«Una historia de mil pares de… calcetines»

Calcetines favoritos

Entre las tareas domésticas que me han tocado hoy, recoger los calcetines, emparejarlos y guardarlos, es la que se lleva la palma. Todo ello porque llegué a la conclusión, y yo solito, de que el destino me la tenía guardada por lo que decía en aquel post —aquí te dejo el enlace— en el que trataba las Leyes de Murphy. Si eres persona conocedora de las mismas, o has dedicado unos minutos a leer ese, no tan viejo post, ya te habrás imaginado, que la cuarta ley se ha cumplido. 

Cuarta Ley de Murphy: «Los pares de calcetines siempre van de dos en dos a la lavadora pero salen de uno en uno».

El hecho de que hoy tenga tres calcetines sin pareja, me ha llevado a investigar un poco este asunto, y, por supuesto, ampliar mi bolsa de calcetines únicos. Espero tener alguna tarde para intentar ver si, por casualidad, puedo emparejar algunos de su interior, mientras no se note mucho que son diferentes. O que se note del todo.

La primera de mis conclusiones a este enigmático asunto, es que creo que debe existir algún tipo de acuerdo secreto entre los fabricantes de calcetines y los de lavadoras. Piénsalo. Es muy  probable que, además, nos estén grabando, con una cámara secreta o así, para desternillarse de risa y saber qué calcetines fabricar.

En segundo lugar he descubierto que, con la sana intención de darle respuesta a este fenómeno sobrenatural, hay un estadístico y un psicólogo que se han unido para hacer una investigación que, como conclusión arrojó una fórmula que predice el riesgo de que perdamos los calcetines. ¿Que no me crees? Pues lo digo en serio. En esta web podrás leerlo con detenimiento, y, si quieres, hacer tus cábalas. ¿Estos dos no tenían otra cosa en la que entretenerse? 

Por último me ha sorprendido ver el video de como, de verdad, los calcetines desaparecen, en una especie de agujero negro que se crea dentro de la lavadora. Te dejo el enlace.

Como desaparecen los calcetines en la lavadora.

Total, que como conclusión, mañana tengo que ir a comprarme calcetines. Me gustan los de rayas, me parecen divertidos, así que… Bueno, ahí lo dejo.

¿Cuántos calcetines has perdido? ¿Cuál es la situación más embarazosa, que tenga tus calcetines como protagonista, has vivido? ¿Tienes bolsa de calcetines perdidos? ¿Cuántos hay? ¡Venga cuéntame algo!

Gracias por leerme. 

«Un brindis por Los Finados»

NOCHE DE FINADOS, NOCHE DE HALLOWEEN. Foto sacada con mi móvil en casa de mis amigos Vanesa y Manu. 

Parece mentira que después de tanto tiempo sin hacerlo mi hermano Juan nos haya vuelto a reunir para retomar la celebración de Los Finados.

Cuando la abuela Juana vivía, como era muy amante de las tradiciones, esta cita era obligatoria. Cada año convocaba, a toda la familia, la tarde del 1 de noviembre, en el patio de su casa. Allí asábamos castañas y comíamos higos pasados, queso… Todo ello bañado con vino dulce y anís.

Juan ahora vivía en la casa de la abuela. No hacia más de un mes que se había mudado y en su mensaje, nos decía que estaba seguro de que a la vieja Juana le hubiera gustado que nos reuniéramos todos allí, justo aquel día.

No faltó nadie a la convocatoria. 

Cuando estábamos todos, los niños disfrazados por el Halloween y los mayores recordando historias de la casa, Juan hizo tintinear una copa y pidió que nos calláramos.

—¿Recuerdan cuando la abuela Juana nos reunía aquí para contarnos sus historias? —todos los hermanos asentimos a la vez que mirábamos el banco de obra en el que la vieja solía sentarse— Hoy estamos aquí por ella, por su recuerdo, y por todos los que ya no están. Ella me lo pidió.

En ese preciso momento todas la luces de la casa se apagaron. Nos sobresaltamos. Los niños gritaron y se agarraron a las faldas de sus madres. 

La única luz que quedó encendida era la que proporciona la vela que, a modo de tenebrosa decoración, Juan había colocado junto a una calavera, justo en el lugar en el  que se sentaba la vieja.

