«¿En qué piensas cuando ves golondrinas pasar?»

Imagen extraída, sin permiso, de San Google
Si había algo que le gustaba era quedarse quieto y mirar al cielo. Esperaba. No le importaba de que fueran días con tal de ver pasar las golondrinas. Era su mayor afición.
El verano había concluido, o al menos estaba a punto de hacerlo, y sabía, por esa experiencia que se aprende con los años, que solo tenía que sentarse y esperar. Ya faltaba poco para ver su vuelo. 
Mirando a lo azul vio pasar pasar las aves, con su señorial vuelo y su forma característica,  mezcladas entre nubes con forma de letras, o que parecían textos completos, algunas con tendencia a convertirse en sueños alcanzables y unas pocas, más altas, intocables…, pero todas con el mismo carácter de nuevos proyectos por realizar.

Tras su letargo estival había llegado el momento de retomar el camino, pretendía cumplir con todos esos nuevos retos avistados. Inequívocamente cada uno tiene sus propias golondrinas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *