«UNA RONDA DE CINCUENTA AÑOS»

Foto de mi capa.
La ronda empieza. Todo preparado.

El silencio de la noche queda roto al sonar los tres golpes de pandereta. La música empieza a sonar. La ronda se inicia. Al ritmo de las bandurrias, laudes y guitarras las dos lineas de los jóvenes estudiantes, se mecen a su son. 

Despierta, niña, despierta,

despierta si estás dormida

y escucha las dulces notas,

que pasa la estudiantina. (…)

Frente a ellos, las luces de las ventanas del edificio están todas apagadas. Poco a poco se encienden. Todas menos las de tercero B.

El vecindario empieza a tomar vida, pese a lo avanzada de la noche. A nadie parece molestarle. Al terminar suenan vítores y aplausos. De todos lados menos de las chicas del tercero B. Sus luces siguen apagadas. Menos mal que una buena señora descuelga, en la cesta que usa para izar el pan, un par de botellas de vino para ayudarnos a afinar las gargantas. Vítores y piropos para ella.

Ya la ronda llega aquí, firulirulí. 

A cantarte amores va, firulirulá. 

Sal a tu ventana, que mi canto es para tí

sal napolitana, firulí, firulí, firulí, firulírulá. (…)

El novato, siempre atento y servicial —más le vale—, nada más empezar el segundo tema, corre a tocar el portero. No despegará su dedo, por orden y gracia de su padrino, hasta que las chicas del tercero B, despierten y se asomen al balcón.

Parece que lo ha logrado. Las luces del piso se encienden. La tuna sonriente avanza un par de pasos. El que organiza —de cuyo nombre mejor no acordarme— hincha su pecho. Quiere seducir a una de las tres chicas que viven en aquel piso de estudiantes. Las cortinas parecen moverse. El balcón se abre. Todos cantan afinados, sonrientes, con la cabeza alta, esperando verlas aparecer. ¿Son tan guapas como dice? El público los anima y mira con envidia hacia el lugar al que está dedicada la ronda.

Una rociada de agua cae sobre sus cabezas y, tras ella, un gran alarido rompe el encanto.

Un hombre alto, gordo y con un profuso bigote los insulta. Ahora el publico ríe y ellos corren despavoridos calle abajo antes de que el susodicha cumpla su promesa de llamar a la policía municipal. Al día siguiente nos enteramos que el padre había venido de visita. Es lo que tiene dar una sorpresa. Da igual, la intención, el victimismo y un poco de desfachatez del que hacen gala los tunos —todo publicidad— entran en juego y la seducción se produce.

(…) Pero quiero volver a vivir aquellos tiempos 

Imágenes de ayer que están en mi pensamiento 

Y quiero revivir aquellas noches de luna 

Que cantando con la tuna me sentía yo feliz (…)  

Así suena el estribillo de aquella canción que siempre me ha puesto los pelos de punta. Quizás a ti, que hoy pasas por esta esquina, te sorprenda verla decorada con las cintas y los escudos de mi capa. Puede que te parezca extraño, pero es que hoy empiezan los fastos de la celebración del CINCUENTA ANIVERSARIO de la fundación de mi muy querida TUNA DE MEDICINA, de los cuales soy testigo de la mitad de ellos.

Durante todo este tiempo, muchas son las anécdotas, muchas las historias. Algunas ya narrada en otra ocasión —«Parranderos de parranda» o «¡¿QUIÉN DOMINA?!»— o simpáticas, como la que antecede y algunas pocas inconfesables, que siempre nos quedaran en el recuerdo.

Puedo asegurarte que, después de todo este tiempo, lo mejor de todo es saber que esta feliz etapa de mi vida sigue ahí, esperando. La hermandad es para siempre y las experiencias vividas y el compañerismo existente también es para siempre. Prueba de ello estos cincuenta años y los que vienen. 

VI Certamen de Tunas Ciudad de Santa Cruz - 50 Aniversario Tuna de Medicina
Cartel oficial del VI Certamen de Tunas Ciudad de Santa Cruz – 50 Aniversario Tuna de Medicina

¡AUPA TUNA!

Gracias por leerme.

