«Enlatados»

─Ese gordo ocupa mucho lugar ─oyeron decir todos.
Sus cuerpos temblaban. Sin duda era la señal que indicaba que la vida de alguno de ellos estaría cerca de su fin. Con cierto disimulo y recelo comenzaron a mirarse, a compararse. ¿De quién hablaban?
La voz que venía del otro lado de su prisión, pareció decidirse claramente por uno de ellos.
─Sí, ese, ¡sácalo! ─ninguno de los presentes dijo nada, solo esperaban. Deseaban no ser el escogido.
El receptáculo se abrió. Unos dedos húmedos y fuertes lo asieron por la pechera. Era su fin. No volverían a ver a su hermano espárrago.

6 comentarios en “«Enlatados»

  1. Acabo de descubrir que ¡te odio! me voy dos días y te zampas la lata de espárragos… ¡mal amigo! por llamarte algo y perdona por lo poco, buaaahhhhhhhhhh!!!!!!!

    Zarandajo

  2. MYRIAM: lo tuyo es muy fuerte jaja mientras sea llevarte algo a la boca…

    CUÑI: Eso digo yo… ¡pá dentro!

    CARMEN: pues ahí te están esperando

    JESÚS BRAVO: Te hiciste de rogar.

    ZARANDAJO: Menos mal que del amor al odio hay solo un paso… y algún espárrago, jajajaja

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