Todos vimos la sombra que proyectó. Sin duda aquella era la silueta de la abuela Juana, que, una vez más, se había acercado hasta el patio para asustar a los más pequeños. 

Lo más sorprendente fueron las palabras de mi hermano.

—Lo ves abuela. Todos aquí. Tu tradición seguirá viva mientras tú nos acompañes.—En ese momento, la luz de la casa volvió. Ninguno de los presentes supo que decir, salvo Juan, que parecía tenerlo todo preparado—. ¡Por los finados!, ¡por la abuela! Por mantener la costumbre de reunirnos este día —dijo levantando la copa, para sellar un juramento a modo de brindis. En ese instante supimos que habíamos vendido nuestra alma para siempre.

Gracias por leerme.

PD. La noche de Los Finados «Los Finaos» es una tradición muy antigua de las Islas Canarias que ahora se mezcla con el Halloween. A mi modo de ver, ni malo ni bueno, es fruto de la globalización y la hiperconectividad a la que estamos sujetos. 

Si quieres saber algo más busca en la agenda cultural hay un montón de actividades.Esta, del Museo  de Historia y Antropología, está muy bien.

Si te apetece recordar alguna de mis fiestas de Halloween, aquí te dejo un enlace, aunque si busca en esta esquina alguna más descubrirás.

«Mis pelotas sufrieron un Wikileaks»

Hay una maestra en mi cole que afirma no conocer a otro maestro con más pelotas que yo.

Lo dice por mi clase. Lo mejor de todo es que, al parecer sí que los hay, los que se apoderan del trabajo de otros sin decirlo. Aunque para ser justos he de decir que el susodicho ya se ha disculpado y retirado la publicación de la página en la que me hizo un «Wikileaks» con mis fotos de mi clase y mis pelotas. Seguro que él, al menos, no lo volverá a hacer.

Yo he aceptado sus disculpas y eso me ha dado cancha para poner en juego esas pelotas y comentar lo sucedido. Ya había adelantado, en este post, que algún día hablaría de ellas. 

Todo se ha precipitado y hoy es el día.

El curso pasado, fue invitado al CEIP Miguel Pintor González, a fin de tener un encuentro con el alumnado, que había leído «Ancor»

Entre las cosas que me llevé en mi memoria, fue recuperar la imagen, que ya había visto en una revista de educación, de la clase de mi amiga Jessica llena de pelotas de tenis para amortiguar el ruido. Mi despedida fue: «Qué sepas que te copiaré la idea».

Así fue. Sabiendo de que me reincorporaba a mi cole, durante todo el verano estuve recopilando pelotas —muchas gracias a Jesús, Evaristo, Fran, Oscar, Manu y OTC. Cómplices necesarios—, hasta conseguir las doscientas bolas que me hacían falta para silenciar mesas y sillas.

¿Porqué haces eso? Era la ineludible pregunta que todos me hacían. Razones varias: 

1.-Tolero muy mal el ruido. Imagino que me estoy haciendo viejo y las manías empiezan a aflorar.

2.-Me gusta trabajar en el aula con distintos tipos de agrupamientos. Esto hace que estemos rodando y cambiando los sitios de aquí para allá. Las pelotas ayudan a cumplir el punto 1.

3.-Creo que hay objetos a los que les podemos dar una segunda vida. las sillas y mesas de las clases de los colegios sufren mucho por lo que, con esta pequeña ayuda, todos ganamos en salud. Las pelotas ayudan a cumplir el punto 1.

La cosa es que, en un periquete, el primer día de clase, hicimos una serie de dinámicas en las que el propio alumnado, sin querer, llegó a la conclusión, ellos solitos —jejeje bendita mano izquierda que tiene uno—, que no se podía trabajar con tanto ruido.

Estudiando las distintas opciones, llegaron a la conclusión —jejeje ellos solitos…— de que había que silenciar el lugar y «vualá» llegaron a la conclusión —jejeje…— de que podíamos poner pelotas bajo las patas.

Las risas, y por supuesto un gran ruido, lo inundó todo cuando descubrieron que habían pelotas para todos.

A partir de ese momento en mi clase se puede trabajar con un poco más de tranquilidad y pasé a convertirme en «el maestro con más pelotas del cole». Hoy mismo así me han presentado a un sustituto que empezó a trabajar con nosotros.

