«Mujeres, hombres y viceversa»

Imagen extraída, sin permiso, de San Google
Más que el programa de televisión en sí, que me ha costado verlo, lo que llamó mi atención para escribir este post son los comentarios que la gente que sí que lo ve con asiduidad, hacen del mismo. Mucho de su público lo critica, incluso hay una campaña en las redes para que lo quiten, por machista y no sé que cosas más, pero para hacerlo imagino que lo ven.
Sin duda alguna «Mujeres, hombres y viceversa» es, cuando menos, un sorprendente entretenimiento para el que participar, como público, hay que tener cierto estómago y, para hacerlo como participante, hay que carecer de neuronas o, al menos, demostrarlo.
Aún no tengo muy claro de qué va el asunto, pero por lo que pude deducir hay uno o una de los concursantes que se sienta en una especie de trono y va concertando citas, para ver con cuál de los demás presentes se queda. Se entiende que para entablar una relación lo más movida posible, que después discutirán en el plató, emitirán cortes, se engañarán, criticarán…, y así poder sacar las bajezas más increíbles con las que poder vender el programa.
A ojo de buen cubero, lo que sí que me ha quedado claro es que el casting lo hacen teniendo en cuenta las siguientes variables:
  • Para las chicas: Lo importante son las curvas, pechos, glúteos, labios y pómulos. Los tatuajes parecen puntuar extra.
  • Para los chicos: Lo importante son los bíceps, tríceps, pechos, glúteos, labios y pómulos. Los tatuajes parecen puntuar extra.
Además, en ambos casos, ser escandoloso/a, tener ganas de exhibirse y ser una persona sueltita de tuercas, parecen ser valores a tener en cuenta.

Son mucho los chistes que van pululando por las redes sociales sobre el programa y sus espectadores que, sin duda alguna, son mujeres, hombres y viceversa, aunque de ellos hay quien piensa que viceversa significa bisexual. En fin, cosas de la pluralidad cultural de nuestro país.

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