«De vuelta al arte moderno»

De la página oficial de ARCO 2015
Hace ya algo algo más de tres años, en un post titulado «Lo llaman arte moderno», admitía mi desconocimiento de lo que es el arte moderno y de qué cosas deben tener el honor de considerarse como tales.
Este año, con el fin de intentar mejorar mis conocimientos sobre el tema, he decidido ir a «golisniar» —tal y como hacía en el citado post, aquí les dejo otro canarismo, para los que me leen del otro lado del charco. Este significa curiosear, husmear…—, por tal magno evento y dejarme embaucar por el impresionante derroche de creatividad que demuestran no solo los artistas que exponen sus obras, sino también los miembros del comité organizador, las personas de la prensa destacadas para cubrir el evento, o las coleccionistas.
Caminando entre los inmensos pasillos se pueden ver infinidad de figuras y objetos que llaman mi atención: carretillas con hierros y hojas de mármol; un montón de tubos de cobre, enlazados unos a otros con finos juncos; cuatro fotografías, de una señora muy fea, en papel baritado —esto no es un canarismo, así que lo buscas en el diccionario—; la concha de una ostra con una pequeña bola de acero en su interior, simulando una perla; una montaña de tiras de papel, probablemente sacadas de la trituradora de la oficina de algún partido político, por aquello de no dejar rastro; cinco tambores… y un montón de cosas más que no sé ni lo que son.

En fin, que yo lo he intentado, pero a mi todo este rollo no logro entenderlo y, para calmo, casi me «arrojo» todo —otro canarismo, por aquello de completar la clase de hoy, que significa expulsar por la boca el contenido del estómago— cuando intenté beberme medio vaso de agua, que alguien había dejado sobre una estantería, y me detuvo un comisario de la exposición para hacerme entender que aquello era arte y que se había vendido por 20.000 euros. ¡Y yo con la sed que tengo!, miedo me da pedir una cerveza.

5 pensamientos en “«De vuelta al arte moderno»

  1. Menos mal que avisas, una menos que ver… con tus comentarios, como si hubiese estado allí en vivo y en directo… gracias, mardito roedó… ¿qué haríamos nosotros sin tus crónicas malditas?

  2. Buena entrada y buen toque de humor. Yo tuve una asignatura de educación artística donde decía que para valorar la creatividad había que ser creativo. Si tu no tienes la suficiente formación no puedes valorar el arte que se esconde detrás de un vaso de agua medio lleno (o medio vacío). ¿No es acaso arte que alguien cobre 20.000 euros por un vaso de agua? ¿Es que se le había ocurrido antes a alguien? Cuando uno no tiene la suficiente formación comete barbaridades como la de querer beberse medio vaso de agua por valor de 20.000. A parte de esto mi pregunta es, ¿si yo me compro esa obra de arte, se me evaporaría el agua? Entiendo que si. ¿Vendría entonces el artista a rellenarme el agua todos los días o lo consideraría una degradación natural de la obra?

    Dicho esto, me gustaría saber cómo son las escuelas de formación de arte moderno, para formarme y eso, no vaya a ser que un día pise una cucaracha en un museo y me cuesta la broma 50.000 euros.

    Un saludo.

    • Jajaja buena reflexión. Es muy cierta mi ignorancia sobre el tema. En conclusión, a partir de ahora, cada vez que veo algo medio lleno o medio vacío, me lo bebo y ya veremos. jajajaja

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