«La sombra perfecta»

Sin duda alguna, entre los lugares mágicos de nuestra tierra se encuentra nuestro Teide. Ascender paso a paso su ladera es uno de esos lujos que a todos recomiendo y que yo intento gozar, al menos, una vez al año.
            Aunque el frio del otoño estuvo presente desde el comienzo y la noche hizo pronto su aparición, llegamos con buen ritmo a ver el mástil que indica la cercanía del refugio. Tras unas pocas decenas de metros y la necesidad de parar para tomar aire, cada vez con más frecuencia, las luces del interior del refugio de Altavista parecen los resplandores de los faros que orientan a los marinos en sus peligrosas travesías. Las fuerzas salen, cuando llegas, lo haces sonriente, con la alegría de haber cumplido la mitad del recorrido y la esperanza de satisfacer el resto.
            Las cinco de la mañana es el tope. Las risas vuelven a inundar la habitación que acogió los sueños, ronquidos, desvelos, risas y comentarios de los catorce que formábamos el grupo. Tras un reponedor chocolate caliente nos atrevimos a enfrentarnos a los menos cinco grados centígrados del exterior y comenzar la andadura para hacer cumbre. El frio es un mal compañero de viejo, pero el apoyo y la buena compañía ayuda a superarlo con entusiasmo.
            Los últimos metros, duros escalones azotados por el viento, y el pestilente olor del azufre, que se escapa por las fumarolas, animan a llegar.
            Por el este los tímidos rayos del sol comienzan a inundar la cumbre y las caras sonrientes de los que allí estamos. Su reflejo en nuestras pupilas es el premio a nuestro  esfuerzo. Por el oeste la sombra perfecta de nuestro Teide se convierte, un año más, en espectro de admiración y devoción, contorno que nos dará la fuerza para repetir la experiencia.

8 comentarios en “«La sombra perfecta»

  1. ¿Por qué crees tú que el "viejo" se lleva mal con el frío? Por lo demás, a la espera de poder hacerlo alguna vez, faltan un empujoncito y un buen compa de "viaje", ¿eh? de VIA-JE…
    Anónimo de la "julaga"

  2. yo he subido dos veces…es indescriptible la sensación y energía q te dan estaren la cima de nuestra isla,y si encima vas con buena compañía y con tu gran amor yatocaslas estrellas.Me encanta la foto. Les quiero

  3. Yo acabo de ir, pero por senderitos más tolerables para mi sedentarismo… Este lo tengo en mi libreta de cosas por hacer…
    Avísenme y me sumo!!!!
    Bella la foto!

  4. Por ser uno de esos 14 me veo casi en la obligación de escribir un comentario. La experiencia, aunque era mi segunda vez, inolvidable y eso que esta vez fue a mi al que le entró la "pájara" llegando al refugio. Lo pasamos bien, nos reimos un rato y nos despedimos en cierta manera de Rosalía. Gracias por todo.

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