«Breve tratado: Las rutinas diarias, hilo de estabilidad»

«Breve tratado: Las rutinas diarias, hilo de estabilidad»
Mis listas forman parte de mis rutinas.

Siempre se ha dicho que los seres humanos somos animales de costumbres. Cierto. Las rutinas forman parte de nuestra naturaleza dando estabilidad, o procurando desequilibrios, según el carácter de las mismas. Es por ello que las rutinas tienen una importancia vital en nuestras vidas. Gracias a ellas podemos provocar los siguientes beneficios:

  1. Generar un ambiente tranquilo y estable en el que nos sentimos seguros.
  2. Nos aporta puntos de regularidad, constancia y perseverancia que son muy útiles en nuestra vida diaria.
  3. Nos dan la seguridad de saber realizar con certeza aquello que vamos a realizar, llevándolo a cabo en orden y minimizando el estrés.
  4. Es probable que incluso hagamos las mismas rutinas, en los mismos horarios, interiorizando  así las distintas acciones.
  5. Ahorramos energía mental, ya que tenemos las respuestas automatizadas y conocidas, de esta manera las rutinas nos ahorran trabajo.
  6. Mantenemos la concentración al ya tener asignado el orden en el que hacemos las distintas tareas, evitando así la dispersión.
  7. Son además una buena herramienta para manejar la impulsividad y los cambios de humor en niños y niñas que sufren trastorno negativista desafiante, comportamientos hostiles y desobediente.

En este periodo de confinamiento creo que lo que más nos costó al principio fue cambiar las rutinas que hacíamos: ir a tomar café a tal bar, quedar con «nosequiencito», pasear por el parque, ir a la playa o a la piscina…, pero con el paso del tiempo que ya llevamos en casa hemos puesto en marcha otras nuevas que nos han ayudado a superar estos momentos. 

En resumen, debemos recordar que las rutinas mantienen nuestra mente enfocada, mejora nuestra productividad y nos ayuda a generar autocontrol y estabilidad. En este sentido, debemos intentar repetir las actividades que nos gustan y la manera en que las hacemos, de forma que podamos perpetuar el bienestar que nos aporta, manteniéndonos física y mentalmente saludables.

Y sobre todo, y más importante es no olvidarnos de incluir entre nuestras rutinas: el deporte, la diversión, una cervecita o vino con amigos, una buena parranda… Sabes que son indispensables para nuestro buen estado de ánimo.

Entre mis rutinas, ya sabes, está esta publicación, de todos los jueves, mis lecturas, mis listas de tareas…, y, sobre todo esas ganas locas de verte. ¿Cuáles son las tuyas?, ¿alguna inconfesable?

Gracias por leerme.

«Mi indiscreta ventana»

«Mi indiscreta ventana»
¿O era una ventana indiscreta?

Corría el año 1954 cuando el genial Alfred Hitchcock presentaba «La ventana indiscreta», protagonizada, entre otros, por James StewartGrace Kelly

En mi opinión es una obra magnífica, que seguro habrás visto. Si no es así es el momento. A modo de resumen, muy resumido te comento que nos narra la historia de un fotógrafo profesional que está sentado en una silla de ruedas y con una pierna enyesada. Desde este privilegiado mirador espía a los vecinos convirtiéndose en testigo de un asesinato. Para darle un poco de intriga, que al fin y al cabo es lo que más le gustaba al director, solo te adelanto de que es descubierto.

Puedo confesar que hoy me siento un poco así, sentado tras mi ventana, protegido por mis persianas que impiden que ver de fuera para adentro, y observando al vecindario.

Esta ventana es desde la que escribo, desde la que observo sin ser visto, a los vecinos que hacen gimnasia en su salón, a la que toca el acordeón, a la que toma el sol en su balcón en toples, al que canta en la ducha, a todos los que salen a aplaudir, a la que cotillea lo que hacen los que viven en el bajo… O a aquellos hombres de gris, que hace tiempo pasearon mi calle, y que al final no eran lo que parecían ser. Ninguno de ellos, salvo los citados caballeros, o al menos eso creo yo, pueden imaginarse cómo sus vidas están siendo observadas.

