«Ascendiendo a lo más alto: sentimientos»

Hablar de un lugar afortunado es hablar de las Islas Canarias. Siete islas «perdidas» en medio del Atlántico en el que los aromas procedentes de sus flores, la presencia del Alisio ─viento suave que sopla del noreste y que convierte el clima en una eterna primavera─, sus gentes ─amables por naturaleza─ y los colores de sus cumbres rivalizan con el azul del mar, con el olor de la miel, el sabor de su historia y el tintineo de su folclore.
Pero allí, desde lo más alto, vigilante desde su trono de lava, ahora dormida, se encuentra el pico Teide, con 3.718 m., el más alto de toda España, rodeado por un formidable Parque Nacional reconocido como Patrimonio de la Humanidad.
Comenzar la ascensión no es difícil. Nos encontramos a 2.200 m. rodeados por suelos de muchos colores, productos de diferentes erupciones, y que ahora se nos antoja una paleta de pintor. Durante la primera hora y media la curiosidad, el nerviosismo y la sensación de libertad nos embriaga a la par que nuestros ojos se ven premiados ante tanta grandeza que ahora se ha convertido en nuestro objetivo. Llegado el momento «Los huevos del Teide» ─dos grandes rocas gemelas y redondas como enormes balones de baloncesto, pero a las que alguien decidió darle connotación sexual─ nos indica que el inclinado aunque accesible tramo del camino comenzará a cambiar. La montaña se nos vuelve vertical y la presión atmosférica y la falta de oxígeno comienzan a hacer su aparición en nuestros cuerpos. Jadeantes, seguimos. A otra hora y media de distancia, los tejados del refugio nos dan la bienvenida; es momento del descanso.
La noche, estrellada y fría, mueve los deseos de los montañeros que, a las cinco de la mañana, acometen la última atacada, la más dura, la de la cumbre.
Tenerife se abre a nuestros pies. El día se ilumina por el que los ancestros llamaban Magec, un dios, ahora la estrella que nos da la luz. Nuestro cuerpo vibra. ¡Llegamos!

3 comentarios en “«Ascendiendo a lo más alto: sentimientos»

  1. ya ya me enteré que estuviste de excursión… la verdad que siempre es una gozada poder disfrutar de lugares como ese. Ves que yo no vacilo en los comentarios jajajaja. A más de uno se le habrán quedado los huevos también subiendo

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