«Historia de cuento»

Son las doce horas, un minuto y quince segundos. Toda la magia que había conseguido durante la noche ha volado por los aires. Tal y como llegó, con un puf y un humo gris  envolvente que hizo desvanecer los sueños cumplidos.
Aunque llegué a la fiesta un poco más tarde que el resto de las invitadas, él supo, nada más verme bajar las escaleras, que yo era la persona que buscaba. Me acogió entre sus manos como una delicada figura de porcelana. Me deslizó por  el gran salón como subida en una alfombra mágica de cuento.
Hemos pasado la velada bailando. Hablamos de manera animada de todo lo imaginable. Bebimos y, hasta nos besamos. Creo que es lo que esperaba.
A las doce salí corriendo. Debía cumplir con mi horario, de turno de noche, barriendo calles. Ahora entiendo a Cenicienta. Menos mal que no perdí el zapato.

5 comentarios en “«Historia de cuento»

  1. (siguiendo con la panadería…) Dile que después de barrer no se olvide de traer los dulcitos para el desayuno que esta noche la llevo a bailar de nuevo!! Cuñi

  2. Es bonito soñar, soñamos todos los días y no necesariamente con príncipes y princesas. No hace falta tener un príncipe rico y cn linaje para ser feliz, cualquier hombre bueno se transforma en tu príncipe. Yo tengo uno desde hace 22 años.

    Dácil

  3. CUÑI: ummmm no hay nada mejor que reponer fuerzas.

    CARMEN: No desesperes a lo mejor en la otra media docena lo consigues… ¿pq no te conviertes en rana?

    DÁCIL: Recuerda que lo tuyo no es un hombre bueno, es un SANTO jajaja dale saludos.

    PILI: Gracias, pero a lo mejor…

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