«La mula»

Seguro que alguna vez has visto una mula de carga. Yo, aunque parezca mentira por la época que vivimos, cada mañana tropiezo con una.
Lo primero que llama la atención es el color oscuro de su piel y la gran cantidad de pelo que tiene su cabeza. Su andar es ágil y decidido, pese a llevar atado sobre su grupa, o colgado a un lado, tres bultos, dos de ellos de grandes y pesadas dimensiones, que le hacen caminar ladeado. También llama la atención el paso escorado que luce, motivado por una seria lesión en su pie derecho, que le hace tirar de él, más que adelantar un paso tras otro.

Siempre camina solo, sin recua, siguiendo los pasos de su guía que, algo más rápido, camina unos pasos por delante, sin atarlo. Hay niños que dan libertad a sus padres a cambio que les carguen la mochila del cole. Gracias por leerme.

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