«A ritmo de la música»

La cena había sido fabulosa. Después de los postres y los licores, bailamos un rato. ¡Qué buena era aquella orquesta!
Como nuestros cuerpos se mantenían excitados por la música, el vino y el champán decidimos dar un paseo, cogidos del brazo, para poder bajar los efluvios del alcohol antes de irnos a la cama.
Paseamos durante un buen rato. La noche, aunque fría, estaba espléndida. Las luces de las estrellas iluminaban nuestros pasos. El deseo nos inundó. Antes de dormirnos hicimos el amor. Entonces todo cambió. La felicidad, y la sensación de bienestar, que teníamos desapareció humedecidas por las frías aguas del Atlántico que inundaban el camarote.
Lo que ocurre no puede ser cierto. Este barco era el futuro, nuestros sueños hechos realidad, y ahora, todo cuando deseábamos, se hundía.
Ya hace cien años que partimos del puerto de Southampton. Nunca llegamos a Nueva York. Pero la orquesta sigue sonando.

5 comentarios en “«A ritmo de la música»

  1. Y mientras las corcheas y semicorcheas iban y venían, ¿alguien se cercioró de que todo el mundo había sacado el certificado de empadronamiento? je je… no lo digo por el de fomento..-

  2. La idea de ser uno de los protagonistas de esa historia creo que a más de uno se nos ha pasado por la cabeza, pero tú, por un momento, lo has sido, y yo he bailado al son de la orquesta.
    Genial! Saluditos.

  3. CUÑI: ufffff espero que estén más despiertos, menos bebidos…. Te imaginas , sería la leche que también se hundiera jajaja

    CARMEN: Espero que no. Tendrías que aumentar la dosis de la medicación. jajajaja

    ANÓNIMO: Me parece que en ese viaje había mucha rata suelta y sin documentar.

    CARMEN: Me alegro que te haya gustado. Entra en el salón y tómate algo que pago yo. Pero coge el chaleco salvavidas. jajaja

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