«Breve tratado sobre la campaña electoral y la Semana Santa»

Campaña electoral y Semana Santa. Caricatura hecha con mi Ipad. Probando cosas nuevas.
Campaña electoral y Semana Santa. Caricatura hecha con mi Ipad. Probando cosas nuevas.

No es mi estilo hablar de política, ni de religión —aunque a veces lo haga—, pero en esta ocasión, que las dos confluyen, en forma de campaña electoral y Semana Santa, y entendiendo que ambas tienen ciertas similitudes, encomiendo a lo más divino a ver qué pasa.

Una de las semejanzas es fácil de deducir. Los políticos, al igual que cofrades y curas, andan de procesión en procesión, de rezado en rezado, en busca de adeptos, de demostrar su poder, de compartir sus creencias. Unos se ponen sus capirotes, a fin de estilizar sus figuras —Si quieres saber algo más de sus significado pincha aquí—, mientras que los representantes políticos, para la misma finalidad, son capaces de hacer todo tipo de gilipolleces —saltar a la comba, tocar el bajo en televisión, subirse a un tractor…— y de ponerse cualquier indumentaria para demostrar lo «chachis» que son prometiendo todo lo inimaginable con tal de intentar asegurarse su escaño.

Esto me recuerda, aprovechando que estamos en Semana Santa, una vieja parábola electoral:

Durante una campaña electoral ocurre la muerte de un prestigioso político. Como era de esperar, a la puerta del cielo, San Pedro lo recibe y, viendo su profesión, le ofrece pasar un día en el Infierno y otro en el Paraíso, para que después elija dónde quedarse por toda la eternidad. El político acepta el trato El Infierno se le presenta como un enorme campo, en el que se está celebrando una fantástica barbacoa, música, lleno de hombres y mujeres que se lo pasan de maravilla… El Diablo es una anfitrión fantástico. En el Paraíso también se lo pasa bien; salta de una nube a otra, toca el arpa, ríe…, pero siente que le falta algo. Así pues, elige, el Infierno.

Cuando San Pedro lo lleva hasta el fondo del abismo, las cosas no son como se le habían mostrado, y aquel campo verde es en realidad un depósito de basura y los hombres y mujeres que antes disfrutaban y bailaban, ahora vagan por el inframundo.

—No entiendo, ¿qué pasa? —dice el político contrariado—, esto no es lo que me habían enseñado.

El Diablo, sonriendo, contestó:

—Ayer estábamos en campaña electoral. Hoy… ya votaste por nosotros.

Así que, ya sea en procesiones, en el campo o en la playa, te recomiendo que medites bien, que aproveches estas vacaciones para reflexionar y pensar si lo que nos están vendiendo es humo de cirio o de realidad. Que cada uno decida sus pasos, que al final, las mayores procesiones, son las que van por dentro.

Gracias por leerme.

«DÍA DE LAS LETRAS CANARIAS»

Como cada 21 de febrero, hoy se celebra el DÍA DE LAS LETRAS CANARIAS. Este año la conmemoración está dedicada a uno de los escritores considerado como máximo exponente de la estética surrealista, AGUSTÍN ESPINOSA (Puerto de la Cruz, 1897- Los Realejos, 1939). Su carrera académica y literaria, está muy marcada por sus viajes y por la amistad con personajes de reconocido prestigio nacional e internacional de su época (Lorca. Salvador Dalí, Luis Buñuel…). 

DÍA D ELAS LETRAS CANARIAS, 2019, dedicado a Agustín Espinosa

Este sencillo homenaje, tal y como ya he hecho en otras ocasiones —Ana María Matute, Juan Goytisolo… —, consiste en inventar un pequeño texto, casi surrealista como los del autor, utilizando para ello los títulos de sus obras. ¿Te atreves a realizar otra propuesta? ¿Has leído algo de su obra?