¿Qué pasó con el «wikileaks»? Como bien sabes, las filtraciones de información están a la orden del día. Este pasado lunes alguien vio, en un foro profesional, unas fotos de mi clase y, sin pedir permiso para usarlas, ni notificar la autoría de las mismas, decidió —entiendo que sin mala fe, sino porque la idea le había gustado—, publicarlas como propias. ¿La verdad? me molestó mucho. Llamé a la compañera que me las había pedido –gracias Sonia– y se lo notifiqué. Ella se encargó de mover cielo y tierra hasta que “el error” fue resuelto y la publicación borrada.

Yo me enteré de casualidad, y hasta un par de amigas le habían dado a «me gusta», unas acordándose de mi clase y otras sin saber que eran mías.

Como dije al principio, la publicación se retiró y recibí las disculpas oportunas. Ahora todo está, otra vez, en su sitio, incluidas mis pelotas.

Solo recuerdo que las buenas ideas están para ser copiadas, pero al menos pidamos permiso para usar lo que no es nuestro, demos las gracias, mimemos la autoría…

¿Qué te parece la idea? ¿Te han plagiado o copiado alguna vez? ¿Eres mujer u hombre de pelotas?

Gracias por leerme

«La historia de un Bansky que bien vale una trituradora de papel»

Este Bansky, quien quiera que sea, creo que es un genio. Al menos del humor negro.

Imagina por un momento que tienes 1,18 millones de euros. Imagina, porque el juego que te propongo es así, que con ese dinero acabas de comprar, en una subasta, un cuadro, concretamente una copia sobre lienzo de «Niña con globo» —justo la imagen que acompaña este post—  de Banksy. ¡Qué satisfacción!, ¿verdad? Acabas de ganar a tus competidores y te has hecho con una fabulosa obra de un autor callejero super famoso, que nadie sabe, con certeza, quién es. ¡Enhorabuena! La gracia viene ahora.

Ante la atónita mirada de todos los presentes, un ruido domina la escena y el cuadro comienza a destruirse. ¿Cuales serían las primeras palabras que saldrían por tu boca? Yo lo tengo claro. Lo mas fino sería, «¡mecagoentooloquesemenea!». De ahí para arriba.

Por si no lo has visto en las noticias decirte que esto ha pasado de verdad, concretamente en una subasta de la prestigiosa casa londinense Sotheby’s.

Sin que nadie lo esperara, ni sospechara, el marco del lienzo llevaba oculta una especie de trituradora de papel y, justo en el momento en el que la puja se daba por terminada, el lienzo comenzó a deslizarse hacia abajo rompiéndose en tiras. ¿Qué no te lo crees? Aquí te dejo el video.

Para más gracia, si es que la tiene, el propio autor, en un comunicado, rebautizó los restos de ese destrozo. La obra ahora se llama Love is in the Bin (El amor está en la papelera), y ya se considera una obra de arte en sí misma. Es decir, otra obra de arte. Imagino que con más valor.

Yo lo siento, pero siempre he expuesto mis dudas con el llamado Arte moderno —si te apetece puedes repasar este post, en que en su día expresé mi parecer sobre una réplica de Franco en cera, que aparecía en en interior de una nevera; o este otro, a cuenta de medio vaso de agua colocado sobre un estante—. 

En esta ocasión sí reconozco que el colega, el autor, tiene un humor cojonudo y unos huev… que le llegan al suelo. Se ha descoronado de todo el que tiene más de un millón de euros y quiere gastárselo en una obra suya. ¡Ole colega! ¡Tú si que vales! Además la pintura siempre me gustó.

¿Qué te parece todo esto? ¿Entiendes este arte? ¿Qué te parece que «el colega» se haya forrado a cuenta de una trituradora de papel? ¿En qué te gastarías ese dinero?

Gracias por leerme.

«Taller de cocina vegana; entre nabos y pepinos anda la cosa»

La comida vegana es sinónimo de un buen menú.

Ya me conoces. No paro el culo quieto. Y como para poder hacerlo hay que alimentarse, y si es posible, de la mejor manera que podamos, el sábado pasado asistí, junto con parte de la prole de la «Bonoloto y algo más», a un taller de cocina vegana.

