«Breve tratado sobre la Ley de Murphy»

En mi coche la Ley de Murphy se cumple siempre.

Ayer lavé mi coche y, como era de esperar, hoy llovió. Lo hizo con ganas, durante varios minutos y, como no podía ser de otra manera, limpiando la atmósfera de tierra y suciedad, que vino a depositarse sobre mi inmaculado vehículo.

Seguro que esto te ha pasado en alguna ocasión. A mi me pasa siempre. Creo que por eso  hay gente cercana a mi que, cuando tienen ganas de lluvia, me piden que laven el coche. No falla. ¿Sabes a qué es debido esta correlación? Sí, muy probablemente estés pensado en la famosa Ley de Murphy.

Por lo que he podido investigar —nada como la wikipedia para ello (puedes verlo aquí)— , la Ley de Murphy se centra en ocho principios básicos:

  1. Si algo puede salir mal, saldrá mal. Es así. No lo dudes. Por mucho que creas que algo no va a salir mal, ¡toma! Y si además protestas, «dos tazas».
  2. La tostada siempre cae por el lado de la mantequilla. Hay mañanas que mi cocina parece una pista de patinaje. Entonces me pasé a la Nocilla. Además de ganar unos kilos, he podido comprobar que ocurre lo mismo.
  3. La información más importante de cualquier mapa está en el doblez o en el borde. No hay viaje con mapa que no suceda y no te digo nada si ya llevas un par de días en el destino y el mapa ya tiene su uso. Terminas por no dar una.
  4. Los pares de calcetines siempre van de dos en dos a la lavadora pero salen de uno. Esto aún me cuesta superarlo. ¿Sabes cuántos calcetines tengo sin pareja?
  5. La otra cola siempre es más rápida. Lo peor de todo es que soy de los que se cambian y ¡zas! Siempre igual.
  6. Llevar un paraguas cuando hay previsión de lluvia hace menos probable que llueva. Pues sí. Menos mal que me compré uno de esos chiquititos que caben en casi cualquier lado. Quizás por eso, por pequeño, casi siempre lo dejo olvidado en cualquier lado y entonces es cuando llueve.
  7. No importa cuántas veces se demuestre una mentira, siempre quedará un porcentaje de personas que creerá que es verdad. Lo mejor de todo es que , además, te lo discuten y pretenden tener razón.
  8. Siempre encuentras las cosas en el último sitio en el que miras. Otra verdad como un templo. Lo mejor de todo es que ese sitio suele ser uno de los primeros en los que miré  y… Para mí que hay alguien, que me esconde las cosas y después las vuelve a dejar en su sitio.

Aunque parezca mentira, según cuentan en este artículo, todos estos hechos tienen una explicación científica, más o menos plausible.

Como te habrás dado cuenta en este listado no está la relación de la limpieza de mi coche con la lluvia. ¡HE DESCUBIERTO LA NOVENA LEY DE MURPHY! Seguro que para la mía no hay explicación. ¿Crees que me haré rico? Si te soy sincero espero que me estropees el invento y compartas alguna otra impepinable coincidencia que podamos asociar a esta Ley. Espero tus comentarios, sabes que me encantan.

Gracias por leerme.

«Breve tratado sobre los efectos de la Luna»

¿Te afecta la luna de alguna manera? ¿Cómo?

Desde siempre, imagino que por su carácter enigmático y misterioso, la Luna ha estado presente en todas las culturas. En la mayoría de los casos con la creencia aparejada de que afecta a nuestro ánimo, comportamientos… y estados de locura transitoria. Si buscamos la palabra “lunático-a”, en el diccionario de la RAE, nos la define como «que padece locura, no continua, sino por intervalos». ¡Que casualidad! ¿Serán esos intervalos los mismos que las fases por las que pasa la Luna? ¿En qué intervalo estaré hoy? ¿Has leído el resto de mis breve tratados (aquí los tienes)?

Como bien sabemos, por lo menos los que estudiamos en la antigua EGB, la Luna tiene un ciclo de 28 días, al igual que los ciclos menstruales de las mujeres. Quizás venga de ahí la creencia de ese influjo que ya he comentado.

Puede que se me escape alguna, pero creo que la Luna nos afecta en:

  1. La Luna es un potente agente del romanticismo, continuamente es fuente de inspiración. Su cuerpo o su reflejo aparece reflejado y presente en historias, cuentos, poemas y canciones. Recuerdo parte de un poema, parte de una vivencia personal, de D. Miguel de Unamuno, que decía:

    «(…)Toda cabellos tranquilos,

    la Luna, tranquila y sola,

    acariciaba a la Tierra

    con sus cabellos de rosa

    silvestre, blanca, escondida (…)»

  2. Según nos cuentan las matronas, y la tradición de nuestras madres, la Luna también ejerce su influjo sobre las parturientas. Seguro que has dicho o escuchado, muchas veces, la frase: «Hoy hay luna, hoy te pones de parto».

