«Un vago recuerdo»

Extraída, sin permiso, de San Google
Lo apodaban “San
Pedro”. El motivo resultaba evidente: siempre llevaba consigo un manojo de
llaves.
Era costumbre verlo pasear, y hasta jugar, con aquel ramillete metálico, tintineando
entre sus manos a la hora de elegir una de ellas.
Las había de todos los colores, tamaños y formas posibles, por lo que, a
veces, le costaba encontrar la que buscaba. Hoy era un día de esos.
Andaba un poco despistado así que, parado frente a la puerta de su casa,
se puso a rebuscar la llave que necesitaba.
Una llamó poderosamente su atención. Sabía qué abría cada una, pero
aquella, pequeña y casi rumbrienta, no recordaba haberla visto. Sin duda alguna
era la más débil, por lo que pasaba desapercibida entre sus compañeras más
grandes, lustrosas y dentadas.

Tras un rato contemplándola llegó a su memoria un vago recuerdo. Era la
que abría su corazón, ¿cuánto hacía que no la usaba?

11 pensamientos en “«Un vago recuerdo»

  1. Por lo menos se acordó de dónde era, y por suerte con un poquito de aceite queda como nueva y reluciente, esas llaves son pequeñas pero muy agradecidas!!! Cuñi.

  2. que bonito!!! Esa llave es de las más difíciles de encontrar; tal vez la encuentras y la pierdes en un pis pas, tal vez la encuentras y nunca se pierde más o tal vez te pasas toda la vida busca que te buscas!!!

  3. Eso que en su día algo o alguien le llevó a dar un portazo y colgarla lo más oculta posible para no volver a tener la tentación de usarla pero siempre somos tozudos y ya se sabe que somos los animales que tropezamos, no dos, más veces con la misma piedra.
    Besos de gofio.

  4. Abrir o cerrar esa puerta no es la cuestion??.la desicion no es nuestra,ni depende de una llave….si hay algo que te llega atravesara puertas,paredes y puros por mucho que pasemos la llave. Un beso

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