Sé que te sorprende. A mí también. No es que me haya vuelto vegano, ni mucho menos, pero sí que es cierto que cada vez como menos carne —aclaración para las mentes calenturientas: hablo de estofados, bistec, carne picada… De la otra….—, no le digo que no a un buen chuletón, o a un buen jamón, o a unos huevos…, pero este tipo de cocina me llama mucho la atención.

El taller llevaba tiempo gestándose. nuestro querido Fran —«La vida es bio», cuya web está en construcción, pero pinchando aquí tienes la dirección y el teléfono — se encargó de organizarlo. Fuimos a casa de Marnix —esta es su web «Ser vegano no es tan dificil», verás qué comidas tan increíbles prepara—, y nos dejamos sorprender con una mezcla de sabores, olores y preparados fuera de lo común. Por supuesto todo elaborado con productos ecológicos y bañados por buena cerveza, excelente vino y un toque de Brandy, que me tocó llevar.

Entre la lista de platos preparamos: Puré de bubango y gengibre, paté de portobello y nueces, queso de anacardos, pizzas vegetales sobre masa de espelta, puré de batata al curri y habichuelas con cebolla caramelizada en sirope de arce —es probable que se me olvide algo. La edad, ya sabes.

¿Qué no sabes que es eso de ser vegano?, en resumen te diré que más que no comer nada procedente de los animales, es una filosofía de vida en comunión con la naturaleza, su defensa, cuidado. Si tienes curiosidad te invito a que investigues un rato.

Mi gran descubrimiento fue el ajo negro. Sinceramente un sabor increíble y, por lo que he leído, con unas propiedades fantásticas en cuanto a ser antioxidante y ofrecer un gran aporte proteico —Si quieres saber más, este es un buen sitio.

Yo, desde luego, como el resto de los compinches, lo pasamos muy bien, nos reinos y comimos formidablemente esta comida vegana, así que es muy probable que esta experiencia se repita. ¿Te animas a acompañarme? ¿Has probado el ajo negro? ¿Qué opinas del veganismo? ¿Compras productos ecológicos? Ya me dices.

Gracias por leerme.

«Una vida encajada»

ENCAJAR NUESTRA VIDA ES ALGO QUE PUEDE COMPLICARSE

Ya te había avisado en este post que la temporada de vacaciones de esta esquina me había servido para muchas cosas. Una de ellas era organizar algo más esta esquina, por la que nos vemos todos los jueves, y otra hacer la mudanza de casa y, por lo tanto, encajar mi vida.

Por lo que he leído por ahí, a muchas personas mudarse les causa estrés. Estoy totalmente de acuerdo. Meter tu vida en cajas es realmente un proceso complicado. Es más, añadiría que es un verdadero coñazo. Por suerte, tal y como ya te he contado en otras ocasiones, con este blog yo me ahorro una pasta en psicoanálisis, así que el estrés me lo paso por el arco del triunfo y el coñazo te lo doy a ti que te atreves a leerme.

En referencia a los sentimientos y cosas a tener en cuenta para una mudanza creo que destacaría los siguientes:

1.-Emoción vs tristeza: No cabe duda que empezar en una nueva casa trae consigo muchas ganas por decorarla, pintarla, amueblarla… —ganas y gastos—. Por algún motivo te mudas y, a no ser que sea porque te enchironan, a todos nos apetece mucho dejar las cosas viejas atrás y comprar nuevas. Por cierto ya te comentaré cosas de esa tienda de muebles nórdica tan divertida.

La tristeza también es evidente ya que en la casa vieja has vivido momentos y situaciones de todo tipo y en cada esquina hay un recuerdo que te de pena dejar.

