«Cuando el pasado llama a la puerta»

Sin duda ha llovido desde entonces.

Un número desconocido. Una voz que pregunta por mí. ¿Otra vez publicidad? No lo parece.

―¿Guillermo?

―Sí, soy yo. ¿Quién es?

―Hola, verás, no sé si te acordarás de mí. Llamé a casa de tus padres y ellos me dieron tu teléfono. Soy Tere ―Silencio―. Del colegio ―Silencio―. Del Hispano ―Silencio―.  Hicimos juntos la E.G.B.

¡La ostia! En mi memoria comenzaron a apelotonarse, un motón de imágenes difusas, unas en blanco y negro, otras en sepia, pero todas con caras de niños y niñas que hacía años que no recordaba. La encontré.

―¡Claro que me acuerdo de ti! ¿Cómo estás?

Mis ojos, mi voz, mis manos… todo reflejaba asombro. Al otro lado del auricular suenan risas nerviosas.

―Pues muy bien, mira, aquí liada ―su voz también parecía nerviosa como la de la niña que recuerdo, hace algo más de treinta años, y que acababa de recibir un regalo que no esperaba―. Es que encontré un viejo listín telefónico y me he dedicado a llamar a todos los que tenía apuntados, para ver si querían estar en un grupo de «guasap», para así poder organizar un encuentro con la gente de las dos clases y… ―ella sigue hablando. Yo, dentro de mi asombro, la escucho. La misma voz vivaracha, la misma alegría y un gran entusiasmo capaz de mover montañas, tal y como la recuerdo.

Acepté la invitación. ¿Cómo iba a negarme? Según me incluyeron en el grupo el teléfono no ha parado de sonar. Hay mensajes de bienvenida, de asombro, con buenos deseos…, pero todos sorprendentes y deseosos por recordar historias, fotos amistades y gentes que ya nos habíamos olvidado. Sobre la mesa un proyecto de reunión, imagino que al más puro estilo americano: con tarjetas identificarías, fotos antiguas, caras de asombros, comentarios de todo tipo…

Con gran pesar he de confesar que no los recuerdo a todos. No pasa nada. Nos pasa a muchos y así lo expresamos, no en vano han pasado treinta años desde que nos separamos. En un intento por que recuperemos la memoria, la organizadora del «club» ha enviado una foto con la que intentamos que nos identifiquemos. 

Yo soy el de la… Bueno, ese es el juego que hoy te propongo. Creo que no es difícil, ¡tampoco he cambiado tanto! ¿Quién soy? 
(Con todo cariño a mis compis de la EGB.
En especial a Elisa, por ideóloga, y
a Tere, por encontrarme)

7 comentarios en “«Cuando el pasado llama a la puerta»

  1. Ojalá todos pudiésemos expresar todo lo que hemos sentido a raíz del encuentro, con la misma fluidez y facilidad de palabra que manifiestas. Las cosas suceden cuando toca. Era el momento y el medio. Me alegro mucho de lo que está pasando.

  2. A mí me pasó lo mismo hace un par de años y la verdad decliné la invitación sencillamente porque no con todos los compañeros me unió una amistad o feeling y porque solo tenemos en común el haber compartido clases y profesores… sinceramente a esos viajes astrales en el tiempo no les pillo la gracia.
    Pero como se que todos no podemos ser iguales me alegro de tu reencuentro,de que lo hayas disfrutado y compartido con todos de la mejor manera posible, escribiendo.
    Besos presentes.

    • La experiencia está siendo muy gratificante. Todos mandando fotos, comentarios, recuerdos…Ya veremos cuando nos veamos las caras, que alguno se las tengo guardada. Jajajaja

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