Aunque la noche no era del todo oscura, «Don José Clavijo y Fajardo» había decidido coger una linterna para iluminar el camino que le llevaba directamente al «Lancelot, 28º-7º». Nada más llegar se vio sorprendido por el gran bullicio que originaban los aplausos que sonaban y se dejaban escapar, como gotas de agua entre las manos, por el hueco de la puerta. Sin duda alguna había llegado tarde y la «Oda a María Ana, primer premio de axilas sin depilar de 1930» había terminado. Jamás se lo perdonaría. Se ubicó entre el público, intentando disimular, como si llevara allí más de «Media hora jugando a los dados», tenía que ganar tiempo para poder planear otra manera de cometer aquel «Crimen» que llevaba tiempo rondando su cabeza. La respuesta no estaba lejos. «Sobre el signo de Viera», aquella especie de locero que el dueño del bar se empeñaba en decir que era una gran obra de arte dedicada a los «Poemas a Mme. Josephine» sabía que estaba un ejemplar del «Diario espectral de un poeta recién casado y otros textos». En ellos encontraría la respuesta de acabar con su propia vida, aunque fuera el mismo Día de las letras canarias.

Gracias por leerme.

«La presbicia cabalga de nuevo»

Gafas de presbicia, ¿cuál me compro?

Mi cita anual con el oftalmólogo es obligatoria. Lo es desde que era pequeño y es que, sin gafas, ¡veo menos que Rompetechos! Algunas han sido más exitosas que otras y es que, como en botica, en todos lados se cuecen habas. Una muy simpática fue está. Al que voy ahora, además de amigo, es  de lo más profesional y seria —visita su web.

Por aquello de la edad —que todo sea dicho de paso no se me nota nada—, parece que la presbicia empieza a hacer pequeños estragos. Ya llevaba tiempo ajustando la mirada cuando intentaba leer el móvil, o alejando los papeles para poder enfocar o cerrando los ojos de vez en cuando para descansarlos. Lo cierto es que sabía que mi presbicia había aumentado así que tocó revisión y con ella cambio de gafas.

Recuerdo una compañera de cole que se resistía a admitir su presbicia y sucumbir a la utilización de las gafas de presbicia, por falta de glamour. Ella afirmaba que para utilizar mejor sus órganos, hacía «lectura vaginal», colocando los papeles a esa altura para poder enfocar adecuadamente y leer, con más penas que gloria, lo que pretendía.

Yo en cambio no me imagino sin gafas, básicamente porque en el espejo no me veo con claridad. 

Lo más gracioso de todo es que ahora que me decido a cambiar mis gafas de presbicia, van los del teléfono, y sin yo decirles nada, me hacen la letra del móvil más grande. Para mi que lo han hecho por joder.

Por suerte el mundo de las ópticas ha cambiado y aquí estoy, más mareado que un yoyó, sobre todo cuando subo y bajo la cabeza con rapidez, pero estrenando nitidez y claridad, con mis nuevas gafas progresivas, especiales para presbicia, con cristal reducido, montura a juego con mis ojos, cristales antireflejantes, antioxidantes y antidepresivos —de esto no estoy muy seguro—,  wifi, bluetooth, sonido envolvente y alguna pijada más —o eso creo—, la bomba en el mundo de las gafas de presbicia. «¡Deja que te acostumbres pá que veas!» así me dijo la de la óptica. Pues oiga, que veo, así que, cuando quieras, nos vemos. Sobre todo si quieres descubrir cuál de todos los modelos que pongo en la foto elegí. 

Gracias por leerme.

«Mis propósitos literarios para este nuevo año»

Mis propósitos ya me han organizado el año, ¿o es al revés?

Sin dudarlo ni un instante, mi primer propósito es fácil de cumplir. Quiero DAR LAS GRACIAS a todas las personas que la pasada semana dedicaron un minuto de su tiempo para darle al «like» y «compartir» a la entrada de mi facebook, en la que pedía la colaboración de todos para animar a la editorial a publicar una novela que he escrito (aún no puedo contarte nada de ella, pero espero hacerlo pronto. Me muero de ganas por hacerlo. Bueno, no me aguanto, más adelante te doy una pista). Pedía veinticinco «compartir» y recibí 213; 72 comentarios y 303 «likes». Gracias de todo corazón.

Propósito conseguido. Una auténtica pasada-

Llegó el 2019 y, aunque parece mentira, esta web ya ha cumplido sus diez años de existencia, ¡y yo con estos pelos! Ha sido una década en la que he dedicado muchas horas de mis noches a mantener vivo este espíritu infantil que, desde entonces, mantengo en la cabecera; pero como siempre he dicho, gracias a esto me ahorro una pasta en psicoterapia. Te seguro que me hace falta —la pasta y la psicoterapia.

