«La mordida de Adán»

Foto de mi móvil, desde el piso 86 del Empire State Building

Según se
narra en las Sagradas Escrituras, cuando Adán y Eva
mordieron la manzana la cosa se desmadró.

Hoy yo también me
siento un poco desmadrado, no por asociación al
pecado que asumieron los supuestos primeros representantes de la humanidad, al
morder la fruta, sino porque, tal y como afirmé en
mi anterior entrada en esta esquina, he alcanzado uno de mis sueños. Acabo
de regresar de un fabuloso viaje, de ocho días, a la
ciudad que nunca duerme, a la capital del consumismo, a la Gran Manzana. Como
he dicho desde el  principio, he mordido
la fruta del pecado.

Sin duda, este viaje, los lugares que
visité,
las experiencias vividas, los sentimientos generados, las cosas
aprendidas…darán
lugar a más
de un «post».

A modo de resumen, y para ponerte los
dientes largos, tanto si ya has estado, como si no, puedo afirmarte que las
cosas que se dicen, así como los adjetivos que califican a esta ciudad, tales
como: fastuosa, alucinante, apabullante…, son ciertos. La sensación de
conocerla, de ya haberla visto, sin duda por la gran cantidad de películas,
series y noticias que nos han enseñado
sus calles, parques, edificios, paisajes…, es constante a cada paso, en cada
esquina. Impresionante es Central Park, el Puente de Brooklyn, Times Square, el
Empire State building, el edificio Chrisler…

Así que sí, me siento como Adán tras
dar su mordisco, con ganas de más, de seguir pecando. 

4 pensamientos en “«La mordida de Adán»

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