«Los acordes de la vieja guitarra»

«Los acordes de la vieja guitarra»
Hoy tocó sacarte de la funda.

Aunque la ventana estaba cerrada, desde el piso de arriba llegaba el soniquete de aquella guitarra. Una tarde mas, el nuevo vecino, con el que yo todavía no había coincidido, templaba las cuerdas de su instrumento y de su garganta, ofreciendo un recital gratuito, que se colaba por el patio interior del edificio, en cada una de las viviendas. 

Sabía que mi vecina de planta aquello le rechinaba. Solía coincidir con su programa de cuchicheo, que según ella, era más instructivo que escuchar aquella vieja y cascada voz. A mi, en cambio, me encantaba. Yo disfrutaba del sentimiento que transmitía y me dejaba embaucar en sus melodías.

Solía cantar tangos, bachatas, cumbias, algún ballenato y boleros, muchos boleros. Sus ritmos me transportaban a otra época, a otros momentos de mi juventud en los que aquella música eran parte de mi día a día. 

Hoy la guitarra sonaba a lamento. Era verdad aquello que dicen de que la música es el reflejo del alma y, por lo que se oía, la de él, en un día como hoy, se mostraba atormentada. 

Disfruté un rato del dolor amargo de las letras de las canciones: «Bésame mucho», «Lo dudo», «Espérame en el cielo», «Tu me acostumbraste», «Noche de ronda», «Dónde estás corazón»… La lista era maravillosa. También me sabía todas aquellas canciones. Tocaba y cantaba una tras otro, sin apenas respiro entre ellas. 

En ese momento sonó: «Si tu me dices ven» ¡Era el momento!

Decidida subí los dos pisos que nos separaban. En la escalera apenas se escuchaba, pero la sensación era que aquellas letras eran una especie de llamada. 

Con mucha cautela, apoyé mi oido sobre la puerta a la espera de que sonará el último de los acordes. Entonces toqué. Él no tardó en abrir.

—Buenas tardes, yo soy…

—¡Pasa! —dijo apartando su cuerpo y dejando el camino libre—, ¿no te acuerdas de mi?, te estaba llamando.

Gracias por leerme.

Un pensamiento en “«Los acordes de la vieja guitarra»

  1. Es curioso, yo me cantaba casi todo Panchos, nunca nadie acudió a la llamada. Y yo que pensaba que cantaba bien, voy a tener que cambiar a Triana Pura, igual tengo más suertecilla:
    Qué le pasa al probe José
    que hace mucho tiempo
    que nadie le toca en la puerta…
    Habrá probar…, maridito roedó

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