En la película, como en la vida misma, la ventana es un interesante símil sobre aquello que queremos ver, aquello que nos gustaría alcanzar…, que se encuentra más allá de nuestro cristal, que a la vez de ser impedimento es protección, y que al final no podemos alcanzar, a no ser que hagamos algo para conseguirlo. 

Debes ver la película. Sin duda es una de las mejores en la que ahora me siento bastante identificado, sobre todo con una de las frases: «Nos hemos convertido en un raza de mirones». Debes observar por la ventana. Desde aquí veo al vecindario. Todos se observan, aunque no lo sepan. Unos se señalan y otros, como yo, callan protegidos por sus persianas. Espero no ver algo que no deba.

Gracias por leerme.

«Microrrelatos para escapar de las cuatro paredes»

Pues seguimos en esto de los retos, los desafíos y la realización de distintas actividades para poder ir matando el tiempo que estamos recluidos.

En este caso me he apuntado a uno de escritura de microrelatos que plantea La Esfera Cultural, en su canal de Twitter (@LaEsferaCultural).

Tal y como ellos mismos describen la idea es bastante simple. Bueno eso a primera vista. Te aseguro que escribir un microrrelato en un solo tuit, 280 caracteres —sí, en esa cuenta se incluyen los espacios, las comas, los puntos…—, no es nada fácil, sobre todo teniendo en cuenta que un microrrelato, como cualquier historia, tiene que tener una presentación, nudo y desenlace. Además, este último, para que surta efecto, deber ser del todo imprevisto. No siempre lo consigo.

¿Un ejemplo? 

«— Papá, ¿te acuerdas el cuento de la gallina de los huevos de oro? Dijiste que el granjero la puso en una cama de paja y todos los días le ponía un huevo de oro, pero como el hombre quería más, la mató, la abrió y vio que no tenía mas huevos. Pues este es gallo y yo tengo hambre.»

La organización es sencilla. Cada día publican una imagen y, a partir de ella, hay que inventar su historia. 

Microrrelato publicado el día 11 de abril
Microrrelato publicado el día 11 de abril

Al final de todo eso, los mejores microrrelatos formarán parte de un libro en papel con el que podemos recordar este confinamiento como algo productivo.

Microrrelato publicado el día 10 de abril
Microrrelato publicado el día 10 de abril

Yo agradezco la iniciativa, pues es un buen ejercicio para mantener la mente activa y la imaginación fuera de estas cuatro paredes.

Microrrelato publicado el día 9 de abril
Microrrelato publicado el día 9 de abril

Si te apetece leer alguno más, o todos los que llevo publicados hasta el día de hoy, puedes entrar, participar, apoyar la iniciativa compartiendo… Quizás escriba un microrrelato pensando en ti, porque no sé hasta cuando duraremos de esta manera. Pero mientras me entretenga…

Gracias por leerme.

«Retos estúpidos para hacer durante el confinamiento»

«Retos estúpidos para hacer durante el confinamiento»
El reto de la barba.

Una reunión. Dos horas, o casi, de cháchara. Tres amigos reunidos. Cuatro cervezas cada uno… Hay cosas que no cambian, aunque estemos en pleno confinamiento. Bueno sí, una sola, el cónclave es por videollamada. Las tonterías de las que hablan, y las que hacen, suelen ser las mismas que hacían hace algo más de veinte años.

—Venga, ¿a ver quién la tiene más larga?

—¡Qué necesidad!

—Es buen momento. Total nadie nos va a ver.

(Hay que avisar al lector que, cuando cuatro colgados se reúnen en una videollamada, sin nadie más que los observe, y con la confianza de los años, delante de las cámaras puede pasar cualquier cosa.)

—Pues yo ya llevo un par de días sin…, así que estoy con ventaja.

(De fondo se oyen aullidos.)