En lo que a propósitos literarios se refiere, a este año nuevo le he pedido cumplir con los siguientes deseos: 

  1. Como no puede ser de otra manera, continuar lo más activo que pueda con esta web. Es lógico. Tras diez años, con más penas que glorias, mi compromiso de cada jueves con esta esquina sigue vivo, aunque te aseguro que hay días que… Pero soy hombre de ir partido a partido, así que, ¡a por un año más!, después ya veremos.
  2. El segundo propósito ya lo has leído, ver esa novela publicada y poderla compartir contigo. Por aquello de abrir un poco el apetito, decirte que la historia cabalga entre la Segunda Guerra Mundial y la actualidad. Muchos de ustedes me han preguntado que para cuándo una aventura para adultos, pues ¡hala! si todo va bien, esta será la primera.
  3. El tercer propósito está en el horno. Nareme Melián, el ilustrador de ANCOR, ya tiene el encargo, así que, en no mucho tiempo espero empezar a darles la lata con su segunda parte: FAYNA. Te adelanto que es un personaje femenino muy potente, que se une a la pandilla con Ancor y Bentor viviendo otras aventuras, en esta ocasión mirando al mar. Con sus ojos seguiremos viviendo la historia de Canarias. Hasta ahí puedo leer. ¿Habrá tercera parte?
  4. Diego Pun Ediciones está haciendo un trabajo muy interesante recopilando cuentos, de varios autores, en una fantástica colección de leyendas canarias, de las que ya está en el mercado, y te recomiendo mucho, «Bailadero. Leyendas canarias de brujas»aquí puedes verlo—, o «Voces del malpais»aquí puedes verlo—. Yo participo, con tres relatos, en el libro que está dedicado a las viejas casonas de canarias, pero aún no puedes verlo, y no tengo su título definitivo.
  5. El quinto de mis propósitos, y probablemente el sexto también, son dos nuevas historias que se andan peleando en mi cabeza por ver cuál va a ser la primera en salir. Una de ellas es un libro de cuentos para jóvenes y adultos, relatos cortos en los que trato diversos temas que a todos nos interesan. El segundo es una novela, también para jóvenes y adultos, que empieza a coger forma de thriller, y que ahora misma parece estar a la cabeza de esta pequeña competición que llevo dentro. Ya veremos cual de las dos gana la carrera.

Así, con esta lista de propósitos he empezado el año. ¿Qué te parece? Como siempre espero tus opiniones aquí o en mis redes sociales.

Gracias por leerme.

«Poner orden al fin de año para planificar nuevos retos»

El año lo empiezo terminando y espero comenzarlo también escribiendo.

Ahora que estoy de vacaciones, y se aproxima el final del año, es hora de echar la vista atrás y reflexionar sobre las cosas que he hecho, las que he dejado de hacer y las que tengo pendientes. En esas estoy.

Hace un tiempo, en este post, comentaba, a raíz de la celebración del Día mundial de las bibliotecas, el pago de una deuda que tenía contraída. Hoy, haciendo esa autoevaluación personal, me doy cuenta de que tengo otra pendiente de comentar. 

Hace ya algún tiempo, M. —lo dejaremos en el anonimato al no tener su permiso para nombrarlo—, excompañero de trabajo y con poderes parecidos al Jefe del MI6 de la saga James Bond aquí puedes saber algo más sobre ese personaje—, me convidó a participar en el Segundo Concurso de Microrrelatos sobre diversidad y discapacidad «Sumando capacidades», que organizaba el SINPRONI (Sociedad Insular para la Promoción para las Personas con Discapacidad).

Como ya te puedes imaginar, me apunté y cedí los derechos de mi texto para que ellos lo publicaran, difundieran…

Los trabajos que se presentaron fueron muy variados y de buena calidad, cumpliendo, todos ellos, que el objetivo del concurso «Incitar a la reflexión, sobre cómo las diferencias enriquecen nuestra convivencia y nos acercan a otras realidades, que suman capacidades».

En estas fechas de, como dice al principio, ir poniendo mis cosas en orden, antes de la llegada del nuevo año, y con él nuevos retos, no podía despedir el año sin recordar mi colaboración y hacerles partícipes, de todos los relatos presentados y que la Biblioteca Social Educativa BASE, ha publicado en formato digital.

