«Una sorpresa increíble»

«Una sorpresa increíble»

La tarde está tranquila. Por fin ha terminado sus quehaceres diarios y se dirige a su coche para poner rumbo a casa. Necesita descansar.  El día, como otros muchos, ha sido intenso y su cabeza está embotada. 

Desde lejos, al vislumbrar su coche, estacionado en el aparcamiento del centro comercial nota algo peculiar: una bolsa de papel marrón, cuidadosamente colocada se encuentra junto a su automóvil. «¡Alguien la ha olvidado!» Eso es lo primero que piensa.

Como es normal, la intriga le puede. Se acerca y sin tocarla mira en su interior.  «¡No puede ser!» exclama mirando para un lado y para otro. Se sonroja. Los nervios se apropian de su persona. No sabe qué hacer. Mira a un lado y a otro. No hay nadie en las inmediaciones. 

Por fin se decide. La coge. En su interior descubre una gran sorpresa que, más allá del valor material que tiene, simboliza una serie de pequeños frascos de colores brillantes, cada uno etiquetado con una emoción diferente: alegría, gratitud, esperanza, amor, paz… Como si estuvieran todos juntos, dentro de un gran recipiente de color blanco. 

De repente, una voz suena a su espalda: «¿Qué nervios verdad?». Sonríe al escuchar aquel timbre de voz que tantos buenos momentos disfrutan juntos. «Es lo que deseabas y, ¡caray! ¿por qué no?». Se gira. Se miran. Sonríen. Se abruma por la generosidad y el amor que acaba de recibir. Siempre es capaz de generar esas sorpresas. Es una maravilla. Un regalo más allá de sus expectativas, un gesto asombroso que denota lo que significa para esa otra persona. 

Los nervios de la emoción le llenan los ojos. Es incapaz de reaccionar. sigue sin salir de su asombro. «¡Eres increible!».

Gracias por leerme.