«Cuestión de venganza»

Extraída, sin permiso, de San Google.

Le deseé que tuviera un buen turno, como lo hacía cada noche al
darle el cambio.

Bajé la escalera. Llevaba la sonrisa guardada en mi interior. «Este cabrón se va a enterar». 
Salí del edificio. Mis pensamientos seguían clavados en el impresentable de mi compañero.  «Te dan asco cuando nos llegan partidos. ¡Te vas a cagar!». Caminé calle arriba.
A lo lejos vi a una chica en bicicleta. No lo pensé. Ella sería la víctima. Corrí hasta casi alcanzarla, mis pensamientos seguían su propio viaje: «la descuartizaré y lo salpicaré todo para que a este tio… ».
―Se ve que iba corriendo y no vio el tranvía ―dijo el inspector al forense de guardia mientras este vomitaba.

«Jugando con García Márquez»

Extraída de San google

Aunque «La hojarasca» tapaba toda la senda él sabía, sin duda, el camino. Era «La mala hora», la del momento de «Los funerales de la Mamá Grande», pero nada enturbiaría sus deseos de llegar.
En sus andares recordó las historias de varios personajes, como aquella de «El coronel no tiene quien le escriba«, o el «Relato de un náufrago», que le trasladaban a los momentos en los que vivía como «El negro que hizo esperar a los ángeles», «Cuando era feliz e indocumentado».
Siguió su camino, por el sendero de la «Crónica de una muerte anunciada», como el animal que sigue «El rastro de tu sangre en la nieve» en busca «Del amor y otros demonios» por la «Memoria de mis putas tristes«.
Al fin llegó, como lo hace «El amor en los tiempos del cólera», porque no hay «Cien años de soledad» que valgan, para olvidar a «Isabel viendo llover en Macondo».
P.D. En su recuerdo he intentado crear una pequeña historia con los títulos de algunos de sus grandes relatos. Como homenaje lo mejor es leer su obra.

«¿Y si te como a besos?»

Imagen del blog elunicosentimiento.
El sol calentaba nuestro camino mientras la luminosidad de tu sonrisa abarrotaba mi corazón. 
Con mucha emoción sentía tu presencia a mi lado, no era normal tenerte tan cerca. El roce de tu mano contra la mía aceleraba mi respiración, las risas compenetradas decoraban la conversación y la profundidad de tus ojos penetrando en los míos inundaban mi alma.
De fondo, la decoración áspera y muchas veces horripilante de los grafitis, los desagradables, los hechos con desprecio y maldad, rompían el halo en el que nos veíamos envueltos.
Por un momento deseé que aquel marco cambiara, buscaba algo especial, un escenario que significará algo, un lugar para recordar por siempre, que me permitiera tener la excusa para poder acercarme a ti y coger tu mano. Sorprendido, aquella simple ilusión se hizo realidad.
El dibujo de la pared cambió. Las feas letras y firmas sin sentido se convirtieron en un mensaje que, negro sobre blanco, aclaraban y resumían la declaración de intenciones que en mi mente se apelotonaban. Paré en seco. Te miré y fuiste tú la que comprendiste el mensaje.

«And the winner is…»

Teatro Campos, Bizkaia

Luego cruzó el pasillo, bajo al sótano y mató al prisionero. Tras aquello cayó el telón. 

El público quedó impávido, estaba impactado. La obra estaba ideada para hacer pensar a los asistentes que el protagonista se salvaba, nada más lejos de la realidad, por lo que aquel final sorprendió a todos.
De manera tímida, empezaron los aplausos. Uno a uno, los espectadores comenzaron a levantarse de sus asientos, a la vez que iban aumentando el nivel y constancia de las palmadas, de un leve chismorreo inicial, con apenas unas pocas personas aplaudiendo, pasaron a una importante ovación, que producía un sonido semejante al que produce la lluvia durante la tormenta.
Los actores salieron. Se dieron la mano y reverenciaron sus cabezas. Todos menos uno, que yacía en un charco de sangre.
Sortearon el premio. El teatro a oscuras. Los asistentes expectantes. El foco  principal comenzó a moverse rápidamente, y sin sentido, por toda la sala. De repente paró sobre un apuesto cuarentón. El resto del público estallo, de nuevo, en ovación. El hombre orgulloso saludaba sonriente. Nadie informó al ganador de que haría el papel de víctima.