«Un nuevo comienzo para Fantasía»

«Un nuevo comienzo para Fantasía»
«Un nuevo comienzo para Fantasía»

La Nada llegó para destruir Fantasía. Michael Ende lo sabía y por eso escribió La historia interminable, en un intento valiente y certero de animar a los lectores a lanzarse a por sus objetivos. La historia logró convertirse en un clásico de la literatura mundial. Además de un libro dentro de un libro es, en mi opinión, una fabulosa crítica hacia la falta de entusiasmo y sueños de los adultos.

Hoy empezamos el cole. Maestras y maestros, convertidos en una especie de Atreyu, cabalgamos por este mundo en busca de, como el protagonista de la obra, un remedio que haga recuperar los sueños rotos y las ilusiones perdidas. Por suerte, nuestros Bastían particulares, nuestro alumnado, está dispuesto a soñar con nosotros, a entusiasmarse con el camino que hay que recorrer, a gritar con fuerza cuando esto haga falta y a reir, sobre todo hay que reir y hacerlos reir. La risa es nuestra mejor arma, nuestra más potente herramienta para que esos niños y niñas respondan de igual manera.

Como en el libro, con este comienzo de curso, iniciamos una historia en el que las maestras y maestros debemos proteger, mimar y cuidar nuestra vocación, siempre con ilusión, creando un mundo en el que, superando todas las dificultades que se nos pongan por delante, demos vida y fuerza a nuestro dragón blanco (Fújur). Gracias a él podremos montar y desarrollar todos esos proyectos que nos caracterizan, los que hacen que nuestros coles y nuestras aulas sean un lugar de felicidad y entusiasmo para nosotros mismos y para nuestro alumnado. 

Si no crees en Fantasía, si piensas que esta historia interminable tiene fin y no es como la pinto, lo siento pero te has equivocado de libro. A los demás, ¡feliz vuelta al cole! Que Fantasía se haga realidad.

Gracias por leerme.

1 comentario en “«Un nuevo comienzo para Fantasía»

  1. Sí, mi querido roedó, cuando lo leí no tenía proyectos de ser nada en la vida, sólo estudiaba y estudiaba, sin fin, casi que sin ilusiones.
    Pero… la historia me pilló y me puso justamente donde quería, pertenecer al grupo de gente ilusionadores, mantenedores de expectativas y ganas, de reír, aprender, ilusionarse, querer más… me hizo «maestro», de escuela.
    Feliz vuelta al cole, ánimo y a por ello!
    Saludos y un abrazo, ¡mardito roedó!.

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