«Mucho ruido, pocas nueces»

El
verano terminó así que toca volver al tajo. Hay a quien, en esto de
las redes sociales y la escritura, le gusta hacerlo por todo lo alto,
con mucho ruido, regalando ejemplares, organizando concursos,
intentando impulsar su imagen… Yo prefiero comenzar más
tranquilamente, así que poco a poco iré desvelando las nuevas ideas
y concluyendo los viejos proyectos. Recuerda que en este post,
escrito a la vuelta de las Navidades, te anunciaba que esperaba
sacarme, a lo largo de este año, una vieja espina clavada. Pues la
cosa marcha, ya queda muy poquito para poder compartirlo.
Como
resumen del verano, sin duda, hubo un momento en estas vacaciones que
lo han marcado de manera notable en el que, y en contra de cómo
empezaba el presente, sí que hice mucho ruido, o más bien lo
hicieron ustedes en las redes sociales al enterarse de mi salto en
parapente. ¡Qué espectacular!, ¡que experiencia más increíble!
Ella sola se merecerá un post, como también se lo merece el viaje a
Fuerteventura –recordatorio de una historia pasada-; o la clase de
surf –inicio de un deseo pendiente-; o los pequeños hechos y
grandes sentimientos vividos, que hacen despertar mi imaginación
para empezar a unir palabras –primeros borradores de posibles
textos-…

Mi
cabeza vuelve a activarse, esta esquina vuelve a tener gente paseando
por ella, así que espero tenerte como compañía, que te pares para
saludarme, para intercambiar un comentario y que me ayudes a
conseguir esas pocas nueces que tanto ruido hacen. 
Gracias por
leerme.

2 comentarios en “«Mucho ruido, pocas nueces»

  1. Veo que todo vuelve a su sitio… en fin, lo que toca… aquí andaremos para leerte, hoy y siempre, y decirte media docena de burradas roedoras.
    Me quedó su pena no haber estado en la Maxorata cuando viniste, pero la ocasión, Madrid, donde se cruzan los caminos, no podía esperar.
    Yo también me pongo a ello, espero ver tus roedores comentarios por allí.
    Achuchones.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.