«Instrucciones para beber a morro»

Hay quien afirma que es de mala educación, pero, ¡que sabroso resulta!
Una vez abierta la botella ─quizás en otra ocasión desmenuzaré esta acción─ observamos el primer gesto de salivación que hace nuestro cuerpo. Una fina capa de saliva se desprende de las glándulas para invadir el cielo de nuestra boca y los confines de nuestros deseos. Con la delicada punta de nuestra lengua, recorremos la comisura de los labios, con el único fin de humedecerlos y prepararlos para la acción.
La operación, de coordinación óculo-manual, para acercar el morro de la botella a los morros de nuestra cara, se ve facilitada si lo hacemos con tranquilidad y con la certeza de conseguir el objetivo propuesto.
Los labios abrazarán la cavidad de salida del líquido elemento. Con un suave impulso del codo elevamos el brazo hasta conseguir que el grado de inclinación de la botella sea el adecuado para verter su contenido en nuestra boca, pero ¡cuidado!, existe una alta probabilidad de que el ímpetu y la sed la eleven más de lo deseado y, por lo tanto, que el brebaje se nos vaya por “el camino viejo” o se nos salga y chorree la cara y la ropa.
Para terminar, y tras separar el recipiente, nada mejor que un apretón de labios antes de emitir un sonoro suspiro de alivio y placer por haber cumplido nuestro objetivo.
¡Que te aproveche! 

8 comentarios en “«Instrucciones para beber a morro»

  1. Le quitas la emoción a trasegar una birra… ¡pero que mal te lo montas…! en fin, los siglos no perdonan… je je, saludos desde el fondo de una "tropi fresquita"

  2. De la misma barrica salen las dos, o mejor, del mismo bolsillo… Sin racismos, una maho, san miguel, el águila, alambra y… hasta heneken… pero… dorada… ¿eso no es una clase de pescado? ¿ahora el pez también se bebe?… ¡joder…! cómo cambian las cosas… nada tropi y si es premiunm mejor…

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