  3. Bien conocida, quizás por ser hijo de marino, es la influencia que tiene sobre Las mareas, por la fuerza de atracción que ejerce la Luna sobre la Tierra. Esto sí es un hecho probado científicamente. (Aquí se describe bien el proceso).

  4. Según las creencias populares, la Luna, también afecta al clima, aunque no sé si esto está probado. Dos refranes me se al respecto: «La luna roja barrunta viento; la blanca sereno y se tiene jaldía, vientón de infierno» «Niebla en Lunada, por la tarde y no por la mañana».

  5. Con la Luna Llena siempre me acuerdo de mi abuela. Según me contaba siendo yo niño, atraía la buena suerte y el dinero, así que nos asomábamos a la ventana y, alzando una moneda, con una mano y sosteniendo, en la otra, un monedero abierto, recitábamos tres veces, el siguiente verso: «Luna lunera, cáscabelera, que tan llena como tu estás, llena me vea». Al terminar dejábamos caer la moneda dentro del monedero y lo cerrábamos rápidamente.

  6. Por supuesto no me puedo olvidar de relacionar a la Luna con la celebración de aquelarres, misas satánicas o la aparición de bestias antropomorfas: el hombre lobo, el hombre del saco…

  7. Con respecto a esto último, se piensa que en función de la fase en la que esté la luna, nos crecerá más rápido el pelo, al igual que en otras fases se nos caerá más. De ahí el mito del hombre lobo.

Por último concluir que, la Luna llena provoca euforia y alegría, la Luna menguante es tiempo de depuración y limpieza, la Luna nueva momento de inestabilidad e incertidumbre y la Luna creciente da lugar al crecimiento y ascenso.

Así que, asómate a la ventana y dime: ¿Cómo está la Luna? ¿En qué fase estamos hoy? ¿Como te encuentras anímicamente? ¿Te afecta la luna de alguna manera? ¿Cómo? ¿Qué tal vas de pelo?

Gracias por leerme.

«Breve tratado de la nalgofilia en los chats»

Quizás no estabas pensando en este culo, pero también cuenta.

La nalgofilia está de moda en el chat, de esas maestras «de mente sucia», que no paran de enviar fotos de nalgas masculinas. Como es de suponer, los pocos chicos que estamos activos contraatacamos con el material que disponemos en nuestros teléfonos, que no es poco.

Según parece la nalgofilia es una de esas pequeñas «perversiones» sexuales que sufrimos muchas personas, hombres y mujeres, por la que se nos van los ojos hacía los glúteos (culo, trasero, nalgas, cachas, posaderas…) de los demás. Según sean estos ya nos encargaremos de admirarlos, criticarlos…, morderlos, sobarlos, azotarlos…

De manera tradicional siempre se ha considerado que lucir unas buenas caderas y un buen culo, era un eminente símbolo de fecundidad. Muchas culturas idolatraban figuras femeninas con estas características físicas. También cabe penssar que por nuestra herencia animal, en la que recordemos la pareja es abordada desde atrás, tenemos latente ese deseo.

Caminar por la calle y fijarnos en los culos es algo habitual, aunque no lo reconozcamos. De ahí que se utilicen tanto como reclamo en distintas campañas publicitarias, haciendo notar las distintas formas tamaños, firmeza…

¿Existe alguna clasificación oficial de culos?

Por lo que he intentado averiguar no la hay, así que puestos a clasificar y a realizar listas, veamos qué podemos hacer.

  1. Culo respingón.
  2. Culo fofo.
  3. Culo cuadrado.
  4. Culo melón.
  5. Culo plano.
  6. Culo prieto.
  7. Culo gordo.
  8. Culo peludo.

Según este pequeño listado hay culos para todos los gustos. Si me permites un consejo, elige el que más te guste —me refiero al de otra persona, el tuyo se arregla en el gimnasio o el quirófano. Te puedo pasar contacto de ambos—, pero antes, y si te dejan, te recomiendo que lo observes de distintos ángulos, ya que no conviene precipitarte, ver el resto del cuerpo y cabeza que lo acompaña…, antes de tomar la decisión. Si aún así tienes dudas, siempre puedes acudir a un palpador profesional, que para eso estamos los amigos.

