«Hacia la otra vida»

La vieja mecedora que tengo en el porche de casa, es como una máquina del tiempo. Me balanceo en ella, mientras disfruto de la lectura, unas caladas a la pipa, una agradable bebida, y me traslada a otra existencia. Hoy la tarde está fresca y da gusto estar aquí.
Mi vida pasa ante mí de manera fugaz, como imágenes de resumen de una película que pondrán en breve en la televisión: trabajo fijo, un matrimonio, dos hijos, tres nietos…, toda una vida.
En mi balanceo noto como mis ojos se van cerrando. Mi cuerpo se afloja, se relaja. Me duermo.
En el duermevela inicial veo pasar al vecino, que se despide con la mano. Se va de viaje por Asia. Solo. Él y su mochila. 
Mis párpados caen, el balanceo se detiene. Mi máquina del tiempo me dice que ha llegado la hora. Ya sé cómo viviré mi próxima vida.

Gracias por leerme.

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