«La terapia»

Imagen extraída, sin permiso, de San Google
Llevaba tiempo quejándose del ruido que hacían aquellos pequeños seres. Los oía martillar, correr  y chillar dentro su cabeza, tanto era así que, en varias ocasiones, había perdido el control. Tras sufrir episodios de ansiedad y arrebatos de furia descontrolada, decidió ir a consulta:
—¿Vuelven a ser invisibles tras la toma de la medicación? —preguntó el psiquiatra mientras levantaba la cabeza para observar la coronilla del señor Gutiérrez.
—La mayoría de las veces sí. Sobre todo por la mañana y normalmente hasta las cinco de la tarde. A partir de esa hora…
El discurso del hombre se vio interrumpido, como la mayoría de las veces, por las inquisitivas preguntas que el doctor hacía cortando el hilo conductor del relato del bueno de Gutiérrez.
—¿Qué es lo que pasa a esa hora? 
—Es que a esa hora…
—¿Siempre es a las cinco de la tarde?

—Sí. Es cuando vuelven del colegio.

5 pensamientos en “«La terapia»

  1. Te estaba viendo venir, mardito roedó, eres incorregible, claro que, si me pones, esos bichitos lo son más, encima, no sé por qué, todos, sin ninguna excepción, tienen cara de buenos…
    Al psiquiatra que le den dos duros y a la víctima que le pongan una inyección de las de «tirar pa'lante»

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