Retomando lo que decía al principio el chat se vuelve loco con tanto culo, fotos y fotos, así qué, como estoy seguro de que has leído con atención este post —admítelo, ¡te gusta un buen culo! —, lo que espero ahora es que te retrates y digas lo que piensas:

¿Qué tipo de culos te gusta más? ¿Estás a gusto con el tuyo? Para ti, ¿qué es un buen culo? ¿Podrías definir, al menos uno, de los culos de la lista citada?

Gracias por leerme.

«Breve tratado sobre las personas tóxicas»

Admito haber descubierto el concepto «Personas tóxicas» de pura casualidad —ya lo afirmaba el maestro Yoda: «Desequilibrio un, en la fuerza tendrás»—, tras una experiencia personal en la que no me quise ver envuelto y de la que aún estoy intentando zafarme. Suerte que tengo este blog, y a ti al otro lado, para contar mis cuitas y descargar, a modo de catarsis, mis sentimientos, vivencias…

Como soy muy curioso por naturaleza —a veces entrometido— me ha dado por investigar un poco más sobre este término así que, por si fuera de tu interés, hoy te traigo este pequeño análisis que, a modo de resumen, viene a descifrar el concepto. Espero que puedas aportar algo más.

Se entiende por «Persona tóxica» aquella que utiliza sus relaciones interpersonales, y por lo tanto su entorno más cercano (pareja, familia, amistades…) para alimentar su propio ego a base de provocar en el otro desgaste, intimidación, cosificación, culpa, ningunéo…

Por lo que he estado leyendo —y seguro que las expertas en psicología que me siguen podrán corregirme si estoy equivocado— todos nosotros, en algún momento de nuestras vidas, podemos usar alguno de esos rasgos. ¡Caray!, somos humanos, cometemos errores y tenemos defectos. No hablo de eso. Me refiero a aquellas personas que habitualmente se comportan de esta manera, que ahora detallo, para su propio beneficio.

En su defensa diré que es común que muchas de esas personas no se reconozcan como tales y, por lo tanto, no sean capaces de corregir esos comportamientos.

En psiquiatría y psicología (ver DSM), las personas tóxicas son aquellas que pueden ser incluidas en los perfiles narcisistas —ya me corregirán, de nuevo, las expertas, si mantengo mi error—, ya que entre sus características y rasgos de personalidad se ve con claridad que:

  1. Tienen sentimientos de grandeza y prepotencia. Exageran sus logros y talentos. Todo lo saben.
  2. Creen que son especiales y únicas, por lo que intentan relacionarse con otras personas especiales o de alto estatus.
  3. Demuestran una permanente necesidad de admiración.
  4. Buscan privilegios y tratamientos favorables.
  5. Explotan las relaciones interpersonales, se aprovechan de los demás para sus fines.
  6. Carecen de empatía.
  7. Con frecuencia envidian a los demás o creen que éstos sienten envidia de él.
  8. Muestran comportamientos o actitudes arrogantes, de superioridad.

Siempre hemos compartido espacio con personas tóxicas. Algunas las soportamos y a otras no. Todo dependerá del daño que nos hagan. Para identificarlas lo más común es que usemos otros calificativos que seguro que reconocerás más fácilmente e incluso que los asociarás a alguna persona de tu entorno, ya que todos conocemos alguna persona que sea…

  1. Envidiosa: Aquel al que le angustian los logros de los demás y lo único que le calma es descalificar. No se alegra ni comparte los éxitos de las personas de su entorno.
  2. Criticona: Normalmente personas frustradas en una determinada área de su vida y que expresan ese sentimiento frustrando a los demás.
  3. Manipuladora: Utilizan a otras personas de ariete para ir contra alguien al que no pueden ver, en lugar de enfrentarse ellos mismos con el problema.
  4. Infeliz: Su modo de pensar y ser les impide vivir en paz, en armonía con los demás y su alrededor.

Tras llegar aquí comprenderás que las personas tóxicas son como «vampiros emocionales» que te chupan la energía. Para estas personas tú no eres más que una herramienta que utilizarán mientras les seas útil. Después buscarán otro «huésped» al que pegarse como un parásito.

Sin que te des cuenta, una persona tóxica se apropiará y aislará de tu entorno, se adueñará de tu autonomía, decidirá por ti, cambiará tu personalidad. Te fagocitará.

Permíteme un consejo: si te identificas, si te encuentras con personas así en tu entorno ¡¡¡HUYE!!! Igual yo soy una de ellas.

Gracias por leerme.