—Sí, pero…, para la mierda que tienes.

(De fondo se oyen risas.)

….

La historia fue más o menos así. En un momentito, los cuatro tontos se vinieron arriba, probablemente fruto del aburrimiento, no de las cuatro cervezas, y el estúpido reto quedó firmado con un brindis virtual. 

Así que en esas estamos. Con el reto más que aceptado. Esperando a ver quién aguanta más, quién la tiene más larga después de este confinamiento.

Si te digo la verdad hace días que me pica. No tengo por costumbre hacer estás cosas, más bien lo contrario pero, un reto es un reto, y en época de aburriendo, y con las cervezas encima, aquello parecía buena idea. Ahora empiezo a dudarlo, pero aquí me tienes, sin afeitar desde hace ya una semana, esperando a ver quién tiene la barba más larga. 

Como es natural para poder ganar este reto hay que aguantar sin pasarse la maquinilla, así que, ahora mismo, estoy a medio camino entre: Pierce Brosnan, en el rodaje de Spinning man —por lo canositos que asoman los pelos—, Tom Hanks, en el Náufrago —porque empiezo a hablar con Wilson—, y el oso Yogi, ¡hey, hey, hey!

Se de otras personas que ya están retándose para hacerse un mismo tatuaje; ir caminando a la Virgen de no se dónde; organizar una fiesta, de esas que hacen historia… ¿Has pensado en algún reto? ¿A qué me retarías? ¿Cómo llevas tu barba?

Gracias por leerme.

«Breve tratado: Hoy me quedo en chandal»

«Breve tratado: Hoy me quedo en chandal»
El chandal da mucho juego

Lo bueno que tiene esta esquina por la que ahora andas es que, al ser virtual, siempre te puedes dar un paseo para  cotillear y compartir estos pequeños momentos. 

¿Cómo llevas el encierro? Yo, en general muy bien. Aún no me estoy subiendo por las paredes ni tengo ganas locas y desenfrenadas de salir y, como además de teletrabajando, siempre estoy haciendo cosas, que me mantienen ocupado y entretenido, parece que el tiempo pasa más o menos rápido. Esto también puede ser debido a la comodidad con la que me siento. Nunca he pasado tanto tiempo en chandal como en estos estos días. 

Espero no equivocarme si digo que creo que a ti te pasa lo mismo, salvo que seas profe de Educación física. Estos juegan en otra liga, y lo extraño es verlos «vestidos de persona».

Esta prenda, en principio deportiva, tiene una historia curiosa. En este enlace te la dejo, por si te entra curiosidad. Pero un chandal, uno de esos de estar en casa, no es un chandal cualquiera. Mejor dicho, lo que vale es cualquiera, evidentemente con excepciones.

A priori puedo distinguir los siguientes tipos:

  1. Chandal desparejado. Este es el más típico para estar en casa. Da igual el color del pantalón y de su chaqueta. Puede ser de distinto tipo, marca, modelo o forma. Estar desteñido, agujereado, descosido, roto…, todo eso da igual. La única condición, que se cumple en todos los casos, es: el elástico no puede apretar.
  2. Chandal sudadera y pantalón. Aunque también suelen no corresponder, puesto que ambas piezas se compran por separado y de manera independiente, quien lo usa en casa lo hace combinando los colores y, por supuesto, cien por cien algodón, ya que la premisa sigue siendo la comodidad. Es común que la sudadera se cambie por un polar. Con este modelo, `se puede recibir´.
  3. Chandal de marca. De todo hay en la viña del Señor y para estar con comodidad en casa hay quien no lo concibe si no es con un chandal de marca y, por supuesto, bien emparejado. No se puede perder el glamour ni en casa. ¿y si viene alguien? ¿y si te ve el vecindario?…,`¡vamos ni loco!´.
  4. Chandal «me la trae del todo floja». Este modelo es muy difícil de definir. Se parece mucho al primer caso pero, en esta ocasión, el abandono supera la comodidad. El pantalón suele ser de una o dos tallas más, por aquello de que la cruz no apriete los correspondientes `arcos del triunfo´. La chaqueta no solo es de otra marca, año y modelo, incluso suele ser de otra persona u otra época ya pasada. Su uso se defiende bajo la frase `es que con el puesto estoy tan…´.
  5. Chandal tatuado. Este modelo ya no tiene parangón con ningún otro modelo. Es el mismo chandal que te regalaron cuando cumpliste los catorce años y todavía te sirve. Es el que usas desde entonces, el que lo miras poniéndole ojitos y dices `Pues me queda genial´ y `aún no está viejo´. Ya es parte de ti. Lo llevas pegado a tu piel.

