«La línea errónea»

Extraída, sin permiso, de San Google
Pintando aquellos extraños bisontes comenzó a sentir una extraña sensación en la garganta. sabia que algo no iba bien aunque siguió concentrado en su trabajo, al fin y al cabo le atraían mucho aquellos encargos, tan fuera de lo común.
Decidió terminar de perfilar todo el contorno del imponente animal, que ahora tenía entre manos, para luego toser. Era el primero de una larga serie de carraspeos.
Según pasaban los minutos, notaba como la fiebre comenzaba a subir mientras su cuerpo respondía con sudoración, sensación de frío… Tenía que parar. Volvió a toser ahora lo hacía de manera continuada.

Justo en el momento en el que estaba rematando la tan característica frente, un potente golpe de tos hizo que su firme mano se desviara del trazado marcado para cometer el peor error de su vida laboral. Aquella espalda, aquel tatuaje, ya nunca sería lo que pretendía ser. 

6 pensamientos en “«La línea errónea»

  1. Pues sí, debe ser motivante para un tatuador que alguien le pida algo tan "raro". Pero mi pregunta es ¿lo dejaron con algún diente en la boca? jajajajaja o se los tuvo que tatuar!
    Besos de gofio y me gustó ese giro final que nada hace intuir al inicio.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *