«¡Preparados!, ¡listos!…»

Aún a
riesgo de que alguna de mis quemadas compañeras de profesión me
tilde de loco y que el recién jubilado se descojone de mi, he de
decirles que me gusta que mis futuras mañanas empiecen a oler a tiza
―digital en mi caso que
el jefe me informó que en mi clase ya tengo instalado el nuevo
juguetito.
La
vacaciones terminan y llega el momento de enfrentarnos al nuevo
curso escolar. Como no puede ser de otra manera, la ilusión y las
ganas de empezar se amontonan, junto a una cartera llena de buenos
propósitos ―que
esperamos que la Consejería no logre arrebatar―
y todo lo necesario, incluido mi viejo y fiel estuche, para
la vuelta
al cole
.
Apenas
quedan un par de días, así que solo me resta desearles que se
recarguen con el último aliento necesario para tener un feliz
comienzo de curso. Y mejor final.