«Aquel anhelo»

«Aquel anhelo»

Hoy es una de esas tardes tranquilas de primavera. El sol comienza a despedirse en el horizonte y las olas del mar susurran en calma melodías de paz. 

Como muchas tardes Valeria termina su paseo a la orilla del mar y se sienta en el rompeolas para escuchar y contemplar la puesta de sol, arrullada por ese suave ritmo de la marea. 

La breve brisa marina acaricia su rostro y el sonido del océano como compañía, marca el ritmo del remolino de pensamientos que la embargan, todos ellos dirigidos a un único destino: su amor secreto.

Valeria guarda en lo más profundo de su corazón un sentimiento intenso y puro hacia alguien que el resto de su mundo desconoce. Es un amor clandestino, tejido en sus sueños y esperanzas más íntimas, pero silenciado por el miedo al juicio de los demás.

Mientras observa cómo las olas besan la costa, cierra los ojos y deja que los recuerdos la envuelvan. 

Con cariño recuerda aquel primer encuentro, una casualidad que parecía destinada a suceder. Con pasión revive el último, donde sus miradas se encontraron y un destello de complicidad encendió una chispa difícil de apagar. 

Con el susurro del mar como cómplice, Valeria deja que sus sentimientos fluyan libremente. Su cuerpo se agita. Quisiera poder gritar su amor desde lo alto de las montañas, hacer eco en el cielo y resonar en cada rincón del universo. Pero por ahora, se contenta con suspirar al viento, dejando que el océano lleve sus sentimientos hacia el horizonte lejano, anhelando en silencio el próximo encuentro.

Gracias por leerme.