«Viaje en el tiempo»

Extraída, sin permiso, de San Google
A cada vuelta del tambor de la lavadora su boca abierta se secaba más. 
Estaba allí sentado, observando como se lavaba su disfraz de romano, siguiendo con su mirada cada uno de los giros. Su cabeza daba vueltas y vueltas, en el mismo sentido, como lo hace una peana de manera incansable, hasta que poco a poco detiene su movimiento. Pasado un rato se desmayó.
Le despertaron unos fuertes golpes en los cachetes. El dolor le devolvió a la realidad. Cuando pudo abrir los ojos se sorprendió, al ver a una señora mayor que le abofeteaba con fuerza mientras le gritaba palabras que no podía entender.
Se recuperó. Sentado en el suelo descubrió que estaba sobre la arena. La mujer lo avisaba. Iba a ser atacado.

Había descubierto la manera de viajar en el tiempo, pero aquella túnica le había encogido, por descuido no había escogido el programa para ropas delicadas. 

4 pensamientos en “«Viaje en el tiempo»

  1. Hay que ver todo lo que eres capaz de inventar, para no hacerlo, cuando tu mujer te manda "a poner" la lavadora.. no le tengas miedo, no te va a comer, je je… Y ponte, que con los críos se amontona el curro… mardito roedó…

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