«Un buen desayuno»

Imagen extraída, sin permiso, de San Google

Salen sigilosamente de las habitaciones de sus hijos. A veces lo hacen como haces de luz, otras con forma de pequeñas mariposas multicolares y en algunas ocasiones como pequeños suspiros. Se escabullen por la pequeña rendija que queda entre la puerta y el cálido rebestimiento de paquet que protege el suelo.

Del otro lado, papá y mamá, cazamariposas en manos, los atrapan para que no se escape ninguno de ellos. Saben que aquella es una de las noches del año en la que deben montar guardia.

Amanece. Tras una larga noche en vela creen haberlos cogidos casi todos. Siempre hay alguno que logra escabullirse y jamás será encontrado. 

Los desayunos de los niños están servidos. Ellos se relamen. Mamá y papá se miran satisfechos. Una vez capturados los sueños que intentaban fugarse, se los han mezclado en la leche. Ahora volverán a su sitio y sus hijos continuarán siendo niños.

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