Como hago en ocasiones ahora es tu turno de compartir tus pensamientos. ¿Qué chandal usas en casa? Dinos la verdad, desde que empezó esta cuarentena ¿te lo has cambiado alguna vez? ¿Con qué modelo te identificas más? ¿Qué otro modelo propondrías?

Gracias por leerme.

«Breve tratado sobre El Carajo. Un buen lugar donde reencontrarnos»

«Breve tratado sobre el carajo. Un buen lugar donde reencontrarnos»
¡Al carajo! Dicen eso y te mandan para allá arriba.

Espero que alguna vez te hayan mandado al carajo. Si no es así no tiene sentido que hoy pases por esta esquina. Igual te mando yo. Mira que últimamente tengo cierta facilidad. 

Pero, ya que te quedas, porque la curiosidad te pica, te cuento. El carajo y yo somos grandes conocidos. He estado de visita muchas veces. No me importa reconocerlo; pero también han sido muchas las ocasiones en las que he aumentado la población de tan, en principio, poco coqueto sitio. Una de ellas muy recientemente. Ayer.

Al parecer hay una pequeña teoría —y así puedes descubrirlo si navegas un poco por internet— que pretende situar el origen de «el carajo» en lo más alto del palo mayor de los barcos de vela. De esta manera, «el carajo» se convertiría en sinónimo de «cofa», es decir, el lugar en el que se colocaban los vigías en los antiguos navíos. Pero este aspecto no está recogido por el Diccionario de la Real Academia de la lengua y, tampoco aparece en el Diccionario marítimo de la Armada Española.  

Visto así, la definición de carajo está más encaminada a expresar el rechazo que se tiene por una persona, una idea, un comentario…, que a un sitio físico.

Aún de esta manera, y creo que puedes estar de acuerdo conmigo, «el carajo», parece tener longitud y latitud, aunque no con coordinadas exactas. Cuando mandamos a alguien al carajo, sabemos perfectamente dónde lo enviamos. Queremos perderlo de vista, alejarlo de nuestro campo visual, al menos por una temporada. Ya veremos si lo dejamos o no regresar.

Es por todo ello que «el carajo» debe, como manifestaba al comienzo, de no ser un lugar tan despreciable. Al fin y al cabo, hay mucha gente por allí y, aunque habrá de todo, y para todos los gustos, sin duda se deben de montar buenas parrandas, entre las gilipolleces que suelta una, las perogrulladas del otro y el pifostio —vale aún no está en el diccionario, pero sí se reconoce como término coloquial—, que entre todos organizan.

En fin, que me voy ya «pal carajo», antes de que empieces a reclamarme para que entre en detalle sobre la acepción que también le da la RAE —y por cierto en primer lugar— como término para definir el miembro viril.

¿Has mandado mucha gente al carajo? ¿Te han mandado alguna vez? ¿A que sienta bien mandar a alguien al carajo? 

Gracias por leerme.

«Un juego o una peligrosa historia»

«Un juego o una peligrosa historia»
Juegos que buscan peligro.

En aquella ocasión el libro había caído bocabajo. Según las normas establecidas debía decidir qué hoja arrancaba. Ella echó a llorar. Aquella historia le parecía formidable y no quería desgarrarla de ninguna manera, pero…

El resto de Marcadores, que así se hacían llamar los participantes de aquel estúpido y peligroso juego, le tendieron el volumen y la pistola. La chica, con manos temblorosas, asió los dos. Era difícil tomar una decisión, ya que el título aparecía tapado.

