«A cuenta de una pancarta y una noticia en la prensa»

Extraída, sin permiso, de San Google
Como ya sabes, hace unas semanas estuve en Madrid. A parte de lo fenomenal que es visitar una gran ciudad y dejarse engatusar por la gran oferta gastronómica, cultural, social… que tiene, me llamo la atención la pancarta que lucia el nuevo ayuntamiento, por la cual se daba la bienvenida a los refugiados. 
Desde que ha empezado ese trágico exilio, mucho se ha dicho de ellos, pero lo cierto es que esas personas siguen sufriendo la barbarie de la guerra, de la emigración forzosa, del hambre y del abandono. Aún no han llegado a España —o lo han hecho apenas un puñado de ellos— y las voces de Europa ya los repudia. Se habla de cuotas por Comunidades, de planes de asistencia sanitaria, social y educacional, pero lo único que se puede ver es esa pancarta.
Hace un par de domingos, leyendo el periódico mientras desayunaba, me llamó la atención una pequeña noticia, situada como escondida en una esquina inferior de las páginas interiores, ilustrada con una foto. 
Aquella crónica, hablaba de un gran campamento, con jaimas de lona reforzada para impedir el embate del viento, dotadas de mobiliario, aseo, cocina…, ¡hasta aire acondicionado tienen! Lo más increíble de todo es que tremenda instalación, con capacidad para acoger a cuatro millones de almas, no se está usando ya que, mientras esos seres naufragan por las aguas del Mediterráneo, en busca de asilo, esa propiedad, de la cual es dueña Jordania, se encuentra diseñada y destinada para acoger a los millones de peregrinos que van a la Meca y no a miles de «muertos de hambre» sirios que quieren salvar sus vidas y la de sus hijos e hijas.

Y es que nuestro mundo es así, unos exhibimos una pancarta mientras otros exhiben la solución. Ni siquiera en esto somos capaces de sentarnos a negociar.

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