2.-Dudas: No hay nada mejor que pisar la casa nueva y empezar a desear moverte por el barrio. Aquí empiezan los titubeos ya que el supermercado cercano no es al que sueles ir y claro, los productos…; el de la cafetería vieja ya me conoce, ya sabe lo que tomo, explicarle ahora a este señor mi café…; los niños estaban acostumbrados a entrar y salir, hacían solos pequeños recados, iban y venían de las extraescolares, de la casa de los vecinos, sus hijo venían a la mía —bueno esto es un alivio que ya no pase más—…

3.-¿Cómo la hago? Ya he hecho varias. En esta ocasión, y muy probablemente porque uno va tiende una edad, contratamos una empresa de mudanza. Que quieres que te diga, es lo mejor. ¿Tú sabes lo que es cargar la nevera, el congelador, el sofá, la cama de la niña que además tiene un arcón… Ahora, eso sí, yo lo de encajar mi vida, meterla en cajas, de eso nos encargamos nosotros, por aquello de que no estén manoseando tus cosas o viendo los juguetes que guardas en la mesita de noche…

4.-Momento cajas: Sin duda es la bomba. ¿Cómo es posible que guardemos tantas cosas? Pues sí, lo es. Las cajas es el cuento de nunca acabar. Pero no pienses que hacerlas es malo, deshacerlas es peor. y hay algunas que así quedarán. Lo mejor es señalar bien lo que contienen. Igual así tardas menos en abrirlas.

5.-Kit primera noche: Esto es super importante. En el tendrás que guardar el cepillo de dientes, el pijama, las sábanas, la ropa del siguiente día… Debes tener en cuenta de que cuando llegas a la casa nueva, todo estará patas arriba. La empresa de mudanza irá dejando las cajas donde tú les digas y estás comenzarán a apilarse de manera asombrosa, así que será difícil encontrar las cosas. Yo tardé tres días en encontrar este kit de la primera noche, Igual en otra entrada te cuento cómo superé el trance.

Comenzar en una casa nueva es algo fantástico. Es encajar todo de nuevo, como un puzle. Sin duda es renovar el espacio en el que vives y quedarte con las cosas necesarias, o al menos intentarlo, haciendo limpia de todo aquello que ya no te satisface, no te sirve, no te hace feliz…

¿Te has mudado muchas veces de casa? ¿Qué consejo darías a alguien que estuviera a punto de hacerlo? ¿Qué cosas simpáticas te pasaron en tu mudanza? ¡VENGAAAAA! cuenta algo.

Gracias por leerme.

«La vuelta al cole de un maestro ¿asustado?»

Los maestros… menos mal que tenemos humor.

Como maestro, ayer me reí mucho con el «meme» que he puesto de cabecera de este post. Para serte sincero, llevo a carcajada limpia desde el mismo día que empecé de nuevo el cole. ¿Cómo?, ¿que aún no te has enterado?, perdona pero no me lo creo. Ya te lo había adelantado en este post.

Como un niño bueno, decidí, allá por el mes de mayo, regresar a mi aula y terminar con ese «Kit-kat» que estaba haciendo. En resumen he de confesar que fueron cinco cursos —en principio me había ido por uno—, de mucho trabajo, esfuerzo, dedicación…, que se vieron recompensados con mucho aprendizaje —una consejería tan grande como la de Educación es una especie de cacharrería con un elefante dentro. Moverle una pata, o una oreja, no solo cuesta mucho, sino que se hace mucho ruido, por lo que aprender es inevitable—, buenas personas —hecho de menos a mis compis del curro, sobre todo a los del Café a las 7:30 y a los del VAO, con los que compartí mucho sufrimiento— y un buen sabor de boca al estar totalmente seguro que me marché con la certeza de haber hecho todo lo que estaba en mi mano por ayudar y aportar algo más que un granito de arena.

Como digo he vuelto al cole. Quizás ese maestro del que habla la imagen sea yo. Reconozco que llego despistado, pero con muchas ganas e ilusión por retomar una de mis grandes pasiones, mi aula.

Ahora que paro un rato por esta esquina, dejando descansar un poco las programaciones de aula, los carteles, las fichas, artículos, preparar clases…, veo que de nuevo, la vida me devuelve la posibilidad de seguir aprendiendo, un claustro lleno de buenas personas y un buen sabor de boca.

Estoy seguro que este curso escolar será memorable, pues llego con las pilas cargadas, en parte gracias a haber tenido el tiempo suficiente para hacer aquellas tareas de verano, que en su momento te recomendé y programar una serie de pequeñas locuras (ya te contaré lo de mi escenario de aula, la historia de las pelotas…) que me han ayudado a generar la fuerza necesaria para que esa carita asustada, cada día se note menos.

