecidas debía decidir qué hoja arrancaba. Ella echó a llorar. Aquella historia le parecía formidable y no quería desgarrarla de ninguna manera, pero…

El resto de Marcadores, que así se hacían llamar los participantes de aquel estúpido y peligroso juego, le tendieron el volumen y la pistola. La chica, con manos temblorosas, asió los dos. Era difícil tomar una decisión, ya que el título aparecía tapado.

El libro marcaba el objetivo. Entre sus páginas debía encontrar la relación con su vida, seleccionar el blanco y acabar con…, su historia.

Lo abrió al azar. Leyó con vista rápida y, entre aquellas lineas, descubrió que estaba escrito en primera persona. No podía ser. No estaba preparada para aquello. Calló. Saltó páginas. Buscaba otra referencia, más adecuada. Cuando encontró la palabra «grupo» lo comprendió todo. Tendría que encontrar nuevos compañeros de juego.

Gracias por leerme. 

«Distintos sistemas nerviosos»

«Distintos sistemas nerviosos»
Así duermo muchas noches ¿y tú?

Duermo tranquilo. Mi sueño está siendo alterado por algo húmedo. Me incomoda. Me hace cosquillas. No entiendo qué puede estar pasando. No quiero despertarme pero la sensación es cada vez más potente. Más desagradable. Mi Sistema Nervioso Simpático se activa de golpe. Esto no parece nada gracioso. Tengo una sensación extraña. Siento una humedad en mis pies nada normal. No parece un sueño. Intento abrir un ojo. El otro lo hace antes. ¿Qué está ocurriendo? Me activo. Me sacudo. Grito. ¡¿Pero qué coño…?!

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Debo ser sigiloso. Llevo rato espiando tras la ventana. Por fin duerme y creo que ha llegado el momento de colarme en su casa. La excitación que tiene mi cuerpo, mientras doy los pasos que me llevan hasta su cama, es digna de estudio. Mi Sistema Nervioso Simpático está al cien por cien. Pero debo intentar relajarme. No quiero hacer ruido. No puedo despertarte. Por suerte sus pies están al descubierto. No puedo resistirme. A esto vine. A esto me he colado en su casa. Reconozco mi podofilia. Que ricos están. Y es que… ¡Nooooo!

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Sencillamente pudo haber pasado así. El sistema nervioso de cada uno fluye de manera distinta. ¿Qué pensarías si al despertarte vieras y sintieras que hay otra persona, un total desconocido, chupando tus pies? Pues al parecer es real. Ocurrió en EE.UU. ¡Cómo no! A estos «jodios» les pasa de todo.

Esta noticia me llamó tanto la atención —aquí te dejo un enlace para que puedas leerla—, por inverosímil, alucinante y estrambótica que alteró mi propio sistema nervioso y necesitaba compartirla. Quizás por mis propias filias y parafilias. Con esto, ya sabes, que me ahorro una sesión de psicoterapia y si ya participas respondiendo mis preguntas…

¿Cómo anda tu sistema nervioso después de leer esto? ¿Duermes con los pies por fuera? ¿Te gustan que te chupen los pies? ¿Qué fetichismo confesable tienes? Los otros los dejamos para un momento más íntimo. 

Gracias por leerme. 

«La magia de un día de Reyes»

«La magia de un día de Reyes»
Magia siempre presente.

Las princesas duermen tranquilas hasta que la luz de las estrellas les abren los ojos y pueden empezar a soñar. A compartir su magia.

Esa es la sensación que tuve cuando, el día de Reyes, mi princesa, la pequeña de la casa, la enana…, mi niña, nos sorprendió a todos sacando de la manga, como si de una experta prestidigitadora se tratase, un sobre de regalo para cada uno. En sus ojos estaba ese refulgir característico de la emoción. 

Hasta ahora los Reyes Magos seguían en su trono. Los secretos, las palabras conspiradoras, las señas…, todo se mantenía igual., cuando se acercaba la fecha. Todos creímos que la magia, se mantenía oculta dentro de su botella de cristal, esperando a ser abierta para sorprender, un año mas, a cada uno de la familia.

Fue ella la que este año nos sorprendió a todos, con su entereza, con su sonrisa complice y con sus ganas de compartir la magia que durante todos estos años aprendió. Ahora la utiliza en su favor para mantener la tradición de esta fabulosa noche.

Mi sobre, mi regalo, de color rojo, como el rojo fuego que emana de su gran y potente corazón, o el de los colores que acudieron a matizar y dar vida a sus mofletes, guardaba una frase, que, si me lo permites, me la quedo para mi. Solo te cuento de que, en pocas palabras, expresó todo el amor que lleva dentro, todo el amor que sentimos el uno por el otro. 

No lo pude evitar. Las lágrimas corrieron por mi cara, al igual que ahora que te lo cuento, como el agua de los riachuelos, ladera abajo, dejando ese pequeño surco y la sonrisa de la tierra cuando el líquido elemento esperado llega.

La niña ya no es tan niña. Crece pero con la magia enseñada y con la ilusión de que mantener este bello juego, regalando unas palabras de afecto, es expresar amor y sinceridad a las personas que te rodean.

Gracias por leerme.