«El juego de las seis cervezas»

Extraída, sin permiso, de San Google
Vamos a jugar. Te propongo un juego en el que quiero que pongas a prueba tu imaginación, como si fueras escribiente de un blog de poca monta como este, e incorpores un final o motivo original por el que el protagonista del caso que nos ocupa ha hecho lo que te cuento a continuación. 
Estás en el coche esperando que salga tu hija de su actividad extraescolar. Con la mirada perdida afinas las pupilas en lo que hace un señor, parado en mitad de la acera, y que apenas está a veinte metros de ti. Él no te mira, pero tu lo estudias con detenimiento.
De su hombro derecho cuelga un bolso marrón, parece que de cuero y de tamaño medio. En su mano lleva una bolsa verde de plástico, probablemente de un supermercado. Llegas a esa conclusión cuando ves que de ella saca un «pack» de seis latas de cervezas. Sin duda en el interior de la bolsa quedan mas cosas. Quiere liberar sus dos manos para poder asirlas correctamente así que, con cierto esmero, probablemente para no romper su contenido, pone la bolsa en el suelo.
Como puede, mientras mantiene entre sus manos el paquete con las seis cervezas, abre el bolso marrón. Intenta meterlas como están, agarradas y rodeadas de ese plástico blanco con forma de argolla, tan criticado por ser asesino de tortugas y otros animales marinos. Le cuesta trabajo pero al fin lo consigue. Cierra el bolso y vuelve a coger la bolsa para reanudar su marcha en mi dirección. Ya las tiene ocultas.
Al caminar por mi lado cruzamos las miradas. Me parece intuir cierto rubor en sus mejillas, como cuando pillas a un niño en una travesura. Él desvía la vista. De manera fugaz analizo la bolsa: no está llena, no está rota, no tiene desperfectos, no pesa.
¿Porqué lo ha hecho? 

(No vale lo fácil: quiere esconderlas porque su pareja no le deja beber)

17 comentarios en “«El juego de las seis cervezas»

  1. Ay, Guille. Las cervezas son suyas, el resto de la compra no y se la va a llevar a la persona en cuestión. Je je… me pasa cada dos por tres, trasvasando compra de un lado a otro. Nada sospechoso. ja, ja, ja. Por ejemplo.

  2. Guillermo,
    Creo que el que ve fantasmas y cosas oscuras eres tu, pensamientos enrevesados. El pobre hombre portaba un pack de cervezas y punto. Solo pretendía que no fuese tan laborioso portarlas.
    Tener tanta imaginación es malo… cuidado ;))

    • Cierto. Recuerda tus palabras en la presentación de "El caso de la Pensión Padrón" (la comienzo a leer este finde) : a los escritores se nos asocia a una botella de licor… quizás por eso mis pensamientos enrevesados.

  3. – SE ABRE TELÓN:
    Furtivamente, nuestro personaje, acababa de salir de un lugar misterioros, y las latas de cerveza no son más que un escondite secreto, una caja fuerte …
    Las cervezas en realidad ocultaban en su interior unas formas redondas, talladas, rojas, brillantes … Al seguir su paso y cruzarse contigo, ese gesto de picardía no era más que una señal para quien lo esperaba sentado en el banco al final de la acera, a su llegada se sienta, sin saludarle deja el bolso con las latas y como despistado se levanta nuevamente y continua su paso; acto seguido el misterioso hombre del banco se levanta y colocando el bolso en su hombro caminando y dejando ver cómo su silueta se pierde entre las sombras del atardecer.
    – SE CIERRA TELÓN, SE ABRE NUEVAMENTE:
    El misterioso hombre del banco se encuentra en una playa del Caribe, tomando un gintonic en su hamaca de la playa, las latas junto a la copa, una de ellas abierta destelleando el brillo de su interior, unos magníficos rubies talla brillante.
    Catalino se ha ido al Caribe con su botín tras concluir el robo del siglo.
    – SE CIERRA TELÓN.

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