«La tía Tarumba»

Imagen extraída, sin permiso, de San Google.

Cada familia es un mundo. Si damos por cierta esta afirmación, también podemos concluir que es verdadero el pequeño detalle de que en cada uno de esos mundos hay personas, y personajes, para todos los gustos, colores…, e incluso sabores.

Un buen día, sin saberse muy bien cómo, la tía María apareció acostada en el sofá de casa de la abuela. No vivía allí desde hacía años, pero cumplía con la tradición familiar de ir a merendar los viernes por la tarde. Lo extraño de esta ocasión era que apareció, para sobresalto de la abuela, tendida sobre el tresillo del salón, con su pijama de invierno puesto, un domingo de septiembre por la mañana.
No contestaba. No manifestaba nada, pero lucía una hermosa y brillante sonrisa que le iluminaba toda la cara.
La pobre abuela nos llamó y gracias a la velocidad informativa del ‘guasap’ nos personamos raudos para ver qué ocurría.
Estaba ida. Nos miraba sin vernos. Enseguida pensamos lo peor: ¿está colocada?  La pista nos la dieron los niños de la familia. Viendo la situación, y de manera casi espontánea, comenzaron a corretear, cogidos de la mano, alrededor de la mesa del comedor canturreando a viva voz: 
—¡La tía esta tarumba!  ¡La tía esta tarumba! ¡La tía esta tarumba! 
Ella, tras oír las frases de los chiquillos dos o tres veces, y para sorpresa de todos, se levantó ágil para incorporarse al coro, ahora parado por la impresión. 
Sin mediar palabra, del bolsillo del pijama sacó una tableta de chocolate, partida y derretida por el efecto del calor, que repartió entre sus asombrados sobrinos. Se metió el resto en la boca y, con las fauces llenas y rebosantes del cacao, continuó con el juego al que los chicos respondieron dulce y animadamente. 
—¡La tía esta tarumba!  ¡La tía esta tarumba! ¡La tía esta tarumba!
Mientras, boquiabiertos, llamábamos a urgencias. La tía María se nos había chiflado. 

13 comentarios en “«La tía Tarumba»

  1. Sencillamente se cansó de aparentar y se comportó como le apetecía y como en esta sociedad encorsetada en cuanto te salgas de lo establecido ya te catalogan…
    besos turumbeques

  2. Casi anónimo roedó…
    No te iba a decir nada, toyfadaocontigo… te fuiste de mi lado, rumbo a los papeles, y me he tenido que enterar por otro… ¡mardito roedó! tescribo porque midentifico con el mundo tarumbial, esos, precísamente esos, son los mejores.
    Desde la ratonera de sotavento…

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