«Una noche mágica»

Vienen desde muy lejos, desde Oriente, con sus alforjas cargadas de sueños, ilusiones y alegrías tanto tiempo esperadas. Guiados por una estrella brillante se acercan, paso a paso, hasta nuestras casas para que, una vez estemos dormidos, entrar con mucho sigilo.
            La tradición marca dejar, tras la puerta, una tacita de agua para los camellos y alguna vianda para que, Sus Majestades, enjuaguen el gaznate y rellenen el vacio estómago pero ¡ojo!, ¡no muchas!, que la noche es larga y mucho el trabajo, no vaya a ocurrir un empacho y tener que abandonarlo todo por una visita a Urgencias o al cuarto de baño más cercano.
            También debemos tener en cuenta dejar un zapato preparado, en lugar visible y, a ser posible, no muy maloliente.
            Si te has portado bien, no debes preocuparte, seguro que algo dejarán, pero para los que no… ¡carbón!
            ¡Disfruta de la magia!

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