«Se nos pusieron del revés»

IMAGEN HECHA DESDE MI MÓVIL
Levanté la
vista. Él ruido llamó mi atención.
Justo en el momento en el que por la cinta estaban saliendo mis maletas,
la terminal del aeropuerto estalló en aplausos.
En la sala de espera todos los presentes comentaban lo ocurrido.
El pasillo estaba ocupado por los que apuradamente queríamos abandonar el
lugar. Unos íbamos hablando con nuestros acompañantes, otros lo hacían por el
móvil, algunos estaban chateando, sin apenas levantar la vista de su teclado, y
sólo unos pocos iban acompañados de su asustada sombra.
Los aplausos rompieron la tensión existente en el ambiente. La chica de
detrás, que hacía rato no paraba de llorar y gemir, rompió su rabia con una
ávida y oportuna palabrota que se vio apoyada por la reacción del resto de
presentes.
El avión tomó tierra tras bambolearse de un lado a otro durante rato.
¡Por fin estábamos a salvo!, toda vez que fuertes golpes de lluvia y viento,
acompañados de una más que negada visibilidad, hicieron que los anteriores
intentos de aterrizaje fueran abortados, metiéndonos el susto en el cuerpo.

           Por eso aplaudimos a la tripulación de nuestro vuelo IB3938, al verlos aparecer en la sala del aeropuerto.

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