«Parranderos de parranda»

Hacía tiempo que
no nos reuníamos, pero ayer tocó. Tocó y tocamos, que para eso nos habíamos
convocado en tan singular ronda. 
     El éxito de la aventura estaba asegurado, lo
agradable y divertida aún más, solo con ver la lista de convocados. Aunque
faltó alguno, de esos de los de siempre, de los del grupillo de amigos de toda
la vida. 
     La excusa no podía ser mejor: sorprender a la futura esposa y a sus
familiares, llegados allende los mares, con lo que siempre nos ha gustado
hacer, con mayor o menos éxito, parrandear.
       Elemento destacado es la común
sensación de que el tiempo no pasa por nosotros. Al menos no lo hace por lo que
sentimos, por como nos comportamos, por las bromas que gastamos, las mismas de
siempre, que ya tenemos una edad que nos hace imposible cambiar ciertas acciones.
Otra cosa bien distinta, y en la que los años sí ha hecho mella, son: las canas, la falta de agilidad, la escasez de
memoria en cuanto a las letras de las canciones o con los acordes de las
guitarras, bandurrias y laúdes… y la talla del traje. A todos nos quedaba un
poco  apretado, sin duda alguna por algún
defecto misterioso que tiene la tela de la que está hecho que hace que, al
estar tanto tiempo en el armario, sin usarse, se encoja y no nos quede tan bien
calzado como antaño.
   Al final un éxito, no solo por la
actuación, que es de las memorables, sino por la calidad, la cercanía y el
reencuentro con partes importantes de nuestro pasado, que no ha dejado de estar
presente y vivo en nuestra amistad, y es que, como dice la canción: «Cuando nos conocimos te dije, que yo era
parrandero…»
, y lo seguiremos siendo. Juntos. Hasta la próxima, que no
falta mucho.

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