«Resumiendo a Don Carnal»

Terminado el Carnaval, o por lo menos el importante, es hora de empezar a recuperar nuestros castigados y agotados hígados, en particular, y cuerpos en general. 

Como llegados del asteroide impactado sobre Rusia en esos mismos días, desembarcamos, en la fiesta de la lujuria y el desenfreno, un grupo de seres interplanetarios vestidos de rojo fuego y brillante plata. Ellas imponentes, como siempre, y nosotros resplandecientes, no por valores innatos —como es su caso— sino por los leds incorporados a nuestra vestimenta.

Mucho fue el sacrificio para completar los ropajes, sobre todo el de las chicas que nosotros tenemos un ángel guardián que se encarga de todo, muchas las horas de preparación, sobre todo del transporte auxiliar para socorrer y avituallar a tan magna compañía, y muchas las risas emitidas símbolo inequívoco de la diversión. 
Disfrutamos mucho de la música, la fiesta, el asueto, el baile, el coso… todo rodeado de tan buenos, aunque alienígenas, amigos. Echamos de menos a una de las promotoras, que infectada por los virus terráqueos se vio obligada a guardar la compostura entre sudores, escalofríos, fiebres y toses.
Ahora solo queda ver las fotos, revivir los recuerdos y empezar a planear el carnaval del año que viene.

10 pensamientos en “«Resumiendo a Don Carnal»

  1. ¡Mira que nos gusta la novelería! y lo mejor de todo es que ya pueden pasar los años que seguimos al pie de la carroza bailando lo que echen jajajjaj
    Besos de gofio.

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