«Una tarde de compras»

«Una tarde de compras»

Hoy es una tarde fría de invierno donde el aire se llena del susurro del viento, el petricor domina el ambiente y el crujir de las hojas secas caídas bajo los pies hace un curioso efecto musical. 

En el bullicioso supermercado, entre pasillos llenos de productos y carritos de compra, dos almas destinadas a encontrarse están a punto de tener un encuentro fortuito. 

Lucas, un joven de cabello oscuro y ojos avellana, está en busca de algo para cenar esta noche. Camina por los pasillos, observando las estanterías con atención, cuando sus ojos se posan en los congelados. Mientras se acerca, nota que una chica de cabello rizado y una sonrisa encantadora estaba examinando las opciones de pizzas congeladas.

Sin saber por qué, Lucas se encontró caminando hacia ella. Cuando estaba a punto de alcanzarla, tal y como ocurre en alguna película, ambos extendieron la mano para tomar una de las mismas pizzas, rozando sus dedos en el proceso. Un ligero escalofrío recorrió sus cuerpos, y sus miradas se encontraron en un instante de conexión fugaz pero palpable.

—¡Vaya! Parece que tenemos los mismos gustos —dijo Lucas con una sonrisa nerviosa.

La chica rió suavemente y asintió. —Parece que sí. Supongo que eso significa que tenemos buen gusto.

Se presentaron. A partir de ese momento, la conversación fluyó con naturalidad,a compañándose en la compra, mientras comparaban los alimentos que escogían, intercambiando recomendaciones y anécdotas de sus vidas. Descubrieron que tenían mucho en común, desde sus gustos culinarios hasta sus pasatiempos.

El tiempo se detuvo mientras compartían risas y confidencias en medio del pasillo de congelados. No importaba el frío que los rodeaba, porque entre ellos había una calidez reconfortante que los envolvía. Se sentían cómodos el uno con el otro, como si se conocieran desde hace mucho tiempo.

Cuando finalmente se dirigieron juntos hacia la caja registradora, continuando su conversación animada. Intercambiaron números de teléfono con la promesa de volver a encontrarse pronto y acompañarse cada vez que les fuera posible.

Mientras salían del supermercado, Lucas y Sofía se despidieron con una sonrisa. Ninguno de los dos quería marcharse, ninguno de los dos quería que el otro se marchara. Aunque habían entrado en el supermercado como extraños, salían de él con la certeza de que habían encontrado algo especial el uno en el otro. 

Y así, entre los pasillos congelados de un supermercado, comenzó una historia de amor que prometía llenar sus vidas de calidez y felicidad.

Gracias por leerme.