«Cuestión de preferencias»

Extraída de San Google

―Que
se arrime un poco más al borde de la cama, a ver si logramos estar
más cómodos.
―Me
da pena moverlo. ¡Está tan guapo!
―Sí
cariño, pero estoy muy incómodo y además me voy a caer de un
momento a otro.
―¡Chico!,
todo te molesta. A lo mejor deberías irte al sillón del salón.
―¡Pero
bueno!, ¿porqué no lo mandas a él?
―¡Es
que es tan bonito! Y tan bueno.
―Lo
es, lo es, pero yo trabajo mañana, ¡y son las cuatro de la mañana!
Él no hace nada, podrá dormir todo el día.
―Déjalo
hombre, no seas así. Mira lo a gusto está. Y la compañía que me
hace.
―Ya
lo veo, si eso no lo discuto, solo digo que necesito dormir y en esta
posición no puedo.
―¡Vete
al sillón! Él es mi perro y duerme conmigo.

5 comentarios en “«Cuestión de preferencias»

  1. Ahora comprendo tu negativa a tener animales en casa; serías el eterno perdedor, cualquier ratoncillo del tres al cuatro desplaza al "arcaico guerrero"..ja ja ja

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