El libro marcaba el objetivo. Entre sus páginas debía encontrar la relación con su vida, seleccionar el blanco y acabar con…, su historia.

Lo abrió al azar. Leyó con vista rápida y, entre aquellas lineas, descubrió que estaba escrito en primera persona. No podía ser. No estaba preparada para aquello. Calló. Saltó páginas. Buscaba otra referencia, más adecuada. Cuando encontró la palabra «grupo» lo comprendió todo. Tendría que encontrar nuevos compañeros de juego.

Gracias por leerme. 

«Distintos sistemas nerviosos»

«Distintos sistemas nerviosos»
Así duermo muchas noches ¿y tú?

Duermo tranquilo. Mi sueño está siendo alterado por algo húmedo. Me incomoda. Me hace cosquillas. No entiendo qué puede estar pasando. No quiero despertarme pero la sensación es cada vez más potente. Más desagradable. Mi Sistema Nervioso Simpático se activa de golpe. Esto no parece nada gracioso. Tengo una sensación extraña. Siento una humedad en mis pies nada normal. No parece un sueño. Intento abrir un ojo. El otro lo hace antes. ¿Qué está ocurriendo? Me activo. Me sacudo. Grito. ¡¿Pero qué coño…?!

—————

Debo ser sigiloso. Llevo rato espiando tras la ventana. Por fin duerme y creo que ha llegado el momento de colarme en su casa. La excitación que tiene mi cuerpo, mientras doy los pasos que me llevan hasta su cama, es digna de estudio. Mi Sistema Nervioso Simpático está al cien por cien. Pero debo intentar relajarme. No quiero hacer ruido. No puedo despertarte. Por suerte sus pies están al descubierto. No puedo resistirme. A esto vine. A esto me he colado en su casa. Reconozco mi podofilia. Que ricos están. Y es que… ¡Nooooo!

————

Sencillamente pudo haber pasado así. El sistema nervioso de cada uno fluye de manera distinta. ¿Qué pensarías si al despertarte vieras y sintieras que hay otra persona, un total desconocido, chupando tus pies? Pues al parecer es real. Ocurrió en EE.UU. ¡Cómo no! A estos «jodios» les pasa de todo.

Esta noticia me llamó tanto la atención —aquí te dejo un enlace para que puedas leerla—, por inverosímil, alucinante y estrambótica que alteró mi propio sistema nervioso y necesitaba compartirla. Quizás por mis propias filias y parafilias. Con esto, ya sabes, que me ahorro una sesión de psicoterapia y si ya participas respondiendo mis preguntas…

¿Cómo anda tu sistema nervioso después de leer esto? ¿Duermes con los pies por fuera? ¿Te gustan que te chupen los pies? ¿Qué fetichismo confesable tienes? Los otros los dejamos para un momento más íntimo. 

Gracias por leerme. 

«La magia de un día de Reyes»

«La magia de un día de Reyes»
Magia siempre presente.

Las princesas duermen tranquilas hasta que la luz de las estrellas les abren los ojos y pueden empezar a soñar. A compartir su magia.

Esa es la sensación que tuve cuando, el día de Reyes, mi princesa, la pequeña de la casa, la enana…, mi niña, nos sorprendió a todos sacando de la manga, como si de una experta prestidigitadora se tratase, un sobre de regalo para cada uno. En sus ojos estaba ese refulgir característico de la emoción. 

Hasta ahora los Reyes Magos seguían en su trono. Los secretos, las palabras conspiradoras, las señas…, todo se mantenía igual., cuando se acercaba la fecha. Todos creímos que la magia, se mantenía oculta dentro de su botella de cristal, esperando a ser abierta para sorprender, un año mas, a cada uno de la familia.