Puedes consultarlos pinchando en este enlace.

Espero que te gusten. Con esto te dejo hasta el año que viene. Disfruta mucho.

Gracias por leerme.

«Una historia de mil pares de… calcetines»

Calcetines favoritos

Entre las tareas domésticas que me han tocado hoy, recoger los calcetines, emparejarlos y guardarlos, es la que se lleva la palma. Todo ello porque llegué a la conclusión, y yo solito, de que el destino me la tenía guardada por lo que decía en aquel post —aquí te dejo el enlace— en el que trataba las Leyes de Murphy. Si eres persona conocedora de las mismas, o has dedicado unos minutos a leer ese, no tan viejo post, ya te habrás imaginado, que la cuarta ley se ha cumplido. 

Cuarta Ley de Murphy: «Los pares de calcetines siempre van de dos en dos a la lavadora pero salen de uno en uno».

El hecho de que hoy tenga tres calcetines sin pareja, me ha llevado a investigar un poco este asunto, y, por supuesto, ampliar mi bolsa de calcetines únicos. Espero tener alguna tarde para intentar ver si, por casualidad, puedo emparejar algunos de su interior, mientras no se note mucho que son diferentes. O que se note del todo.

La primera de mis conclusiones a este enigmático asunto, es que creo que debe existir algún tipo de acuerdo secreto entre los fabricantes de calcetines y los de lavadoras. Piénsalo. Es muy  probable que, además, nos estén grabando, con una cámara secreta o así, para desternillarse de risa y saber qué calcetines fabricar.

En segundo lugar he descubierto que, con la sana intención de darle respuesta a este fenómeno sobrenatural, hay un estadístico y un psicólogo que se han unido para hacer una investigación que, como conclusión arrojó una fórmula que predice el riesgo de que perdamos los calcetines. ¿Que no me crees? Pues lo digo en serio. En esta web podrás leerlo con detenimiento, y, si quieres, hacer tus cábalas. ¿Estos dos no tenían otra cosa en la que entretenerse? 

Por último me ha sorprendido ver el video de como, de verdad, los calcetines desaparecen, en una especie de agujero negro que se crea dentro de la lavadora. Te dejo el enlace.

Como desaparecen los calcetines en la lavadora.

Total, que como conclusión, mañana tengo que ir a comprarme calcetines. Me gustan los de rayas, me parecen divertidos, así que… Bueno, ahí lo dejo.

¿Cuántos calcetines has perdido? ¿Cuál es la situación más embarazosa, que tenga tus calcetines como protagonista, has vivido? ¿Tienes bolsa de calcetines perdidos? ¿Cuántos hay? ¡Venga cuéntame algo!

Gracias por leerme. 

«Un brindis por Los Finados»

NOCHE DE FINADOS, NOCHE DE HALLOWEEN. Foto sacada con mi móvil en casa de mis amigos Vanesa y Manu. 

Parece mentira que después de tanto tiempo sin hacerlo mi hermano Juan nos haya vuelto a reunir para retomar la celebración de Los Finados.

Cuando la abuela Juana vivía, como era muy amante de las tradiciones, esta cita era obligatoria. Cada año convocaba, a toda la familia, la tarde del 1 de noviembre, en el patio de su casa. Allí asábamos castañas y comíamos higos pasados, queso… Todo ello bañado con vino dulce y anís.

Juan ahora vivía en la casa de la abuela. No hacia más de un mes que se había mudado y en su mensaje, nos decía que estaba seguro de que a la vieja Juana le hubiera gustado que nos reuniéramos todos allí, justo aquel día.

No faltó nadie a la convocatoria. 

Cuando estábamos todos, los niños disfrazados por el Halloween y los mayores recordando historias de la casa, Juan hizo tintinear una copa y pidió que nos calláramos.

—¿Recuerdan cuando la abuela Juana nos reunía aquí para contarnos sus historias? —todos los hermanos asentimos a la vez que mirábamos el banco de obra en el que la vieja solía sentarse— Hoy estamos aquí por ella, por su recuerdo, y por todos los que ya no están. Ella me lo pidió.