¿Y tú?, ¿cómo llevas la vuelta al cole? Que sepas que vale contar la tuya o la de los tuyos, de igual. Seguro que hay algo interesante que quieres compartir. Yo estoy deseoso de que comentes y me sorprendas con tus cosas.

Gracias por leerme.

«Breve tratado sobre la Ley de Murphy»

En mi coche la Ley de Murphy se cumple siempre.

Ayer lavé mi coche y, como era de esperar, hoy llovió. Lo hizo con ganas, durante varios minutos y, como no podía ser de otra manera, limpiando la atmósfera de tierra y suciedad, que vino a depositarse sobre mi inmaculado vehículo.

Seguro que esto te ha pasado en alguna ocasión. A mi me pasa siempre. Creo que por eso  hay gente cercana a mi que, cuando tienen ganas de lluvia, me piden que laven el coche. No falla. ¿Sabes a qué es debido esta correlación? Sí, muy probablemente estés pensado en la famosa Ley de Murphy.

Por lo que he podido investigar —nada como la wikipedia para ello (puedes verlo aquí)— , la Ley de Murphy se centra en ocho principios básicos:

  1. Si algo puede salir mal, saldrá mal. Es así. No lo dudes. Por mucho que creas que algo no va a salir mal, ¡toma! Y si además protestas, «dos tazas».
  2. La tostada siempre cae por el lado de la mantequilla. Hay mañanas que mi cocina parece una pista de patinaje. Entonces me pasé a la Nocilla. Además de ganar unos kilos, he podido comprobar que ocurre lo mismo.
  3. La información más importante de cualquier mapa está en el doblez o en el borde. No hay viaje con mapa que no suceda y no te digo nada si ya llevas un par de días en el destino y el mapa ya tiene su uso. Terminas por no dar una.
  4. Los pares de calcetines siempre van de dos en dos a la lavadora pero salen de uno. Esto aún me cuesta superarlo. ¿Sabes cuántos calcetines tengo sin pareja?
  5. La otra cola siempre es más rápida. Lo peor de todo es que soy de los que se cambian y ¡zas! Siempre igual.
  6. Llevar un paraguas cuando hay previsión de lluvia hace menos probable que llueva. Pues sí. Menos mal que me compré uno de esos chiquititos que caben en casi cualquier lado. Quizás por eso, por pequeño, casi siempre lo dejo olvidado en cualquier lado y entonces es cuando llueve.
  7. No importa cuántas veces se demuestre una mentira, siempre quedará un porcentaje de personas que creerá que es verdad. Lo mejor de todo es que , además, te lo discuten y pretenden tener razón.
  8. Siempre encuentras las cosas en el último sitio en el que miras. Otra verdad como un templo. Lo mejor de todo es que ese sitio suele ser uno de los primeros en los que miré  y… Para mí que hay alguien, que me esconde las cosas y después las vuelve a dejar en su sitio.

Aunque parezca mentira, según cuentan en este artículo, todos estos hechos tienen una explicación científica, más o menos plausible.

Como te habrás dado cuenta en este listado no está la relación de la limpieza de mi coche con la lluvia. ¡HE DESCUBIERTO LA NOVENA LEY DE MURPHY! Seguro que para la mía no hay explicación. ¿Crees que me haré rico? Si te soy sincero espero que me estropees el invento y compartas alguna otra impepinable coincidencia que podamos asociar a esta Ley. Espero tus comentarios, sabes que me encantan.

Gracias por leerme.

«El que avisa no es traidor. Calentando motores»

Un traidor no avisa del encendido de la máquina.

Ya lo sé. Muchas de las personas que se pasean de manera habitual por esta esquina me han dicho algo parecido a lo que ahora estás pensando: «Te fuiste y nos dejaste tirados!, «Pero chico, ¿qué te pasó?», «¡Ñosssss!, te largaste a la francesa»… Todas esas personas, y tú más, tienen razón.  Dejé mi cita de los jueves contigo, sin previo aviso, pero como tengo una explicación. ¿Recuerdas cuando en el telediario avisan de que va a venir una lluvia y, de repente, cae una tormenta? Pues pasó más o menos eso. Si me das una oportunidad, en las próximas semanas te iré contando todo lo vivido en detalle. Hoy vengo a pedirte disculpas y a comprobar el engranaje de la máquina.

