¿Con ocho basta?

Aquella famosa serie nos contaba las peripecias de una familia con ocho hijos. Ayer tarde nos volvimos locos y, emulando la susodicha, se nos ocurrió montar en casa una fiesta pijama con, no ocho, sino diez niños.
          Lo que en principio parece ser una locura para tirarse de los pelos, al final resulta todo un experimento divertido. Los niños, cada uno de su padre y de su madre, fueron llegando por goteo. El “hijo de la reina pipiada”, con su típico entusiasmo; el de “los chuquis”, tímido aunque forma parte de la familia; “el diseñador”, que se asombró de la cocina; “el educadito”, que hasta nos trataba de usted; “el muerto de hambre”, que según pasó el umbral no paró de preguntar por la comida; “el revoltoso”, pero colaborador al máximo; “el sosegado”, que parece que nada lo estresa; “el yonocomodeeso”, que trajo hasta su propia cena; “el soldadito español, soldadito valiente”, que no se quitó la gorra de camuflaje ni para dormir y, por último, “el protagonista”, que cumplía diez años y nos metió en este follón.
          Te puedes imaginar el espectáculo. Yo con mi rejo de maestro, pito incluido, organizando el follón. Jugaron a la Wii -¡bendita máquina!- cenaron, colocamos “el campamento” en el salón –cada cual trajo su saco- vimos una peli-de esas de chicos, con dragones, espadas, peleas…- y a las 00:00, hora zulú, toque de queda.
            El desayuno fue lo más divertido. Pásame la leche, el sándwich, la mantequilla otro bollito, más zumo… Pero a las once de la mañana, “cada oveja con su pareja”.
          Esperaba un buen lio, guerra de almohadas, pedos y calzoncillos volando, pero nada, todavía son pequeños y la testosterona no ha hecho su aparición. Ya llegará el momento. De momento nos atrevemos a repetir.

4 comentarios en “¿Con ocho basta?

  1. A tí lo que te pasa es que tienes mucho amor al tajo, o ardor guerrero de maestro… ¡y lo sabes! Más te valdría ir a que te lo miren… ¡que igual es contagioso!

    El Cipri

  2. CUÑI: No lo creo, todo es con cariño. Lo que sí puede ser es que descubran alguna faceta oculta.

    JESÚS BRAVO: jajaja no lo saben, pero no son nombretes, son apodos ganados a pulso jajaja

    EL CIPRI: jajaja lo peor es que creo que ya no tengo arreglo.

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