En ese preciso momento todas la luces de la casa se apagaron. Nos sobresaltamos. Los niños gritaron y se agarraron a las faldas de sus madres. 

La única luz que quedó encendida era la que proporciona la vela que, a modo de tenebrosa decoración, Juan había colocado junto a una calavera, justo en el lugar en el  que se sentaba la vieja.

Todos vimos la sombra que proyectó. Sin duda aquella era la silueta de la abuela Juana, que, una vez más, se había acercado hasta el patio para asustar a los más pequeños. 

Lo más sorprendente fueron las palabras de mi hermano.

—Lo ves abuela. Todos aquí. Tu tradición seguirá viva mientras tú nos acompañes.—En ese momento, la luz de la casa volvió. Ninguno de los presentes supo que decir, salvo Juan, que parecía tenerlo todo preparado—. ¡Por los finados!, ¡por la abuela! Por mantener la costumbre de reunirnos este día —dijo levantando la copa, para sellar un juramento a modo de brindis. En ese instante supimos que habíamos vendido nuestra alma para siempre.

Gracias por leerme.

PD. La noche de Los Finados «Los Finaos» es una tradición muy antigua de las Islas Canarias que ahora se mezcla con el Halloween. A mi modo de ver, ni malo ni bueno, es fruto de la globalización y la hiperconectividad a la que estamos sujetos. 

Si quieres saber algo más busca en la agenda cultural hay un montón de actividades.Esta, del Museo  de Historia y Antropología, está muy bien.

Si te apetece recordar alguna de mis fiestas de Halloween, aquí te dejo un enlace, aunque si busca en esta esquina alguna más descubrirás.

«Mis pelotas sufrieron un Wikileaks»

Hay una maestra en mi cole que afirma no conocer a otro maestro con más pelotas que yo.

Lo dice por mi clase. Lo mejor de todo es que, al parecer sí que los hay, los que se apoderan del trabajo de otros sin decirlo. Aunque para ser justos he de decir que el susodicho ya se ha disculpado y retirado la publicación de la página en la que me hizo un «Wikileaks» con mis fotos de mi clase y mis pelotas. Seguro que él, al menos, no lo volverá a hacer.

Yo he aceptado sus disculpas y eso me ha dado cancha para poner en juego esas pelotas y comentar lo sucedido. Ya había adelantado, en este post, que algún día hablaría de ellas. 

Todo se ha precipitado y hoy es el día.

El curso pasado, fue invitado al CEIP Miguel Pintor González, a fin de tener un encuentro con el alumnado, que había leído «Ancor»

Entre las cosas que me llevé en mi memoria, fue recuperar la imagen, que ya había visto en una revista de educación, de la clase de mi amiga Jessica llena de pelotas de tenis para amortiguar el ruido. Mi despedida fue: «Qué sepas que te copiaré la idea».

Así fue. Sabiendo de que me reincorporaba a mi cole, durante todo el verano estuve recopilando pelotas —muchas gracias a Jesús, Evaristo, Fran, Oscar, Manu y OTC. Cómplices necesarios—, hasta conseguir las doscientas bolas que me hacían falta para silenciar mesas y sillas.

¿Porqué haces eso? Era la ineludible pregunta que todos me hacían. Razones varias: 

1.-Tolero muy mal el ruido. Imagino que me estoy haciendo viejo y las manías empiezan a aflorar.

2.-Me gusta trabajar en el aula con distintos tipos de agrupamientos. Esto hace que estemos rodando y cambiando los sitios de aquí para allá. Las pelotas ayudan a cumplir el punto 1.

3.-Creo que hay objetos a los que les podemos dar una segunda vida. las sillas y mesas de las clases de los colegios sufren mucho por lo que, con esta pequeña ayuda, todos ganamos en salud. Las pelotas ayudan a cumplir el punto 1.

La cosa es que, en un periquete, el primer día de clase, hicimos una serie de dinámicas en las que el propio alumnado, sin querer, llegó a la conclusión, ellos solitos —jejeje bendita mano izquierda que tiene uno—, que no se podía trabajar con tanto ruido.

Estudiando las distintas opciones, llegaron a la conclusión —jejeje ellos solitos…— de que había que silenciar el lugar y «vualá» llegaron a la conclusión —jejeje…— de que podíamos poner pelotas bajo las patas.

