«Crash Therapy»

Sin duda no está todo inventado. La foto que origina este post viene de la radio. Al parecer, en Valencia, han creado una empresa llamada Crash Therapy. Se definen, y cito textualmente, como «…una novedosa e inédita alternativa de ocio. Se trata de una de las últimas innovaciones en el alivio del estrés…». Al parecer el negocio funciona de forma bastante sencilla. El cliente llega y tras decidir el paquete que quiere contratar entra en una sala y se dedica a sacudirle a todo lo que se encuentre.
          La oferta, por el momento, se concreta en dos opciones:
A) Paquete básico: Consiste en tener acceso a la Sala Crash, en la que se encontrará con veinticinco piezas de vajilla, que previamente ha elegido, y una colección de porras, bates de béisbol… Al terminar podrá entrar, para relajarse, en la sala zen y disfrutar de un sillón de masaje y de un zumo para rehidratarte. Precio Veinte euros.
B) Paquete Premium: Todo igual excepto por el número de piezas de la vajilla, que pasa a ser de treinta y cinco, además de un pequeño electrodoméstico (microondas, teclado, radio…) al que también podrá destrozar a sus anchas.
          Otro aspecto sorprendente e incluido en el precio es que, tras la diversión, te puedes llevar a casa, como recuerdo, un maravilloso DVD con tus momentos Crash. Como regalo estrella, de manera optativa, y con el fin de que se pueda fardar con los colegas, te pedirán autorización para colgar tus imágenes en «Youtube».
          Así que ya sabes, si estás en paro, si la crisis te está consumiendo o si eres de esos que tiene algo de pasta para invertir en un negocio sorprendente e innovador, no lo dudes, este puede ser tu proyecto. Solo un consejo, cuidado con la vajilla de casa.

5 comentarios en “«Crash Therapy»

  1. Pues dan ganas de probarlo… aunque a mi desahoga más un "Coto" y un quesito…

    … y ya puestos a pedir una parranda con los amigos.

    Pasqui

  2. ¿Para cuándo la opción rompecraneogobernante?, colas, va a haber colas…
    De momento me apunto a la del Pasqui, y que se la rompan otros…
    Saludos desde Punta Camello…

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