«A kilómetros de tí»

«A kilómetros de tí»

Aunque aparenta ser una persona segura de sí misma, en realidad Ricardo lidia cada día con problemas internos que lo atormentan. 

Ayer mismo, tras una serie de eventos que empeoraron su estado de ánimo, decidió sentarse al volante de su coche y dedicarse kilómetros para, a la vez que hacía un cambio de aires, ir en busca de respuestas que le permitieran encajar y encontrar consuelo. Difícil. Su paz la tiene en otro lado. Ricardo sabía que la respuesta a sus problemas no estaba en la carretera, que estaba con ella, pero necesitaba despejar su mente. 

Se dirigió a la montaña, sintiendo la brisa fresca, con las ventanillas bajadas, mientras conducía. Sin embargo, en lo más profundo de su corazón, lo que realmente anhelaba era estar en los brazos de aquella persona a la que tanto echaba en falta.

En un acto impulsivo, Ricardo quiso llamarla  mientras conducía, esperando encontrar consuelo en su voz. Sin embargo, decidió calmarse y no agobiarla con sus preocupaciones. En ese momento prefirió dejar en su lugar la risa y el cariño que le esperaba cuando la viera, pues siempre era así, dejando para sí mismo el tono preocupado en su voz que ahora mismo tenía.

Aunque Ricardo deseaba estar con ella, comprendió que necesitaba su propio espacio, por lo que, en vez de dirigirse hacia la casa tomó la decisión de seguir su propio camino. Mientras conducía, la ansiedad se apoderaba de él, preguntándose cómo solucionaría sus problemas, sólo, en ella, sin su paz.

Tras varias horas de soledad, en la que recorrió lugares y miradores por los que hacía tiempo que no pasaba, con las ideas medianamente ordenadas y el corazón calmado regresó a casa. 

Ese día, Ricardo logró equilibrar sus propias necesidades, recordando que no solo podía encontrar consuelo en los brazos de la que era su refugio emocional y apoyo mutuo en los momentos difíciles, sino que también podía hacerlo en sí mismo, pues en él también habitaba una fuente llena de fuerza que le aportaba el colchón suficiente para superar estos inconvenientes del día. Aunque nada como combinarlo con ese abrazo tan deseado. 

Gracias por leerme.