Las risas, y por supuesto un gran ruido, lo inundó todo cuando descubrieron que habían pelotas para todos.

A partir de ese momento en mi clase se puede trabajar con un poco más de tranquilidad y pasé a convertirme en «el maestro con más pelotas del cole». Hoy mismo así me han presentado a un sustituto que empezó a trabajar con nosotros.

¿Qué pasó con el «wikileaks»? Como bien sabes, las filtraciones de información están a la orden del día. Este pasado lunes alguien vio, en un foro profesional, unas fotos de mi clase y, sin pedir permiso para usarlas, ni notificar la autoría de las mismas, decidió —entiendo que sin mala fe, sino porque la idea le había gustado—, publicarlas como propias. ¿La verdad? me molestó mucho. Llamé a la compañera que me las había pedido –gracias Sonia– y se lo notifiqué. Ella se encargó de mover cielo y tierra hasta que «el error» fue resuelto y la publicación borrada.

Yo me enteré de casualidad, y hasta un par de amigas le habían dado a «me gusta», unas acordándose de mi clase y otras sin saber que eran mías.

Como dije al principio, la publicación se retiró y recibí las disculpas oportunas. Ahora todo está, otra vez, en su sitio, incluidas mis pelotas.

Solo recuerdo que las buenas ideas están para ser copiadas, pero al menos pidamos permiso para usar lo que no es nuestro, demos las gracias, mimemos la autoría…

¿Qué te parece la idea? ¿Te han plagiado o copiado alguna vez? ¿Eres mujer u hombre de pelotas?

Gracias por leerme

«La historia de un Bansky que bien vale una trituradora de papel»

Este Bansky, quien quiera que sea, creo que es un genio. Al menos del humor negro.

Imagina por un momento que tienes 1,18 millones de euros. Imagina, porque el juego que te propongo es así, que con ese dinero acabas de comprar, en una subasta, un cuadro, concretamente una copia sobre lienzo de «Niña con globo» —justo la imagen que acompaña este post—  de Banksy. ¡Qué satisfacción!, ¿verdad? Acabas de ganar a tus competidores y te has hecho con una fabulosa obra de un autor callejero super famoso, que nadie sabe, con certeza, quién es. ¡Enhorabuena! La gracia viene ahora.

Ante la atónita mirada de todos los presentes, un ruido domina la escena y el cuadro comienza a destruirse. ¿Cuales serían las primeras palabras que saldrían por tu boca? Yo lo tengo claro. Lo mas fino sería, «¡mecagoentooloquesemenea!». De ahí para arriba.

Por si no lo has visto en las noticias decirte que esto ha pasado de verdad, concretamente en una subasta de la prestigiosa casa londinense Sotheby’s.

Sin que nadie lo esperara, ni sospechara, el marco del lienzo llevaba oculta una especie de trituradora de papel y, justo en el momento en el que la puja se daba por terminada, el lienzo comenzó a deslizarse hacia abajo rompiéndose en tiras. ¿Qué no te lo crees? Aquí te dejo el video.

Para más gracia, si es que la tiene, el propio autor, en un comunicado, rebautizó los restos de ese destrozo. La obra ahora se llama Love is in the Bin (El amor está en la papelera), y ya se considera una obra de arte en sí misma. Es decir, otra obra de arte. Imagino que con más valor.

Yo lo siento, pero siempre he expuesto mis dudas con el llamado Arte moderno —si te apetece puedes repasar este post, en que en su día expresé mi parecer sobre una réplica de Franco en cera, que aparecía en en interior de una nevera; o este otro, a cuenta de medio vaso de agua colocado sobre un estante—. 

En esta ocasión sí reconozco que el colega, el autor, tiene un humor cojonudo y unos huev… que le llegan al suelo. Se ha descoronado de todo el que tiene más de un millón de euros y quiere gastárselo en una obra suya. ¡Ole colega! ¡Tú si que vales! Además la pintura siempre me gustó.

¿Qué te parece todo esto? ¿Entiendes este arte? ¿Qué te parece que «el colega» se haya forrado a cuenta de una trituradora de papel? ¿En qué te gastarías ese dinero?

Gracias por leerme.