«Esos asombrosos autobares ambulantes»

Hace tiempo que no voy a una verbena. Sí, a una de esas verbenas de pueblo donde se baila en el centro de la plaza, lo más arrimados posible, intentando pillar cacho. 
Recuerdo con cierta nostalgia esas noches de verano, con las plazas decoradas, con una gran colección de guirnaldas de todos los colores; el gran escenario que lucía un cartel con el nombre del santo o virgen a los que estaban dedicados los fastos; el grupo preparado para empezar la actuación… 
Pero lo que más recuerdo son los autobares, aparcados a los lados, como delimitando la zona de baile de la de relaciones, haciendo su agosto —nunca mejor dicho. Recuerdo los bocatas de pollo, de lomo, los perritos…
Es curioso, ahora que lo pienso, esto de los bares ha ido evolucionando. Ahora del simple bocadillo se han creado caravanas que venden comida fusión, comida invención, japonesa, tailandesa y todo tipo de alimentos acabados en «-esa» y otros. Hasta hay un programa de televisión en el que unos súper cocineros, que son la repera, van por esas carreteras recorriendo la España profunda y la más cercana, para reproducir un plato típico o peculiar de la zona ,que después dan a probar y tal y tal.
Otra cosa curiosa que en estos días he visto, y que es el verdadero motivo de este post, es una nueva  furgoneta que tiene pinta de ir por los pueblos ofreciendo otro tipo de carnes.
La propuesta me parece, cuando menos interesante sobre todo teniendo en cuenta que con esto se demuestra que no está todo inventado y que cada uno se vende como quiere.
Ahora, eso sí, en la próxima verbena a la que vaya, paso de los autobares de bocadillos y me voy directo a está.  A ver si aprendo algo. ¿Te apetece echar un dancing?

Foto sacada de mi móvil. Puerto de la Cruz Octubre 2015.

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