Para ir abriendo boca, y así poder cumplir con el título de este post, aunque como ya he dicho te iré contando con detalle todas mis venturas, decirte que durante este verano han pasado muchas cosas y casi todas de calado. Por enumerar algunos ejemplos:

1.- Por el mes de mayo decidí volver a mi aula. Esto puede que ya lo sepas. Lo cierto es que lo he ido pregonando a los cuatro vientos de lo contento y motivado que estoy. Así que la semana que viene me vuelvo a vestir con mi traje de… ¿maestro loco? ¡Uf!, que nervios.

2.- Nos hemos mudado. Seguro que también lo sabías. Después de casi un año de obras ya estamos en la casa nueva, llenos de cajas y cosas por colocar. Supermegachuli.

3.- La pequeña de la casa es una aventurera. Fue capaz de ir, y sobre todo volver de una pieza, de Irlanda. ¡Y ella solita!, que para eso se está haciendo una mujer superfuerte e inteligente.

4.- He viajado a Finlandia. Tras muchos artículos, programas de televisión, charlas de cafetería y bares…, surgió la oportunidad de ver, en vivo y en directo, como funciona el «Sistema educativo finlandés». Un curso genial, una experiencia de crecimiento personal increíble y unos  compañeros maravillosos. De todo ello te hablaré con detalle.

Como verás este verano no he saltado en parapente, como en aquella ocasión, pero sí he llenado las pilas para contarte un montón de cosas. Así que, si te apetece, paso a desempolvar esta esquina y nos vemos el jueves que viene. Como ya te dije al principio este pequeño escrito de hoy, «sin chicha ni limoná» era solo para ir abriendo boca, avisarte de que estoy de vuelta y recuperar el engranaje del teclado.

Gracias por leerme.

«La sonrisa que dibuja tu verano y mueve tu colegio»

El colegio hace un cierre momentáneo, pero que bien sienta.

Un colegio vacío es casi tan triste como tu cara sin esa sonrisa que tanto me gusta verte. Ha llegado el día en el que abandonas el aula para disfrutar del merecido descanso. Por un momento tu rostro dibuja esa ansiada sonrisa que significa «¡por fin!, ¡llegó el verano!». Me encanta verla. Pero vuelves la vista. Siempre vuelves la cabeza. La comisura de tus labios dibuja un sinfín de sentimientos. Allí los dejas, o eso crees tú.

Durante el curso seguro que has disfrutado de buenos y malos momentos, de tensiones en el claustro, de risas y fiestas con tus compañeros, de desencuentros, de acuerdos, de abrazos, de tristezas, del cansancio, de la fuerza aportada por sacar el grupo adelante, por hacer todo lo que está en tus manos, todo lo posible y a veces más… Tu sonrisa lo sabe.

Con tu alumnado te has enfado y reído a la vez, te ha sacado de tus casillas y les has demostrado amor eterno, pudiste impartir justicia en aquella pelea de patio, sentar a pensar para calmar los ánimos, acompañado en noviazgos rotos y sonreído al escuchar un piropo o una palabra agradable, abrazado momentos tristes… Tu sonrisa lo recuerda.

Las familias siempre han estado ahí, presentes, preocupadas, cercanas, esperando, dispuestas a todo o a nada, cada uno sabe lo suyo. Las has acompañado, aconsejado y escuchado… Esto del magisterio tiene muchos roles —¿Te acuerdas? algunas las narré en este post—, y tu sonrisa los dibuja.

Pero ha llegado el día que el colegio cierra. Tu miras atrás, moldeando en tu cara esa preciosa sonrisa en la que demuestras el orgullo de un trabajo bien hecho. Te marchas con ganas de descansar, de olvidar, de recargar pilas, de…, pero sabes que tus labios se mueven y los sentimientos citados, junto a otros muchos, dicen hasta septiembre, porque estudiaste magisterio, porque tu sonrisa es tu mayor ilusión y ésta mueve tu mundo, tu colegio.

¡Feliz verano!

Gracias por leerme.

P.D: Si aún te quedan ganas, no olvides repasar las recomendaciones que escribí para el verano (puedes repasarlas en este post)