«FELIZ 18 CUMPLEAÑOS MI AMOR»

«FELIZ 18 CUMPLEAÑOS MI AMOR»

Hoy celebramos un día muy especial, tu mayoría de edad, el inicio de una nueva etapa en tu vida. 

Te miro y no puedo evitar sentirme inmensamente orgulloso de la persona en la que te has convertido. A lo largo de estos años, has demostrado ser una persona excepcional, una compañera fundamental y apoyo constante, una luz que ilumina mi día a día, llena de fuerza, determinación y con una pasión que hace mover todo aquello que te propones. 

Desde pequeña, siempre has mostrado una curiosidad insaciable y una valentía admirable. En estos años te has enfrentado a desafíos realmente importante. Siempre lo has hecho con una sonrisa en tu rostro, que, sin duda, te ha ayudado a superar los obstáculos con una tenacidad que me deja sin palabras. 

Cada logro tuyo, grande o pequeño, debes considerarlo como testimonio de tu capacidad, determinación y de ese espíritu indomable que posees. Ya sea en tus estudios, en tus aficiones, o en las relaciones que has cultivado, siempre has dejado una huella imborrable en todos los que te rodean.

Ahora, al cumplir 18 años, se abre ante ti un mundo lleno de posibilidades. Este es solo el comienzo de un viaje emocionante en el que tienes el poder de moldear tu destino. Recuerda siempre que tienes en tus manos la fuerza necesaria para hacer realidad cualquier sueño. No hay meta demasiado alta, ni reto demasiado grande para ti. Confía en tus habilidades, en tu inteligencia y en tu corazón. Ese que tienes tan grande. 

El camino que tienes por delante está lleno de aventuras, de aprendizajes y de oportunidades para crecer y evolucionar. No te voy a engañar, habrá momento difíciles, de dudas y de desafíos, pero también tendrás innumerables momentos de alegría, de satisfacción y de logros. No te detengas nunca, no te rindas, sigue adelante con la misma pasión y determinación que te han traído hasta este momento. Yo siempre estaré aquí, si me necesitas.

Eres capaz de cambiar tu mundo, de inspirar a otros y de alcanzar las estrellas. Nunca subestimes el poder que reside en ti. Tienes todo lo necesario para construir la vida que deseas. 

Feliz cumpleaños, mi valiente, mi amor, mi princesa. Te amo con todo mi corazón y siempre estare aquí para apoyarte en cada paso de tu camino. Adelante, hacia un futuro brillante y lleno de posibilidades.

Te quiero con locura. 

Gracias por leerme. 

«El regreso de Chiquita»

«El regreso de Chiquita»
Mi Chiquita, una de mis personas favoritas.

Chiquita es una adolescente bonita, simpática, dicharachera, habladora y muy inteligente. Las distintas demostraciones de tener una memoria prodigiosa, para lo que le interesa, ha hecho que en casa, a veces, la llamen «cerebrito». 

Si hay alguna característica que debo resaltar de su personalidad es, sin duda, el despliegue constante de su felicidad. Es una de esas personas que utilizan su amplia y permanente sonrisa para irradiar energía positiva por donde quiera que se mueve. Ella es y hace felices a los demás.

Como todas las adolescentes tiene sus momentos. Su cuerpo está en proceso de cambio y sus hormonas la hacen llorar, enfadarse, esconderse, encerrarse en su cuerpo…, o tras la pantalla de su móvil. No importa, aún en esas ocasiones, cuando asoma el hocico tras la puerta de su escondrijo, se le siente llegar gracias al aire fresco que forma el aura que la rodea. 

Es un espíritu aventurero, capaz de, tal y como ya ha demostrado en varias ocasiones, enfrentarse a nuevos retos y a cambios importantes que la han hecho crecer, madurar y disfrutar de grandes y nuevas experiencias.

Hace un mes se marchó para experimentar una de esas vivencias en un país extraño, con otras costumbres, en una casa que no es la suya y con unas personas que no son su familia. Su historia es todo un éxito. 

Ahora regresa, con la maleta llena de vivencias, con la cabeza ocupada de nuevas y grandes expectativas de vida y con el corazón trastocado, por dejar atrás a tanta gente que la han acogido como una más de su familia, como una más de la pandilla, y por volver con los suyos. 

Hoy les hablo del retorno de mi Chiquita, la más valiente y preciosa niña. El regreso de una de mis personas favoritas, mi hija. 

Por fin vuelves, ¡te he echado tanto de menos! Estas letras son tu primer abrazo. El otro mañana.

Gracias por leerme.

«Un cuento de Navidad»

«Un cuento de Navidad»
Mesa de Navidad

Su cabeza daba vueltas y vueltas. Con la edad la mente y el físico ya no era igual y todo le costaba mucho más trabajo. 

La mesa estaba adornada, tal y como lo hacía todos los años por Navidad. Siempre sacaba las mejores galas y se pasaba el día organizando la casa para que todo estuviera perfecto, como a ella le gustaba. 

Ya tenía colocado el lujoso mantel verde con florituras, sobre el que distribuía aquella fantástica vajilla decorada con abetos, guirnaldas y bolas de todos los colores. 

La cubertería que usaba era la buena, la de plata, la que hay que limpiar con esmero antes de poner sobre la mesa para que así pueda lucir con todo su brillo. La cristalería, la de Bohemia, que para algo la mantenía limpia y ordenada todo el año en exposición dentro de su vitrina.

El horno llevaba rato trabajando. El pavo, relleno con membrillo y frutos secos al Pedro Ximenez, era la exquisitez que solo preparaba aquel día. Claro está que, además, iba lidiando y preparaba los entrantes, la sopa de pollo, el arroz con verduras, el hojaldre de chocolate y fresas, la bandeja de turrones, polvorones…

Así era ella. Así le habían enseñado y así, un año tras otro, repetía la tradición que tanto le gustaba.

Sentada en su sillón contemplaba el trabajo. Todo estaba listo para recibir a los invitados. Alguien entró por la puerta. Se acercó con una gran sonrisa y le besó la mejilla. Veía como esa persona le decía palabras que, por el tono de voz, ella deducía tiernas y cariñosas, que la devolvieron a la realidad. 

La fantástica cena de Navidad y el bello salón que en su cabeza había organizado se esfumó en un santiamén.

La cuidadora, siempre cariñosa y atenta, la ayudó a incorporarse. Con cuidado llevó a la abuela a la cama y la acostó, no sin antes, darle un beso en la frente y desearle esa feliz navidad que sabía que ella tanto le gustaba.

Gracias por leerme.