«Noche de mimos»

«Noche de mimos»

Cande acaba de salir de trabajar. Está francamente agotada, con la mente llena de informes, correos electrónicos y reuniones interminables, que la han exprimido. El reloj marca las seis de la tarde cuando finalmente pudo abandonar la oficina. Mientras camina hacia su casa, saca el teléfono y le manda un mensaje a Jorge, su pareja, avisándole de que está de camino.

Cuando llega a casa, nada más abrir la puerta, la cara le cambia. El ambiente es completamente diferente al habitual. 

En lugar de encontrar el típico silencio que suele reinar en su hogar, es recibida por una suave melodía que resuena por toda la sala. 

Una luz tenue ilumina el espacio, proveniente de las velas que están distribuidas estratégicamente por el salón.

Cande no podía creer lo que ve. Dejó su bolso en el suelo y avanzó lentamente hacia el salón, donde descubrió a Jorge de pie, con una sonrisa radiante en el rostro.

«¡Bienvenida a casa, mi amor!», dijo él con entusiasmo, extendiendo los brazos para recibirla. Cande se quedó sin palabras, con los ojos llenos de emoción. Así era él, siempre dispuesto a preparar algo para sorprenderla. Se acercó a él y se fundieron en un cálido abrazo.

–¿Qué es todo esto?–preguntó Cande, asombrada. 

Jorge le guiñó un ojo y le tomó la mano, conduciéndola hacia la mesa del comedor, que estaba decorada con flores frescas y una cena exquisita preparada con esmero.

–Quería hacer algo especial para ti hoy –explicó Jorge–, he pasado toda la tarde organizándolo.

Cande se dejó llevar por la magia del momento. Se sentaron juntos a la mesa y compartieron risas, conversaciones y miradas cómplices mientras disfrutaban de la deliciosa cena y un buen vino. 

Después de la cena, Jorge puso música suave de fondo y juntos bailaron en medio de la sala, abrazados y felices.

En ese momento, Cande se dio cuenta de lo afortunada que era por tener a alguien como Jorge a su lado, alguien que siempre encontraba maneras de sorprenderla y hacerla sentir amada.

La noche pasó entre risas, caricias y complicidad, sellando un recuerdo inolvidable en sus corazones que justos se llenaban de paz.

Gracias por leerme.