El hada roja

Llevaba tiempo dándole vueltas a su disparatada cabeza; ¡las cosas debían cambiar! Marie, el hada roja del bosque, decidió que aquellos acontecimientos no podían repetirse, así que se calzó sus hermosos zapatos rojos y, con pasos firmes y decididos, se internó en lo más oscuro de la foresta.

Cuando llegó a su guarida descubrió que él no estaba. Era un personaje abominable al que todos los animales, incluso los lobos, le tenían miedo. Su aspecto zarrapastroso, peludo y grande le hacía convertirse en ser indeseable.

El hada miró a los lobos y los invitó a entrar al interior del escondrijo, fuera nevaba. Al poco rato de estar refugiados comenzaron los ladridos, aullidos y demás gemidos; ¡él estaba cerca!
Su bello cuerpo, poco a poco, fue llenándose de pelo y músculo, su transformación espantó tanto a los animales que, otrora momento la miraban absortos ahora la temían y odiaban.

Ellos huyeron; ella volvió a quedarse sola con su otro yo.

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