«Un estrella con sabor a bolero»

«Un estrella con sabor a bolero»

Desde hace un par de días, entre los pliegues perdidos del universo, brilla una nueva estrella, una muy especial. Esta estrella no parpadea como las demás; su luz está acompasada al ritmo de bolero, moviéndose con gracia y melancolía por el vasto cielo nocturno. Es como un faro celestial que guía un alma hacia su próximo destino.

Se fue tal y como vivió. Nos dejó como ella quiso hacerlo, con calma, con sabiduría, con alegría y al son de la música que más le gustaba, la que solía contar. Ahora su alma asciende hacia el firmamento y se funde con la luz de esa estrella única, impregnándola del swing que su voz emitía al cantar. A partir de ahora esa estrella comenzará su danza, un baile etéreo que anuncia la llegada de un nuevo espíritu al reino de las estrellas.

Su partida dejó un vacío en el corazón de quienes la conocimos y queremos, pues su compañía no pasaba indiferente. Era maestra, de escuela y de vida, de canto y de sonrisa, de amistades y de familia. Al llegar a su nuevo destino, tal y como hizo entre nosotros, donde siempre la recordaremos, también desatará un murmullo de asombro en el cielo, lleno de alegría y música, con sabor a bolero. 

Siendo yo niño la recuerdo ayudándome con tareas, enseñándome a mover las piezas del ajedrez, cantando en uno de mis cumpleaños, a poner acordes en esa guitarra que tan grande me quedaba. Siendo maestro, me enseñó a enseñar a leer y escribir, me acompañó en mis primeros meses de profesión, en las presentaciones de mis libros…La estrella ya comenzó a brillar con mucha intensidad. Su luz titilante acaba de adquirir un matiz azulado al ritmo del bolero más nostálgico.

Y así, entre boleros y destellos, esta nueva estrella del cielo continúa su danza en el vasto lienzo del universo, recordándonos que, aunque los seres queridos se vayan, su luz nunca se apaga realmente, simplemente se transforma en parte del eterno baile cósmico.

Gracias por leerme.