Fue ella la que este año nos sorprendió a todos, con su entereza, con su sonrisa complice y con sus ganas de compartir la magia que durante todos estos años aprendió. Ahora la utiliza en su favor para mantener la tradición de esta fabulosa noche.

Mi sobre, mi regalo, de color rojo, como el rojo fuego que emana de su gran y potente corazón, o el de los colores que acudieron a matizar y dar vida a sus mofletes, guardaba una frase, que, si me lo permites, me la quedo para mi. Solo te cuento de que, en pocas palabras, expresó todo el amor que lleva dentro, todo el amor que sentimos el uno por el otro. 

No lo pude evitar. Las lágrimas corrieron por mi cara, al igual que ahora que te lo cuento, como el agua de los riachuelos, ladera abajo, dejando ese pequeño surco y la sonrisa de la tierra cuando el líquido elemento esperado llega.

La niña ya no es tan niña. Crece pero con la magia enseñada y con la ilusión de que mantener este bello juego, regalando unas palabras de afecto, es expresar amor y sinceridad a las personas que te rodean.

Gracias por leerme.  

«Fin de año. Siete propuestas para intentar sobrellevarlo con salud»

«Fin de año. Siete propuestas para intentar sobrellevarlo con salud.»
MUCHAS FELICIDADES

Parece que esto de las fiestas navideñas no tiene fin. Si hoy estás de paseo por esta esquina, a la espera de la entrada del nuevo año, o la celebración del Fin de año, es, sin duda, porque has sobrevivido a la primera parte de estas «entrañables fiestas» (cena de empresa, brindis con amigos, coctel con la comunidad de vecinos, cena de Noche Buena, copas con los de siempre y almuerzo de Navidad), o porque estás dando bandazos, con la barriga a reventar, el ácido úrico por los aires, el colesterol disparatado y las flatulencias impulsándote sin rumbo fijo.

Hay que aprovechar, ahora que tenemos un par de días de tregua oficial, para intentar recibir al año en las mejores condiciones posibles. Y digo bien, en las mejores condiciones posibles, que todos sabemos lo que, hasta ahora, hemos comido, bebido… 

Por ello te traigo estos pequeños consejos. Tu verás. Yo con avisar tengo.

  1. Aumenta la toma de líquidos. No me refiero a los rones, gintonics…, en los que estás pensando. Hablaba de agua y zumos, aunque, si estás de paso por aquí, igual eres como yo «cervetariano», por lo que la cerveza está permitida.
  2. El omeprazol es tu amigo. Sí, se que es duro, pero en estas fechas, a nuestra edad, y con todo lo que ya llevamos encima, nada mejor que reponer la pequeña farmacia y no dejar de tomar nuestras pastillas diarias.
  3. Lista de buenos propósitos para el año nuevo. ¿A quién pretendes engañar? Solo tienes que mirar lo que has prometido en los fin de año que ya has vivido.
  4. Prepara un caldo. Me da igual si es de sobre, en este caso compra varios, pero lo mejor es que vayas pensando en hacerlo, así el día primero y siguientes, podrás expiar tu culpa comiendo solo eso. Y algún té, manzanilla… Puedes aprovechar y flagelarte un poco. Creo que ayuda.
  5. Sacude el sofá, tu manta y cojín favorito. Da igual si tienes o no Netflix. La programación de la 2 es un valor seguro y sabes, a ciencia cierta, que después de este fin de año, el día uno e igual también el dos, lo pasarás incubando.
  6. Ropa interior roja. Mi madre es fanática de ella en fin de año. Según dice da buena suerte. Yo tengo. Así que… Igual te mando foto. 
  7. Durante el 2020 no dejes de pasarte por esta esquina. Yo haré lo posible por mantener este rinconcito activo y así seguir ahorrándome una pasta en sicoterapia.

Como ya no nos veremos hasta el año que viene te deseo lo mejor. Ya sabes donde me tienes.

Gracias por leerme.

PD: ¿Qué consejo les darías a esta panda? ¿Qué te parece lo de la ropa interior roja? ¿Qué costumbre tienes para fin de año?