«En el día de Reyes»

Hay fechas muy señaladas. El 5 de enero es una de ellas.

Para Mario, igual que para otros muchos, el cinco de enero es el día más especial del año. No solo por ser la Noche de Reyes, sino porque también es el aniversario de la muerte de su padre.

Cada año, regresa al sitio del accidente y recuerda, casi a la perfección, lo que ocurrió aquel día.

Con añoranza rememora como, el niño que era entonces, se había quedado en casa con su madre, mientras su padre iba al supermercado. Eso le habían dicho. Esperaba ansioso su retorno, con el aliento pegado al cristal, pues sabía que, nada más llegar él, irían a ver la Cabalgata de los Reyes Magos.

De lejos lo vio acercarse con paso ligero, cargado de bolsas, apurado como siempre iba. No miró al cruzar y, Mario, testigo tras el cristal, contempló como una furgoneta lo arroyó.

Cree que chilló, no está seguro, pero sabe que sin demora salió corriendo escaleras abajo y pudo compartir con su padre sus últimas palabras.

—No te preocupes cariño —recuerda que le dijo el moribundo—, algún día, los Reyes Magos, te traerán ese soldado de plomo tan especial que pediste en tu carta.

Treinta años después, como cada año, Mario vuelve, a la misma hora en la que ocurrió aquello, a la misma esquina de su antiguo barrio. Cumple con su tradición.

A su espalda, un brillo, en una tienda de cosas de segunda mano, llama su atención. Cuando se acerca y mira por el escaparate. Una mezcla de sentimientos y recuerdos bombardean su cabeza al reflejar su imagen en el cristal. Acaba de verse de niño, arrodillado frente a su padre; las cajas, paquetes, regalos…, todo tirado por el suelo; su madre llorando abalanzándose sobre su marido muerto, los vecinos… En un suspiro vuelve en sí.

Sin motivo alguno entra en la tienda y va directo a la estantería de la que parecía provenir el brillo. Bajo un espejo descubre una pequeña caja de madera. La recuerda, aquella tarde estaba tirada a los pies de su padre.

Nada más abrirla descubre un amarillento y bien doblado papel, que, como si de una manta se tratara, da cobijo a una réplica en plomo del General Custer.

No logra entenderlo. Esa era su carta a los Reyes Magos y aquel su regalo más preciado. Por fin, su padre, cumplió la palabra dada y la magia de la noche de reyes vuelve a repetirse.

Gracias por leerme.

«Carta a los Reyes Magos y a tí»

 

Queridos Reyes Magos:
Este año como me he portado bien —me refiero que en mi línea, como siempre—, he decidido compartir mi lista de deseos con toda la panda de paseantes de esta esquina, por si alguno de ellos —pero sobre tú, que sé que me estás leyendo—, pudiera colaborar o aportar un granito de arena, en el cumplimiento de la misma:
1.- Lo que más deseo, y por eso lo pongo en primer lugar, es seguir riéndome y aprendiendo de la vida. Es algo que no me gusta hacer solo así que ya sabes, espero que me acompañes.
2.- Vivir nuevas experiencias. Hay muchas cosas que me quedan por probar y otras que me gustaría repetir. Han sido testigos de muchas de ellas, ¿se animan a acompañarme?
3.- Seguir encontrando tiempo para todo. ¡Puf! qué difícil es esto. Ir sin reloj en la muñeca me ayuda a organizarme y priorizo bien mis necesidades y la de los míos.
4.- Pasar más tiempo junto a ti. Siempre he sido «amigo de mis amigos» y me gusta cumplir y estar con todos ellos, en los momentos buenos, pero más en los difíciles. Espero que nos sigamos reuniendo por mucho tiempo.
5.- Terminar mi nueva novela y ver publicado mi cuento. La primera ya la llevo encaminada pero me hace falta algo más de energía y tranquilidad para centrarme en ella. El cuento está en camino, pronto recibirás la feliz noticia y podrás acompañarme en su presentación. ¿Ya has comprado/leído/regalado los libros anteriores? (Ahora hablo bajito para que nadie nos escuche: Si eres maestr@ te sorprenderemos con otro proyecto que en forma de revista ya está cogiendo cuerpo).
6.- Este blog necesita un lavado de cara. También estoy en ello. Espero que, en breve, puedas ver el cambio y darme tu opinión.
7.- Seguir haciendo kilómetros. ¿Correr? ¡Ni de coña! Me cansa y hacerlo solo es un rollo, que además machaca mis rodillas. Hablo de viajar. Programado el verano que viene,  ya tengo un par de ideas para después. ¿Te apuntas?
Esta noche me iré pronto a la cama, después de la cena con la familia y las copas con mis hermanas. Espero que mis deseos sean algo más que soñarte y podamos compartirlos.
Gracias por leerme.